Ella se manifiesta

–Hombre, Paco. ¿Qué haces?
–Ah, qué tal. Pues ya ves, aquí sentado con una cervecita esperando por mi mujer. Pero siéntate, hombre. Toma algo.
–Pues vale. Para mí otra caña. ¿Y qué, ha ido a algún recado?

“La culpa es de mi hija, que la anima. A ver si ahora vamos a ser todos feministas”

–Qué va. Está de manifestación. A sus años y manifestándose, con la hija y unas amigas. Nunca había ido a una manifestación y ahora ahí tienes.
–¿Y tú no vas? ¿Y por qué es la manifestación?
–Pues a favor de las mujeres. Van ellas y yo espero a que acabe. Pero se me hace raro.
–¿Y por qué no has ido con ellas?
–Me da vergüenza, en medio de tantas mujeres... Mi hija me insistió, pero no quise.
–Pues yo fui con mi mujer a otra hace un mes. Y era por lo mismo, feminista.
–Así que ahora eres feminista. Quién te vio y quién te ve.
–No digo eso, pero fui con mi mujer y me parece muy bien.
–Pues a mí no sé que decir. Porque estoy preocupado, hasta que vuelva con mi hija no voy a estar tranquilo. Estoy todo el rato mirando si pasa algo en la calle.
–¿Pero por qué? Es una manifestación pacífica.
–Sí, pero ella no está acostumbrada. La hija ya creció manifestándose, pero mi Dolores no. ¿Y si tiene que echar a correr? ¿Y si carga la policía? ¿Y si se cae y se lastima? ¿O si un machista se mete con ellas? Si estoy yo allí...
–No hagas películas. ¿Y si cruza la calzada y la atropella un coche? ¿Por qué le va a ocurrir nada? Si van mujeres de todas las edades. Y hombres... ¿Y si te preocupa tanto por qué no fuiste con ellas en vez de estar aquí reconcomiéndote?
–Tú hablas mucho, pero ellas no son como nosotros. A mí si me viene un tío con la porra le sacudo antes.
–Ja, ja, ja. No digas tonterías, te viene un tío cachas de gimnasio, forrado y armado, y te cae un palo que te deja tirado antes de que eches a correr con reuma... Pero ellas ahora no tienen miedo. ¿Tú las viste marcharse preocupadas?
–No. Son unas alegres, unas irresponsables.
–Ja, ja, ja. Y eso te parece mal. Venga, hombre, que las mujeres ahora son distintas. Otras generaciones.
–Sí, pero mi Dolores, no. Y yo tampoco.
–Pues se te está haciendo feminista también.
–La culpa es de mi hija, que la anima. A ver si ahora vamos a ser todos feministas…No te rías, Paco, que soy mayor para esto.
–Mira, por ahí vienen. Debió de acabar la manifestación. Respira.