¡Pacoli, Pacoli!

Tal día como este domingo, 1 de diciembre, en 1948 el presidente de Costa Rica, José Figueres Ferrer, abolió el ejército de su país. Lo hizo tras ganar una guerra civil que duró 44 días: entre marzo y mayo de aquel año. 

–¿Sólo 44 días?

Algunos la considerarán una guerra corta, pero mucho más corta fue la que hubo entre el Reino Unido y Zanzíbar, que tuvo lugar el 27 de agosto de 1896 y que, según unos historiadores duró 38 minutos y, según otros, 45. Muertos a estas alturas todos los que participaron en ella, ahora no hay forma de conseguir que nos clarifiquen su versión de los hechos.

Tal día como este domingo, la República de Costa Rica abolió su ejército

Figueres montó una ceremonia vistosa para ejemplificar su intención de sellar las heridas de la contienda. La ceremonia se realizó en el cuartel Bellavista, que, como su nombre indica a poco que se sea perspicaz, en aquella época tenía un cometido militar, pero ahora alberga el Museo Nacional de Costa Rica. 

¿Cómo fue la ceremonia? Sencilla: empuñó un martillo de grandes dimensiones –según se ve en las fotos que tomaron del acto– y a martillazos certeros rompió una pared. El año siguiente Costa Rica abolió las fuerzas armadas. Mantiene la policía para hacer cumplir la ley, pero su ejército es ya historia desde entonces. Los amantes de acabar con los ejércitos del mundo loan que el presupuesto que se le dedicaba se dedique ahora a educación y cultura. 

Romper paredes y derribar muros tiene poderío icónico. Estas semanas, con motivo del trigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín, hemos vuelto a ver miles de veces el esfuerzo y el tesón con el que los alemanes consiguieron derribarlo. Y en la frontera entre Estados Unidos y México, muchos gamberretes se dedican a serrar los bolardos del muro de Trump en cuestión de minutos, con lo que las personas (y las drogas) lo atraviesan sin dificultad. Las herramientas necesarias para ello cuestan pocos dólares y se pueden encontrar en cualquier ferretería.

No imagino un mundo sin ejércitos. Por un lado porque soy realista y el mundo no es idílico, sino cruel. Y por otro porque no se me ocurre a qué podría dedicarse la cabra de la Legión Española si durante los desfiles del 12 de octubre no la sacaran a pasear un rato. Muertas las anteriores, la que tienen ahora se llama Pacoli; lo remarco por si quieren vitorearla el año que viene.