Círculo

Ayer me llegaron para que los firmara dos ejemplares de mi última novela. Sin haberlos sacado del todo de la bolsa, por su tamaño algo menor, los reconocí al instante. “Del Círculo”, dije. Caí entonces en la cuenta de que posiblemente sean de los últimos que lleguen a mis manos. En estos días del black friday y el cibermonday, cuando las grandes superficies adelantan la Navidad absurdamente y pagamos nuestras compras usando un teléfono, a muchos se nos había casi olvidado que aún existían entre nosotros las ventas puerta a puerta. Para recordárnoslo ha tenido que llegar la triste noticia del cierre del Círculo de Lectores. Fundado en 1962, cercano a cumplir seis décadas llevando títulos a miles de hogares, su adiós genera una melancolía enorme. Y a la vez  nos hace alzar los ojos de las pantallas y pararnos a pensar.

Gracias a los que habéis hecho que la lectura llegase a tantos hogares

¿Qué ha sido de las ventas a domicilio? ¿En qué han quedado dentro de este mundo de comercio online, redes sociales y plataformas? Si vuelvo atrás la mirada me sale una lista bastante abultada de gente que antes aparecía en nuestras casas con las ofertas más dispares: desde productos de primera necesidad en otras épocas –pan, leche, huevos...– a seguros de vida, sesudas enciclopedias, cosméticos milagrosos o máquinas limpiadoras, incluso contratos de luz y gas que fueron oficialmente prohibidos hace poco más de un año intentando proteger de engaños y abusos a los usuarios más vulnerables.

Sondeo a mi alrededor, me sumerjo en internet en busca de información. Y me llevo una sorpresa. No, el comercio a golpe de timbre no parece estar en vía de extinción, de momento. Aún hay gente que por edad, educación o circunstancias económicas sigue comprando así, depositando en el contacto humano su confianza. Incluso encuentro diversas webs con técnicas y códigos de buenas conductas para un desempeño más eficaz de cara a los clientes. 

Planifica bien tu zona, es uno de los consejos. Viste de forma adecuada. Mira a los ojos. Muéstrate amable y creíble. Sonríe. Sé paciente. Probablemente todos estos vendedores preferirían trabajar en una oficina, tener una nómina y un horario fijo y no hacer equilibrios en el alambre de la incertidumbre laboral permanentemente, como los agentes del Círculo de Lectores. Sólo por eso, merecen un reconocimiento. Adiós a todos los que habéis hecho que la lectura llegue a tantas casas. De corazón, amigos, gracias.