Highlands y Viena

Les escribo estas líneas a bordo de un tren de ScotRail que nos lleva a mi padre y a mí a través de los paisajes de las Highlands escocesas. De forma regular, intento encontrar unos días a solas con mi padre y a solas con mi madre. Buscamos un destino, una temporada de billetes baratos y con –relativo– poco trabajo en mi agenda y allá que nos vamos.

Con mi padre solemos ir a las Highlands o a ver a la familia en Ciudad Real. Si el destino es Escocia, el viaje es naturaleza y mucho tren. A ambos nos gusta mucho el viaje en ferrocarril y cada día hacemos una o varias excursiones y nos movemos así por Escocia. Les recomiendo que lo hagan si tienen ocasión ya que es realmente increíble. Hay trenes a todas partes, mucha frecuencia, la gente es encantadora, los paisajes sublimes y todo está relativamente bien de precio si lo preparas con antelación y no te da una pájara y lo cambias todo a medio viaje. 

Con mi madre es diferente. Con ella hemos ido tras las huellas de Klimt, uno de sus artistas favoritos. Estuvimos unos días agotadores en Viena y después nos escapamos a París en plan sube-baja (lo que tiene vivir en Barcelona y tener decenas de vuelos diarios a la capital francesa) a ver una exposición inmersiva.

Viajar con mi padre es relax y tranquilidad, tomarse las cosas con calma, parar a menudo para tomar chocolate caliente (él) y café (yo), revisar el teléfono para ver notificaciones del rosario de diarios digitales a los que está suscrito (él) y correos electrónicos (yo), y comentar temas de la cotidianidad (ambos).

Con mi madre es correr de un lado para otro como si Viena, París o la ciudad que sea fuera a desaparecer. Intentar ver cuantas más cosas mejor en un mismo día, caminar a todas partes, tomarse las comidas como paradas para repostar y coleccionar selfies (lo siento, mamá) delante de cuadros que le gustan. Hablar de cosas importantes y sólidas, conocer su punto de vista sobre temas y planificar el próximo viaje. 
Soy muy consciente de la suerte que tengo y, después de estos viajes, me queda claro de dónde vengo.