A lo mejor le pasa algo

–Hola, qué tal. ¿Qué, de compras?
–Pues ya ves.
–Claro, hay que aprovechar las rebajas.
–Claro, claro.
–Qué bien lo veo, qué bien se conserva. Está usted como siempre, como cuando yo era chaval. Aún me acuerdo. Qué tiempos aquellos.
–Sí, qué tiempos.
–Supongo que ésa es su señora. Señora, encantado de conocerla. Su marido es una gran persona, nos ayudó a muchos a formarnos. Bueno, hasta pronto.
–Sí, hasta pronto. Adiós.

Todos metemos la pata alguna vez... pero sí, igual toma pastillas o algo

–¿Pero quién es ése?
–Ni pajolera idea. Evidentemente me confundió con otro. Seguramente con un profesor suyo. O vete a saber. A lo mejor aún hizo el servicio militar y me confundió con un oficial.
–O con un sargento. A ver si te afeitas ese bigote, que no te queda bien, te hace mayor.
–Es que soy mayor, mujer. Pero estaba agradecido, le caí bien.
–Tú no, su profesor o quien sea. Te confundió, con ese bigote te pareces a muchos otros.

–Pero su cara me suena. ¿No es un psiquiatra o un oculista famoso? Creo que lo vi en televisión.
–Ah, ya sé quién dices. ¿Pero ese hombre está bien?
–¿Porque me confundió con otro? Le puede ocurrir a cualquiera. Todos metemos la pata alguna vez. Y él ya no es un chaval, todos vamos perdiendo facultades.
–Ya, pero te hablaba con ese entusiasmo... ¿O habrá bebido?
–Mujer, no tiene por qué. Igual toma pastillas o le pasa algo.
–Pero qué triste, ir por ahí diciendo cosas sin sentido. Tú le seguiste la corriente, pero otro podría haberle dado una mala contestación. Imagínate, se habría quedado todo confundido.
–Pues sí, no me lo quiero imaginar si me pasa a mí. Lo ve uno todo bien vestido y formal y no piensas que pueda estar mal.
–Iba muy limpio y muy arreglado, todo elegante. Eso es que tiene quien lo cuide. Pero, claro, una persona así, que no conoce, vete tú a saber ahora que entró en esa tienda si le da por comprarse una docena de corbatas o veinte trajes...
–Bueno, bueno, paremos el carro. A lo mejor simplemente es que me confundió con otro, con un antiguo profesor. Podría ser. Y que es un hombre hablador y nada más.
–Pero queda la duda. Qué fácil es perder la razón y qué delicado. Parece que estás bien pero te falla algo. Qué miedo da.