27/04/2008
Ebro, el gigante frágil
Texto de Gabriel Pernau
Fotos de Navia
El gran río de España nace al lado del Cantábrico, pero recorre más de 900 kilómetros hasta desembocar en el Mediterráneo, llevando con él la vida para tierras y gentes. Hoy, la escasez de agua y una mayor conciencia ecológica llevan a mirar con otros ojos al Ebro, demasiado maltratado durante muchos años.

A su paso por Torres de Berrelén, en la provincia de Zaragoza
Sobre el anunciado y faraónico proyecto de construir una Las Vegas en plenos Monegros, que entre otras cosas prevé 32 hoteles, casinos, varios campos de golf, un hipódromo y una ciudad de 100.000 habitantes, la pareja se muestra más que escéptica. “Cuando me digan de dónde van a sacar el agua para tanta gente diré si me gusta o no. Porque la única que tenemos llega a través del canal Monegros y hay la justa para los que vivimos aquí. Y este año sólo nos ha llegado un tercio de la que teníamos asignada.”
A partir de Caspe las aguas quedan embalsadas entre montañas por las presas de Mequinenza, Riba-roja y Flix. Un territorio extraño en el que los aprovechamientos industriales se alternan con actividades de ocio emergentes. En Mequinenza, por ejemplo, el negocio gira alrededor del siluro. El pueblo cuenta con cuatro tiendas de pesca, dos campings, un hotel y dos hostales para atender a los miles de personas que cada año les visitan con la esperanza de sacar uno de esos enormes peces de origen foráneo.
En Riba-roja, Joan Manel Sanz y Rafael Esteve montaron hace 15 años Badia Tucana, una empresa que se dedica al alquiler de barcazas habitables, tipo caravana, por semanas, para recorrer, en familia o con los amigos, el embalse hasta Mequinenza, 40 kilómetros río arriba. También en su caso, la mayor parte de los clientes son centroeuropeos. “La mentalidad de aquí es de hacer vida junto al río, no de meterse en él. Todo el mundo pregunta si es peligroso; pues no. Hasta ahora, los siluros no se han comido a nadie. ¡Ja, ja, ja!”, bromea Sanz.
En Flix, sin embargo, lo que preocupa son las 700.000 toneladas de residuos tóxicos y radioactivos, una verdadera montaña subacuática, que se acumulan en el fondo del río. Proceden de la electroquímica que una empresa alemana creó en 1897 para producir sosa cáustica y cloro. Descontaminar el meandro costará 200 millones de euros. Y en el pueblo recelan. “Si lo remueven, será peor”, sospecha Rafael Castro, que había trabajado en Erkimia y que se fue a la calle por querer denunciar a la empresa. A Amadeu Fabregat, de 80 años, no le gusta nada el aspecto del río. “Està mort”, sentencia con conocimiento de causa. De niño, Fabregat había visto bajar las precarias balsas de troncos (navatas, almadías o rais, en función de si procedían de Navarra, Aragón o Catalunya) que, procedentes de los Pirineos, eran conducidas hacia los astilleros de Tortosa. Durante dos décadas él también navegó por el río, junto a su padre, en una barca (llagut) capaz de transportar 30 toneladas de madera, carbón, estiércol o arroz, según quien les contratara.
Todo se acabó con la construcción de la presa de Riba-roja. La empresa pública Enher construyó la esclusa que debía permitir a las embarcaciones remontar la presa, pero no instaló la maquinaria. Muerto el perro, muerta la rabia: en lugar de eso, compró todas las licencias y los llaguts que quedaban en la zona y los destruyó, con lo que se puso fin a siglos de navegación por el bajo Ebro.
A partir de Miravet, un río sin fuerzas realiza un último esfuerzo para acabar de llegar al mar. Pero antes de hacerlo reclama una tregua, el cese de las mil batallas del Ebro que desde hace siglos lo han castigado. Y lo hace a los humanos, los únicos que pueden salvarlo.
de: R. Pormiego | 23/05/2008
Hace un montón de años que en un programa de radio (creo que no emitía aún TVE) me enteré que el Ebro pasa por un rincón de la provincia de Palencia, por Báscones de Ebro. Una realidad poco divulgada, casi siempre obviada.
de: Maria | 11/05/2008
Me ha parecido corto este reportage sobre el río Ebro. Deberían haber hablado de los grandes afluentes que alimentan su curso que son: el Cinca y el Segre.
de: Guillermo Cuevas Aguilar | 03/05/2008
Aprovecho la oportunidad que se me brinda para felicitaros por el reportaje sobre el Ebro, fotografías espectaculares, infografía muy didáctica. También animaros a seguir por esta línea, seguir realizando reportajes pero tocando también otros temas y sobre todo documentarlo con infografías, que pueden ser utilizadas en los centros escolares. Gracias y a seguir con esta labor. Saludos








