11/02/2007

La astucia de adaptarse a todo

Zorro

Texto: Alicia Gris
Fotos: Andoni Canela

El zorro, astuto y oportunista, es una especie omnipresente en toda la península Ibérica y es, además, el carnívoro con mayor rango de distribución mundial. Junto al lobo, es el único cánido salvaje de nuestro país y, a pesar de lo dura que resulta su vida cotidiana, ha logrado prosperar en todos los ecosistemas.La clave del éxito: su enorme capacidad de adaptación.


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De la montaña al valle nevado

En una tarde soleada de invierno, un zorro cruza un prado cubierto de nieve en Val d’Aran, en el Pirineo catalán. En estas condiciones, muchos zorros que viven en áreas montañosas bajan de cota en busca de carroñas y animales debilitados e incluso se acercan a los pueblos.
La especie es capaz de autorregularse. En áreas donde es muy abundante, las camadas son menores y las hembras jóvenes retrasan el celo

El invierno tardío ha llegado por fin, cubriendo de nieve gran parte de los ecosistemas montañosos. El sol ya languidece cuando un par de zorros deciden salir en busca de comida en la época más dura del año. El hambre y el frío aprietan en estos parajes, y habrá que aguzar los sentidos para localizar alguna carroña bajo la nieve, o para detectar un leve movimiento que delate la presencia de una rata o de un topillo asomando el hocico por encima del manto nival. Olfateando el suelo en busca de rastros, los raposos merodearán sin descanso durante kilómetros vestidos con su pelaje invernal -más grueso y largo que el que lucirán en primavera- hasta que la persistencia dé sus frutos y consigan el alimento con el que subsistir hasta la próxima jornada.


Como cada año, un importante número de los zorros que andan luchando por franquear el invierno perecerá en el intento. Sin embargo, muchos conseguirán sobrevivir y alcanzarán la primavera gracias a su gran capacidad de adaptación. Su estrategia generalista, contraria a cualquier tipo de especialización, ha hecho posible que la especie haya prosperado en casi todo el planeta (menos en la Antártida), conquistando prácticamente todos los ecosistemas. En España el zorro está presente en todo el país, a excepción de las islas Baleares y Canarias. La especie no se considera amenazada y su caza es legal.


Si los zorros, de forma individual, son considerados astutos, conjuntamente no se quedan a la zaga. “La especie es capaz de autorregularse. En áreas donde el zorro es muy abundante, y, por tanto, los recursos para todos más escasos, las camadas son menores y a veces las hembras jóvenes no entran en celo en el primer año de vida, que es lo habitual. Puede suceder incluso que algunas hembras gestantes aborten o abandonen a su prole al poco de parir”, explica Christian Gortázar, experto en el zorro y director del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (centro de titularidad compartida entre el CSIC, la Universidad de Castilla-La Mancha y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha). Por el contrario, en zonas donde, por ejemplo, la presión cinegética es muy fuerte, las hembras supervivientes cuentan con más alimento, están más fuertes y productivas y paren camadas más numerosas, de hasta siete u ocho zorreznos.


Ajeno a sus congéneres, con los que apenas tiene contacto, el zorro pone a prueba sus habilidades día a día, y con los años se convierte en experto cazador. Hábil ojeador de ratas, ratones, topos y conejos, es capaz de protagonizar espectaculares escenas durante sus monterías particulares. Dicen incluso que es capaz de marear una perdiz para atraparla, moviéndose sin parar hasta que el ave, que no le quita el ojo de encima, queda aturdida. Durante sus largos paseos, comerá lo que esté a su alcance: invertebrados, anfibios, huevos, frutos o peces. Si los recursos naturales vivos escasean, dedicará su tiempo a localizar carroñas, a revolver entre las basuras en los alrededores de los núcleos habitados o a rondar por los gallineros de las fincas agrícolas. 
 

