El esmoquin

Hace unas semanas, durante la concesión de los Globos de Oro, Joaquin Phoenix lució un esmoquin negro, sobrio y monísimo, diseñado por Stella McCartney. Tras alcanzar notoriedad al principio por ser hija de Paul y Linda McCartney, la diseñadora lleva casi dos décadas impulsando su marca de ropa, que proclama ser cien por cien ecosostenible. Utiliza pieles animales de esas que llaman veganas (?) e insta a las empresas con las que colabora –Adidas, por ejemplo– a crear tejidos a partir de materiales reciclados. 

Joaquin Phoenix se pondrá el mismo atuendo en todas las galas de cine

Entusiasmada con Phoenix y el esmoquin que había creado para él, McCartney explicó que el actor no sólo se solidariza con su concepto de ropa sino que –para reducir el impacto ecológico de sus trajes– piensa ponerse ese mismo esmoquin en cada una de las ceremonias a las que asistirá durante esta temporada de premios que empezó a principios de mes. Son muchos. A parte de los Oscars que se concederán el próximo 9 de febrero, tenemos los Bafta británicos, los Razzies (esos premios que nadie desea que le den porque distinguen a los peores actores, los peores guionistas, los peores directores y las peores películas estadounidenses) y unos cuantos más. Con todo ello, Phoenix se sitúa en las antípodas de tantos actores, actrices y presentadores que ni locos repiten un mismo traje o vestido en dos ceremonias. 

Aun siendo ecológicamente encomiable lo de Phoenix y su esmoquin, mucho más encomiable fue lo de Daniel Radcliffe, el actor que llegó a la fama interpretando el personaje de Harry Potter. En el año 2007 trabajó en la obra Equus, en un teatro de Londres, interpretando el papel de Alan Strang, y cada noche, a la salida, los paparazzi le esperaban en masa, para fotografiarlo. Era una murga diaria. De modo que decidió ponerse cada noche la misma ropa: la misma chaqueta, el mismo sombrero... Explica Radcliffe: “Así, durante los seis meses que duró la obra, cada vez que me sacaban fotos eran todas iguales y parecían del mismo día. Las imágenes perdieron todo su valor y no se podían publicar. Fue muy divertido porque no hay nada mejor que ver la cara de un paparazzi frustrado”. El esmoquin de Joaquin Phoenix tiene ahí un récord que superar. Sólo tiene que, además de durante esta temporada de premios, ponérselo de nuevo en la próxima, y en la siguiente, y en la que vendrá después. Y así año tras año, para demostrar que a concienciado no le gana nadie.