Pilar Castro Los que se despistan

En octubre del año pasado, en Madrid, un padre salió de casa con su bebé de año y medio, con la intención de dejarlo en la guardería. Pero se olvidó de hacerlo y se fue a trabajar. El bebé murió tras horas encerrado en el interior del coche. Pocos meses antes, en Mallorca, en Manacor, fue una niña de diez meses la que murió en el coche porque su abuelo --que también tenía que dejarla en la guarde-- se despistó. Tras nueve horas dentro, la criatura murió. Hace diez años, en Bilbao, una madre metió a su hijo de tres años en el coche para llevarlo a la escuela. Pero se olvidó y se fue a trabajar. El crío pasó cinco horas a pleno sol y murió. En la misma Bizkaia, en Getxo, la victima fue un niño de tres años. Su madre también lo llevaba a la guardería, también se olvidó y también se fue al trabajo. En Sevilla, en Dos Hermanas, hace dos años un señor fue a un local de intercambio de parejas y, como no tenia quien se cuidara de su hijo de cuatro años, lo dejó dentro del coche... 

Las acciones repetidas de forma automática desconectan de la cotidianidad

Casos como estos hay montones, en el mundo entero. Sólo en Estados Unidos se registra anualmente un promedio de cuarenta muertes de niños por esa causa. En la prensa italiana, el psiquiatra Vincenzo Villari explica que se trata de “amnesia parental” y que, a lo largo de la vida, las acciones repetidas de forma automática nos desconectan de la cotidianidad: “Es como si se activara el piloto automático, que hace que olvides incluso lo más querido que tienes en el mundo”. 

De modo que el Gobierno italiano ha determinado que las sillitas infantiles de coche incorporen a partir de ahora una alarma antiabandono. El decreto lo ha firmado la ministra de Infraestructuras y Transporte del lindo estado transalpino. Será obligatoria desde el instante en el que lo publique la Gazzetta Ufficiale della Repubblica Italiana (el BOE de aquel país). Si no llevas la alarma, las multas irán de los 81 a los 326 euros y, si reincides, suspensión del carnet de conducir. 

La idea parece buena para la gente normal, la que realmente se despista y entra en esa amnesia parental de la que hablan los psicólogos. La única duda es: los que son capaces de ir a tomar copas y dejan a sus críos dentro del coche mientras ellos se pasan horas en el bar ¿realmente comprarán esos dispositivos antiabandono? Igual hay gente con una amnesia parental tan vasta que, con multas o sin ellas, también se olvidarán de instalarlos.