La desgracia, la catástrofe

–Hace tiempo que no te leo un artículo de esos de política.
–Por muchas razones pero, así por resumir, porque estaba harto. Ya no podía más.
–Claro, es lo que nos pasa a todos. Ahora, cuando recuerdo la ilusión con la que voté las primeras veces, me siento un tonto.
–No, hombre, no te sientas así. Tú hiciste lo que hacen las personas nobles, confiar en la palabra del otro.
–Pero nos mintieron. Nos mintieron. Porque nosotros teníamos ilusión y mira ahora, qué porquería. Nos mintieron los nuestros y hasta nos mintieron los que no eran los nuestros.
–¿Te das cuenta ahora de por qué no escribo de política? Tendría que decir lo que estás diciendo tú, que es lo que piensa la mayoría de la gente. Y yo nunca tuve esa ilusión que teníais muchos y lo que vi es cómo nos llevaban arrastras y mareados con cuentos de miedo.
–Bueno, el miedo tú sabes bien que teníamos y tenemos razones para tenerlo.

¿escribir de política? Diría lo que ya sabemos y necesitamos olvidar que lo sabemos


–¿Ves otra razón por la que no puedo escribir de política? ¿Se puede hablar del Ejército? De la Iglesia se empieza a hablar, pero del ejército... A este país no le dejaron respirar, no nos dejaron vivir tranquilos. Y sigue igual, siempre con tensión, siempre con rabia en el ambiente. La mala hostia.
–¿Pero tú crees que realmente en otros países es muy distinto?
–Pues claro. Me acabas de demostrar el síndrome español. No te parezca mal, pero pensando así muestras que ignoras cómo es la vida en una sociedad tolerante y que no vive constantemente temiendo que se repita una gran desgracia, una catástrofe.
–O sea, que somos catastrofistas.
–Que va, asustados. Muertos de miedo, ignorantes y angustiados, porque a nuestros amos les interesa llevarnos así, del ronzal, o con la varita. Fíjate, murió Franco y creíamos que viviríamos en paz, pues el terrorismo y la guerra con ETA mira cómo nos mantuvo en vilo tantos años. Le interesaba a unos y a otros mantener ese conflicto vivo.
–A algunos cuando se rindió ETA parecía que les faltaba algo.
–Cuando acaba lo de Euskadi pasa a haber un conflicto político con Catalunya. Siempre hay interés en que vivamos con el corazón en un puño y con rabia.
–¿Pero quién nos lleva a rastras? ¿Los políticos, las teles?
–Los de siempre. ¿Ves por qué no debo escribir de política? Diría lo que ya sabemos y necesitamos olvidar que lo sabemos.