14/02/2010
Ojos salvajes
Fotos y textos de Andoni Canela
La fotografía de naturaleza exige una pasión especial. Hay que conocer profundamente a los animales y saber buscarlos o esperarlos, pero además reclama técnica, oportunidad y suerte. Cuando todo confluye, apenas se necesitan palabras para disfrutar del resultado.

Un lince ibérico en el paisaje quemado por el sol de verano en la sierra de Andújar, en Sierra Morena
A comienzos de enero, en las espesuras de Sierra Morena, las rocas de granito aparecen cubiertas de musgo. La humedad es elevada, llueve y, en las montañas más altas entre Jaén, Córdoba y Ciudad Real, incluso nieva. Pero es justo en estas fechas cuando el lince ibérico vive uno de los momentos más activos e importantes del año. Está en celo. Se mueve inquieto entre las encinas, los acebuches, los lentiscos y otras especies mediterráneas que componen el paisaje formando una auténtica selva. Aunque este lince, el felino más amenazado del mundo, se encuentra en peligro de extinción, se está recuperando y hay argumentos para un moderado optimismo.
Muchos kilómetros al norte, una especie más común y fácil de observar vuela majestuosamente. Es la otra cara de la moneda. Mientras que el lince ibérico se localiza sólo en unos pocos lugares de Sierra Morena y Doñana, el buitre leonado es habitual en muchos sitios, con una clara recuperación en la últimas décadas. La envergadura de esta ave carroñera, cercana a los dos metros, hace que no pase inadvertida. Suele moverse en grandes grupos buscando carroña entre barrancos y cortados. En lugares como la Foz de Lumbier, en Navarra, se puede escuchar el sonido de sus alas surcando el viento.
Ser testigo de cualquiera de estos espectáculos no deja indiferente. Estremece. Y, afortunadamente, la variada fauna ibérica ofrece buenas y amplias oportunidades de observación y disfrute. No hay que olvidar que España, con 121 hábitats distintos contabilizados (el 54% del total de los existentes en toda la Unión Europea), es precisamente el país con mayor índice de biodiversidad de toda Europa.
Dentro de su territorio se hallan representadas la mitad de las especies del Viejo Continente. Así, en el Pirineo, se puede encontrar al urogallo cantando para conquistar a su hembra en los bosques de pino negro, al rebeco saltando por las cumbres alpinas o al quebrantahuesos sobrevolando los despeñaderos. Cerca de Portugal, en la sierra de la Culebra, en Zamora, está el lobo ibérico, majestuoso e inquietante. En Cabañeros, el águila real y, al sur, en los humedales de Doñana o Fuente de Piedra, el espectacular flamenco.
Muchos kilómetros al norte, una especie más común y fácil de observar vuela majestuosamente. Es la otra cara de la moneda. Mientras que el lince ibérico se localiza sólo en unos pocos lugares de Sierra Morena y Doñana, el buitre leonado es habitual en muchos sitios, con una clara recuperación en la últimas décadas. La envergadura de esta ave carroñera, cercana a los dos metros, hace que no pase inadvertida. Suele moverse en grandes grupos buscando carroña entre barrancos y cortados. En lugares como la Foz de Lumbier, en Navarra, se puede escuchar el sonido de sus alas surcando el viento.
Ser testigo de cualquiera de estos espectáculos no deja indiferente. Estremece. Y, afortunadamente, la variada fauna ibérica ofrece buenas y amplias oportunidades de observación y disfrute. No hay que olvidar que España, con 121 hábitats distintos contabilizados (el 54% del total de los existentes en toda la Unión Europea), es precisamente el país con mayor índice de biodiversidad de toda Europa.
Dentro de su territorio se hallan representadas la mitad de las especies del Viejo Continente. Así, en el Pirineo, se puede encontrar al urogallo cantando para conquistar a su hembra en los bosques de pino negro, al rebeco saltando por las cumbres alpinas o al quebrantahuesos sobrevolando los despeñaderos. Cerca de Portugal, en la sierra de la Culebra, en Zamora, está el lobo ibérico, majestuoso e inquietante. En Cabañeros, el águila real y, al sur, en los humedales de Doñana o Fuente de Piedra, el espectacular flamenco.

