25/05/2008
Dos almas en Escocia
Texto de John William Wilkinson
Escocia reúne dos almas: el espíritu libre y agreste de las Highlands y el tesón cultural e industrial de sus núcleos urbanos. Los paisajes deslumbrantes tienen su complemento en la animada tradición científica y artística de sus gentes.

Tormenta sobre el lago Shiel, en Glenfinnan, un paisaje que aparece en las películas de Harry Potter
Se inicie por donde se inicie una vuelta por Escocia, queda claro desde el primer momento que la mayoría de los escoceses no anda por ahí vistiendo kilt (falda), como tampoco son todos rebeldes aguerridos ni cejudos bebedores de cerveza y whisky. En cuanto a las escocesas, puesto que no existe ningún tópico al respecto, digamos que son la mar de guapas y simpáticas.
Aunque seguramente no pensaban así los legionarios romanos cuando intentaron invadirles en el siglo I. Consciente de que no había nada que hacer con esos salvajes que se pintaban de azul, el emperador Adriano mandó construir un muro de ciento veinte kilómetros al norte de Inglaterra que les dejara fuera de la civilización. Los pictos, como entonces eran conocidos, declararon entre risas que el muro les importaba un pito, ya que cuando menos lo esperaran darían la vuelta al mundo y atacarían al invasor por detrás.
Aunque seguramente no pensaban así los legionarios romanos cuando intentaron invadirles en el siglo I. Consciente de que no había nada que hacer con esos salvajes que se pintaban de azul, el emperador Adriano mandó construir un muro de ciento veinte kilómetros al norte de Inglaterra que les dejara fuera de la civilización. Los pictos, como entonces eran conocidos, declararon entre risas que el muro les importaba un pito, ya que cuando menos lo esperaran darían la vuelta al mundo y atacarían al invasor por detrás.
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