10/02/2008

Rumbo a los hielos

Texto y fotos de Andoni Canela
Un grupo de científicos busca en los lodos árticos señales del cambio climático. Analizan las corrientes y la vida enterrada para conocer las modificaciones de los últimos dos mil años. Nunca antes la extensión de hielo había sido tan escasa. El agua del Atlántico se ha calentado más de dos grados
Montañas nevadas y restos de hielo de los glaciares en uno de los fiordos del archipiélago de las Spitsbergen


NUEVAS ISLAS QUE EMERGEN DEL FRÍO
Desde que el danés Willem Barents descubrió oficialmente las islas Svalbard en 1596, el archipiélago fue conocido por Spitsbergen, que quiere decir picos escarpados. Con ese nombre se agrupaba la isla principal, Spitsbergen, junto a Bjørnøya, Hopen y otras islas menores. Sin embargo, después de la independencia, en 1920, el gobierno Noruego cambió el nombre por Svalbard haciendo referencia a unas sagas vikingas que hablaban de viajes a esa zona en el siglo XII y mencionaba el término Svalbard, que significa borde frío o costa fría, aunque en las sagas no hubiera ninguna referencia directa a las islas. Desde el siglo XVII, las islas sirvieron como base para la pesca de ballenas hasta que, una vez diezmadas, se pasó a la explotación del carbón a comienzos del siglo pasado.
En agosto de este año, dos islas situadas en el entorno de las Svalbard y desconocidas hasta entonces fueron descubiertas tras derretirse el hielo que las cubría. Los nuevos territorios han comenzado a ser incluidos en los mapas. Por otro lado, la carrera política por los recursos ocultos del Ártico (petróleo, gas, recursos marinos...) ha comenzado este verano con la colocación de una bandera rusa bajo el Polo Norte como pistoletazo de salida. Los países implicados –Noruega, Rusia, Dinamarca, Canadá y Estados Unidos– se apresuran a cartografiar el fondo de sus costas buscando ampliar sus fronteras. El famoso paso del Noroeste, que une los océanos Atlántico y Pacífico a través del Polo Norte, ha estado libre de hielo este año por primera vez en la historia. Aparte de los recursos energéticos, si se abriera una nueva ruta marina en el océano Ártico (que incluiría también el paso del Noreste por Siberia), se acortaría en unos 8.000 kilómetros la distancia entre Tokio y Londres y en casi 4.000 kilómetros la de Nueva York a la capital japonesa.

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de: Yamila Antonalla | 21/02/2008
¿Qué sucedió con las glaciaciones?
de: Juan José Martínez Velasco | 10/02/2008
Yo pediría que en las fotos de los reportajes fotográficos tuviéramos la oportunidad de pinchar la foto y conseguir una resolución superior, al igual que han hecho con las fotos de la semana anterior (Andoni Canela) para utilizarlas de fondo de pantalla. Gracias
de: Mirta Storani | 09/02/2008
Interesantísima la nota, hermosas las fotos. ¿Continuarán el relato es próximas publicaciones? Gracias. Mirta
16 de noviembre
16 de noviembre
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