El dormitorio

Que Silvio Berlusconi tiene dos chuchos –Dudù y Dudina– ya lo sabíamos. Le habíamos visto a menudo con ellos junto a su compañera Francesca Pascale. Pero, ignorante como soy, ahora he descubierto que tiene más. En total once, lo que da para un equipo de fútbol canino. De esos once, nueve –sus preferidos– duermen en su habitación. A los ya conocidos Dudù y Dudina, hay que añadir a Peter, Trilli, Wendy, Harley, Rambo, Marilyn y Ginny. Dice Il Cavaliere: “Duermen en mi dormitorio, se despiertan conmigo y desayunan conmigo”. 

Berlusconi duerme no con un perro o dos, sino ni más ni menos que con nueve


    Hay almas de cántaro que se sorprenden de que personajes como Berlusconi o Brigitte Bardot (que ha apoyado a Marine Le Pen en diversas convocatorias electorales) luchen por los derechos de los animales. Es evidente que hay animalistas de izquierdas y de derechas, y esa es una baza que el Pacma piensa utilizar en las próximas elecciones –de aquí a dos semanas– para captar los votos de los que se han hartado de los partidos y, puestos a que no les guste ninguno, deciden optar por esa candidatura animalista. El Pacma lo ha hecho otras veces, pero hasta ahora los resultados no le han permitido conseguir representación parlamentaria. 

    Hace poco, Berlusconi fue al programa de televisión de Michela Vittoria Brambilla, presidenta de la Liga Italiana en Defensa de los Animales y el Medio Ambiente. No crean que es un programa que sólo ven cuatro gatos (no pun intended), sino que es el más visto los domingos por la mañana. Berlusconi aboga por la creación de un Código de los Derechos de los Animales que precisaría de una reforma de la Constitución: “Es un principio sancionado a nivel europeo y para que se implemente también entre nosotros es necesario que conste en la Constitución. Los animales no son cosas, sino seres con sentimientos. Y nuestra tutela la merecen todos los animales, incluso aquellos destinados a la alimentación de los humanos. Hoy en día millones de animales viven en los criaderos intensivos una vida que no es vida y hasta hace poco tiempo nos preocupábamos poco de esto”.

    Todo eso está muy bien, pero que nadie olvide que Berlusconi es el mismo señor que montaba fiestorras con amigachos y menores que en un momento determinado se animaban al grito de “¡Bunga, bunga!”. No me quedo del todo tranquilo sabiendo que cada noche nueve perritos le acompañan en su dormitorio. Quien tuvo, retuvo y guardó para la vejez.