Demasiado

Hace ya una semana que fue Reyes y tres que fue Navidad. Durante este tiempo muchos niños se han visto obligados a buscar refugio en el pasillo de sus casas, imposibilitados de entrar en sus cuartos. El motivo es la cantidad de juguetes que les han regalado. Los vídeos de niños rasgando desenfrenadamente los envoltorios de regalo, uno tras otro, para descubrir qué hay dentro –e inmediatamente tirarlo a un lado porque quieren rasgar el siguiente– se han presentado ya a las organizaciones que luchan por los derechos infantiles, que estudiarán caso por caso.

muchos niños se han visto obligados a buscar refugio en el pasillo

Hasta 758 juguetes recibió durante estos días la niña A.G.B. de Barbastro. Casos casi similares abundan a lo largo y ancho del país, por no decir del planeta. En Palma tuvieron que ingresar de urgencia en el hospital Son Espases al niño B.V.G., a quien, al abrir un instante la puerta de su dormitorio para dejar los calcetines sucios, le cayó encima una avalancha que, entre muchísimas otras cosas, contenía cajas de puzzles, coches y camiones de plástico, bicicletas con pedales, bicicletas sin pedales, motos voladoras, un helicóptero radiocontrolado, walkie talkies Star Wars, un superpinball Minions, tablets, veintitrés cajas de Playmobil, cinco smartphones, un lanzador con tres tipos de dados Tri-Strike, diversos muñecos de Batman y de Superman y cajas de Scalextric. Tras una estancia en la UVI y dos semanas en planta se encuentra ya, afortunadamente, fuera de peligro.

Todo eso sucede a pesar de los recordatorios que se han hecho durante estas fiestas felizmente ya pasadas. Psicólogos y educadores han avisado a través de los medios que los regalos son buenos para los niños, pero con moderación. Estimulan sus habilidades motoras y cognitivas, pero, en exceso, hacen que pierdan interés por ellos, que crean que la cantidad de juguetes recibidos es más importante que su idoneidad, y acaban convertidos en tiranos caprichosos y egoístas. Por muchas cosas que les den siempre les parecen pocas, entran en la llamada anestesia emocional y no les ilusionan porque quieren más y más, y no soportan la mínima frustración.

En el momento de cerrar este Magazine, los datos que nos llegan prevén que las próximas Navidades el número de obsequios se incrementará un 35%. Bluespace ya ha previsto una oferta de trasteros para que las familias puedan vivir en ellos ya que tendrán sus pisos completamente llenos de regalos.