August

Algunos de los mejores viajes son aquellos que no planificas. Ustedes saben, si comparten regularmente conmigo este rincón del Magazine, que por trabajo y plan de vida personal me toca viajar mucho.

De hecho, me muevo tanto que necesito tener todo bastante programado, lo que provoca cosas usuales (los ratos que paso con mi abuela aparecen en la misma agenda que tiene listados los workshops con clientes), inusuales (los viajes tienen códigos asignados que se han ido complicando tanto con el tiempo que ya no los entiendo ni yo) o simplemente imposibles (hay veces que tengo listadas las megas que usaré en un trayecto para saber si me quedaré sin conexión a medio camino).

Por eso, cuando llegó Semana Santa y se canceló un viaje (cosa menos rara de lo que parece, para sumar incertidumbre a Marta, la persona que conoce dónde estaré en cada momento mejor que yo y sobre quien tengo la teoría que ha aprendido a extender las horas) me encontré en Londres con tres días en los que decidí escapar de mi agenda. Huir de ella. Ser prófugo de Outlook.

Así que con Steven miramos hoteles nuevos fuera de la tierra azorada por el Brexit y a los que pudiéramos ir en tren, porque cuando uno huye lo mejor es hacerlo en ferrocarril. ¿París? No. Descartado por precio y desavenencias culturales (tener un compañero de vida inglés provoca estas cosas). ¿Bruselas? Sin comentarios.

De repente se encendió la luz que ilumina las ideas de los prófugos. Amberes. Una ciudad maravillosa, tranquila, sin apenas turistas no cualificados. Se come bien y hay poco que hacer a lo que no se pueda llegar caminando.

Hoy les escribo (en un ordenador que llevaba tres días apagado) desde el August, hotel acabado de inaugurar en Amberes. Ubicado en un antiguo hospital militar, el August es como todo en esta ciudad: tranquilo, moderno, cool sin (demasiadas) pretensiones, bien iluminado, con mucha presión de agua y parsimonioso.

Sin nada más que hacer que escribirles y leer los libros que como fugado he comprado a toda prisa en la estación les deseo una buena semana.