Un zorro escapa con una pata de cabra en la boca obtenida en un muladar donde se deposita alimento para quebrantahuesos.
En la época de celo, el macho anda tan absorto que su célebre astucia pierde fuelle y se vuelve más vulnerable a los predadores y a los coches

En los primeros meses del año, sin embargo, el zorro se sume en otro tipo de actividades. Corre enero o febrero cuando, tras olisquear el aire, entra en escena un zorro macho. Inquieto y nervioso, ha captado el olor de una hembra recién entrada en celo. Las feromonas dan el pistoletazo de salida a la nueva época de reproducción, y el raposo inicia un rastreo fervoroso. El animal anda tan absorto que en estos días su célebre astucia pierde fuelle, baja la guardia y se vuelve más vulnerable a los predadores y a los coches. Repite cada día su itinerario amoroso, llegando a cruzar la misma carretera por el mismo lugar durante varios días seguidos, incluso cuando el tráfico es denso. Caminará largos trechos ladrando lastimeramente siguiendo a la zorra, a la que oye chillar en la lejanía. Y el tiempo apremia, ella sólo estará dispuesta a copular durante pocos días. Para rematar la hazaña, cuando la localice quizá tenga que demostrar su valía ante otros candidatos. La vida es dura.


Tras los apareamientos, macho y hembra recobrarán su anterior compostura y convivirán hasta que culmine la crianza de los cachorros. La gestación, de unos cincuenta días, finaliza entre abril y mayo, cuando la hembra pare entre una y siete crías. Los zorreznos, ciegos hasta pasadas dos semanas y con el pelaje oscuro, no adquirirán tonalidades más claras hasta el mes de vida. Mientras, la madre los amamanta durante cinco semanas y el macho se encarga de buscar alimento. Si puede, cazará conejos. Le sale más a cuenta invertir su energía en atrapar un animal de tamaño mediano que en capturar varias presas pequeñas. Cuanto menos tiempo dedique a la caza, mejor. No es prudente dejar la madriguera sin centinela; los predadores hacen su agosto en la época de cría.


Por eso los cachorros, temerosos por intuición, tardarán varias semanas en salir al exterior. Con el paso de los días, osarán salir de su guarida para enfrentarse al mundo en solitario tras un proceso de emancipación que empezará a finales de verano y se consolidará con la llegada del invierno. Esa primera estación fría les pillará aún muy novatos, tendrán que esmerarse mucho para superar la fase de aprendiz.
 

DESCRIPCIÓN

El zorro (“Vulpes vulpes”) es fácilmente reconocible por su pelaje rojizo, larga cola y orejas en punta. Sus ojos son pequeños y tienen las pupilas verticales. Presentan diferencias individuales y geográficas en cuanto al tamaño. Los machos son más grandes que las hembras, su cuerpo puede llegar a medir 80 centímetros, y su cola, medio metro. Pueden pesar unos 9 kg, un kilo más que las hembras.

SITUACIÓN

Es una especie abundante, actualmente no hay ningún factor importante que amenace la permanencia de la especie en nuestro país.

HÁBITAT

A escala global, está presente en todo tipo de hábitats, desde el subártico al desértico, y en todos los continentes a excepción de la Antártida. En España vive en todo el territorio peninsular desde el nivel del mar hasta los 3.000 metros de altitud.

Deberán conseguir el sustento en las condiciones más adversas, evitar los atropellos en las carreteras y lidiar con los predadores, como el lobo, el lince o el búho real, los perros asilvestrados y, por supuesto, el hombre. Si lo consigue, quizá esté lo bastante fuerte para hacer frente a las enfermedades que cada año hacen mella entre los zorros (como la rabia, la sarna, la parvovirosis o el moquillo) o las que acaban con sus presas, como los brotes epidémicos que hace unos años arrasaron con casi la totalidad de los conejos en toda Europa.


A pesar de todas las dificultades, es muy probable que su instinto de supervivencia, transmitido genéticamente desde hace miles de años, les guíe por el camino adecuado. Quizá, con un poco de fortuna, muchos de ellos superen esa fase crítica con éxito y lleguen en buen estado a la próxima primavera, cuando, como se dice popularmente, el zorro volverá a perder su pelo, pero no sus mañas. Dicho con otro refrán, el zorro mudará sus dientes… pero no sus mientes.

de: Sandriita | 12/07/2008
Hola, el zorro es un animal estupendo, muy bonito. Temo ser la única a quien le gusten los zorros. Es un animal en extincion. Me preocuapa que desaparezcan.

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14 de marzo
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