Un delfín común nada en las aguas del océano Atlántico
Pero, a pesar de estos datos alentadores, lo cierto es que cuando se trata de fotografiar especies amenazadas siempre resulta difícil llegar hasta la imagen deseada. Incluso, en ocasiones, ni siquiera es posible avistar el animal que se pretende. Las especies en peligro son más escasas y también más esquivas, y a la hora de fotografiarlas se ha de tomar una serie de precauciones que garanticen no añadir ninguna nueva amenaza en su vida y en la de los otros seres vivos que le rodean. Antes que nada, la prioridad del fotógrafo naturalista debe ser precisamente el bienestar y la conservación de las especies que retrata. No tiene ningún sentido perseguir hasta el hastío animales como el oso o el lince, de los que sólo hay unos 200 ejemplares, por el puro placer de verlos o fotografiarlos.
Esta parte atañe a la ética profesional y personal, y después viene el desafío de obtener una buena fotografía documental, una imagen que explique el estado de una especie en su hábitat natural sin olvidar el componente artístico y el estilo de cada fotógrafo (que, de hecho, queda impreso también en la forma como se logra la foto). No es lo mismo ni tiene el mismo sentido fotografiar un animal salvaje que un animal que vive en un zoológico o en un recinto cerrado. Y eso no quiere decir que no sean válidas las fotos hechas en los zoos o con animales cautivos.
De esta manera, se puede obtener fotos de gran belleza y fuerza visual, aunque con un valor documental muy distinto al citado. Estas fotos preparadas a veces son necesarias para captar primeros planos o detalles de animales, muy útiles en determinados contextos. Pero, en cualquier caso, el lector siempre tiene derecho a saber de qué manera han sido tomadas las imágenes que contempla, a saber qué es lo que cuentan exactamente.
Esta parte atañe a la ética profesional y personal, y después viene el desafío de obtener una buena fotografía documental, una imagen que explique el estado de una especie en su hábitat natural sin olvidar el componente artístico y el estilo de cada fotógrafo (que, de hecho, queda impreso también en la forma como se logra la foto). No es lo mismo ni tiene el mismo sentido fotografiar un animal salvaje que un animal que vive en un zoológico o en un recinto cerrado. Y eso no quiere decir que no sean válidas las fotos hechas en los zoos o con animales cautivos.
De esta manera, se puede obtener fotos de gran belleza y fuerza visual, aunque con un valor documental muy distinto al citado. Estas fotos preparadas a veces son necesarias para captar primeros planos o detalles de animales, muy útiles en determinados contextos. Pero, en cualquier caso, el lector siempre tiene derecho a saber de qué manera han sido tomadas las imágenes que contempla, a saber qué es lo que cuentan exactamente.

Una pareja de buitres negros, una especie muy escasa, se acaricia durante el cortejo en primavera en Cabañeros, Ciudad Real
de: Frédéric Siron | 16/03/2010
Quisiera ver mas videoreportajes de la fauna ibérica y más del lobo ibérico, porque tengo ganas de ir a España a grabar.
de: Florentino Camacho Notario | 14/02/2010
Bellísimo reportaje el de Andoni Canela, con ilustraciones en libertad de algunas de las especies emblemáticas de nuestra fauna. Unas fotos naturistas realmente hermosas de las que sentirse orgulloso, por ser biodiversidad no sólo de nuestro territorio, sino que representa un elevado tanto por ciento de la riqueza del continente. En su reportaje, Andoni Canela nos ofrece toda una lección de respeto hacia la fauna animal que aún poseemos y que, sin embargo, nos cuesta reconocer en muchas ocasiones. Mi más sincera enhorabuena por regalarnos un reportaje tan exquisito en su texto y tan bien ilustrado a través de su "Ojo Salvaje".







