24/05/2009

Ruta 66

La madre de las carreteras

Texto de David Dusster
Fotos cedidas por aventurismo viajes
Casi 4.000 kilómetros que comunican Chicago y Los Ángeles a través de desiertos, cañones, ciudades míticas, cafés... Es la Ruta 66, la Mother Road de Steinbeck, un viaje por la memoria americana.
La antigua Ruta 66, que unía Chicago con Los Ángeles, es una de las mejores vías secundarias para descubrir el oeste de Estados Unidos y tomar desvíos a atracciones naturales como el parque nacional Zion, en Utah
El viento hace bailar caprichosamente las plantas rodantes, el paisaje desértico empieza a verdear con los arbustos de artemisa, y en la radio de la moto resuena la canción American Pie: “Sólo faltan los indios”, exclama Julio García, mensajero de Barcelona, con un deje de ensoñación y una mirada de incredulidad, mientras da gas a su Harley Davidson Electra Glide en medio de la llanura de la reserva Hualapai, en Arizona. “Es como en las películas, sólo faltan los indios”, repite embobado. Una Harley, melodías del ayer y una carretera legendaria, la Ruta 66. El sueño americano, encapsulado en vacaciones. El descubrimiento de la América que perdura en la nostalgia.

Julio es un road captain, un capitán de la sección de Barcelona de los propietarios de Harley Davidson. Así lo proclama el distintivo que lleva cosido en el chaleco de cuero negro. Y por su condición ordena la cuadrilla con precisión de perro pastor sirviéndose de señas, ya sea cuando hay que entrar en una autopista, ya sea cuando hay que maniobrar para adelantar un coche. Julio alza la mano, hace el número dos con los dedos, y enseguida la pandilla se va colocando en formación de espiga, por parejas que circulan al lado con la rueda trasera de uno alineada con la delantera del más rezagado, dominando la carretera, con orden y sin prisa. Se sienten los reyes de la carretera por unos instantes. Son una cincuentena de españoles que se han apuntado al viaje de la agencia Aventurismo, han alquilado las Harley en Los Ángeles y están recorriendo los tramos que quedan de la Ruta 66 original, la llamada calle principal de América, la vía asfaltada que unió un país y que consolidó una manera de vivir dependiente del automóvil.

Una recta de cincuenta kilómetros atraviesa la llanura de la reserva de los hualapai, una de las tribus que habitan las tierras del Gran Cañón del Colorado, la gran atracción natural del estado de Arizona y un desvío imprescindible para los jinetes de las monturas de hierro más famosas de Estados Unidos. El grupo ha dejado atrás el calor sofocante del desierto de Mojave, en los límites de California, y ese aire abrasador pese a la velocidad. La noche anterior, para recuperar fuerzas, tomaron la sopa de chile y el bistec especialidad del Bagdad Café, el motel de carretera que fue escenario de la melancólica película de Percy Adlon en 1987.
Paisajes monumentales como el Gran Cañón del Colorado en Arizona
Ciudades únicas y de esencias estadounidenses como Las Vegas
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