13/01/2008
SOS orangutanes
Texto y fotos de Juan Pablo Moreiras
Son los animales más inteligentes después de los humanos. Y corren un serio peligro de extinción. Los bosques en los que viven, en las islas de Borneo y Sumatra, están amenazados por la tala de árboles, y más ahora, cuando el auge del biocombustible extiende las plantaciones de palma de aceite

Vista aérea de la costa de Borneo en las proximidades del bosque de Sungai Putri, en la provincia indonesia de Kalimantán Oeste
La extinción del orangután es sólo cuestión de tiempo. Algunas estimaciones hablan del año 2030, otras no son tan optimistas. La principal amenaza es el avance de las plantaciones de palma de aceite
A este ritmo, la extinción de los orangutanes es sólo cuestión de tiempo. Algunas estimaciones hablan del año 2030; otras no son tan optimistas. Lo que está claro es que la principal amenaza es el arrollador avance de las plantaciones de palma de aceite, con Malasia e Indonesia como principales productores mundiales, y Borneo como origen mayoritario. Las refinerías se multiplican en Malasia y Singapur ante la masiva producción de aceite, a la espera de una fuerte demanda procedente de la Unión Europea.
Un estudio reveló en el 2006 que el aceite de palma está presente en un 10% de los productos habituales en el supermercado, tanto en productos alimenticios (margarinas, cereales, chocolates) como en cosméticos, dentífricos, lápices o detergentes. Ahora, la demanda crece a causa de los nuevos y polémicos biocombustibles.
La ONU propone una moratoria para frenar la producción de biocombustibles, subraya Pedro Pozas, director ejecutivo del Proyecto Gran Simio en España. Juan Luis Arsuaga, codirector de las excavaciones de la Sierra de Atapuerca (Premio Príncipe de Asturias en 1997), que ha estado recientemente en Indonesia filmando a los orangutanes junto al director de cine Javier Trueba, apoya la moratoria. “Estamos en un callejón sin salida; se inventa el biodiésel con la etiqueta de ecológico, pero en realidad está causando estragos en las selvas. Además, seguro que los orangutanes no están muy contentos de que se talen sus bosques; es más, dudo que se lo hayan preguntado.”
Salvar a los orangutanes de Borneo es aparentemente sencillo: basta con no matarlos y no destruir los bosques donde viven. Su conservación se basa en la protección de su hábitat. Pero sólo una tercera parte de los orangutanes vive en espacios protegidos, y aún éstos son muy vulnerables ante una deforestación que parece imparable.
Una vez más, el Jefe se aleja, pero ésta es la definitiva. El gran orangután se ha cansado del juego y en pocos segundos se pierde de vista entre las ramas, en busca de un lugar tranquilo en el que preparar un lecho de hojas para pasar la noche. Hace rato ya que el ruido de las motosierras se ha ido apagando, y el bosque de Sungai Putri, como un gigantesco ser vivo, parece contener la respiración, aguardando el desenlace de unas negociaciones de las que depende ni más ni menos que su supervivencia.
Un estudio reveló en el 2006 que el aceite de palma está presente en un 10% de los productos habituales en el supermercado, tanto en productos alimenticios (margarinas, cereales, chocolates) como en cosméticos, dentífricos, lápices o detergentes. Ahora, la demanda crece a causa de los nuevos y polémicos biocombustibles.
La ONU propone una moratoria para frenar la producción de biocombustibles, subraya Pedro Pozas, director ejecutivo del Proyecto Gran Simio en España. Juan Luis Arsuaga, codirector de las excavaciones de la Sierra de Atapuerca (Premio Príncipe de Asturias en 1997), que ha estado recientemente en Indonesia filmando a los orangutanes junto al director de cine Javier Trueba, apoya la moratoria. “Estamos en un callejón sin salida; se inventa el biodiésel con la etiqueta de ecológico, pero en realidad está causando estragos en las selvas. Además, seguro que los orangutanes no están muy contentos de que se talen sus bosques; es más, dudo que se lo hayan preguntado.”
Salvar a los orangutanes de Borneo es aparentemente sencillo: basta con no matarlos y no destruir los bosques donde viven. Su conservación se basa en la protección de su hábitat. Pero sólo una tercera parte de los orangutanes vive en espacios protegidos, y aún éstos son muy vulnerables ante una deforestación que parece imparable.
Una vez más, el Jefe se aleja, pero ésta es la definitiva. El gran orangután se ha cansado del juego y en pocos segundos se pierde de vista entre las ramas, en busca de un lugar tranquilo en el que preparar un lecho de hojas para pasar la noche. Hace rato ya que el ruido de las motosierras se ha ido apagando, y el bosque de Sungai Putri, como un gigantesco ser vivo, parece contener la respiración, aguardando el desenlace de unas negociaciones de las que depende ni más ni menos que su supervivencia.
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