Los detectives

En noviembre crearon una cuenta en Twitter. Se hacen llamar Detectives de la ESO. Son veintiséis estudiantes de un instituto de Berlanga, en Badajoz, que se dedican a seguir cuentas de famosos y corregirles las faltas. Su primer tuit iba dirigido a Álex de la Iglesia, que había escrito: “Recuerdo el día que lei [sic] mi primer tebeo de La Masa...”. Los detectives le dijeron: “Somos un grupo de 3.° ESO que velamos por un mundo mejor, sin faltas de ortografía.

Son estudiantes a la caza de famosos que cometen faltas de ortografía 

En este tweet aparece el verbo lei, que estaría mal porque sería leí. Sin ánimo de ofender y admirando su trabajo”. Durante sus actuaciones en México, a Rosalía se le ocurrió escribir: “GRACIAS MÉXICO ayer me llené de vuestra energía, espero que vosotros también me sintierais de vuelta... disfruté tanto en el escenario OJALÁ OS VUELVA A VER MUY PRONTOOOO!!!! p.d. aquí el aguacate esta más rico”. Los berlangueños le replicaron: “Buenas tardes, Rosalía. Tu error ha sido poner esta en vez de está. Me encantan tus canciones y cómo cantas”. Curiosamente no le indican los errores de ortotipografía: falta de comas, minúsculas improcedentes, falta de signos de exclamación iniciales y exceso de signos de exclamación de cierre. Supongo que se frenaron para no dar una excesiva imagen de tiquismiquis, o porque ellos mismos caen a menudo en ese error. A Juan Carlos Monedero lo han reñido por escribir animo cuando quería decir ánimo: “Todas las esdrújulas llevan tilde”. Pedro Sánchez escribió “Trabajamos por tender todos los puentes posibles desde la política. Esta es la propuesta del Gobierno de España para Cataluña: convivencia, dialogo y ley”. Le recordaron que diálogo lleva tilde.

La iniciativa recuerda la que, hace años, emprendió en Ecuador un grupo llamado Acción Ortográfica contra los grafitis mal escritos. El primero que corrigieron fue uno en el que se leía: “Para qué y Porque mi amor por ti por mi lo siento”. Con espray rojo pusieron los interrogantes, las tildes y las comas que faltaban, cambiaron la mayúscula incorrecta por una minúscula y convirtieron la minúscula errónea en mayúscula, hasta que se pudo leer sin que te sangrasen los ojos: “¿Para qué y por qué, mi amor? Por ti, por mí, lo siento”. Siento debilidad por iniciativas como éstas, quizá porque he llegado a la conclusión de que mucha gente escribe mal a posta, con orgullo. Lo consideran su gran gesto de rebeldía, el único que probablemente harán en toda su vida.