La vuelta al mundo en un aro

De Marruecos a Perú, de Francia a Tailandia, el diseñador Thijs Hansen traza su particular atlas universal fotografiando canchas de baloncesto.

Dos niños juegan a baloncesto en un descampado a las afueras de Belgrado. Tablero de madera clavado a un poste. Aro oxidado sin red. La pista queda en medio de la nada, en medio de dos autopistas que pasan por encima. Tal vez la cancha tan precaria, minúscula y salvaje del mundo... y viendo a los chicos, tal vez la más espectacular, la más paradisiaca aunque no sea el Madison Square Garden de los Knicks o las Liberty de Nueva York, el OACA de Panathinaikos o el Palau  del Barça. Las canchas que obsesionan a Thijs Janssen, diseñador gráfico y viajero neerlandés, se parecen más a la de Belgrado que a los grandes templos de la canasta. Argentina, Australia, Bolivia, Francia, Malasia, Estados Unidos, Perú... Allá donde va fotografía las pistas siempre en el mismo formato, siempre con el tablero y el aro en el centro de la imagen, como altares sagrados a la intemperie, siempre diferentes entre ellos . “Cada cancha tiene un historia distinta que contar, dónde está, qué la rodea... lo que las une es el aro, sin él no hay baloncesto, no  hay partido, no hay vida”.

Fundador de SuperBruut un estudio de diseño en Rotterdam, el proyecto de Thijs empezó en el 2015 cuando, en un viaje a Pekín, vio una cancha al lado de una gasolinera:  “Fue así como inicié un periplo por muchas ciudades del mundo, pero no a partir de sus áreas más conocidas, sino por barrios que, en otras circunstancias, no visitarías”.

Con el tiempo el proyecto se ha convertido en una historia interminable, un atlas mundial de líneas delimitando el tiro libre, la zona, el triple. En una prórroga que no acaba nunca, Thijs sigue fotografiando y jugando sin mirar al marcador, sólo por puro placer.