Siete horas en París

Les escribo estas líneas tomando una ensalada apresurada bajo un cielo espectacular que esconde el frío parisino tan característico de los mediodías de diciembre.

Hoy no he venido por temas de trabajo. No tengo reuniones ni deberes en forma de exploraciones urbanas en busca de tendencias. No he quedado con nadie y no tengo unas horas en París como consecuencia de una escala aérea hacia un destino lejano al que no se puede llegar de forma directa desde Barcelona. No. Hoy estoy aquí para visitar un par de exposiciones alojadas en dos de mis espacios culturales favoritos de París. Para llegar he tenido que coger un día de vacaciones y fundirme los puntos aéreos que he acumulado todo este año, aunque ha valido la pena. 

París por esta época del año está especialmente bien si te gusta el arte. Ya no quedan resacas de las ferias de octubre, todavía no han llegado las masas que traen las fiestas navideñas y por los museos que paseo hoy lo único que deambula son parisinos ociosos y estudiantes en manada con expresión aburrida. 

He venido a ver dos de mis artistas favoritos, Cy Twombly y Maurizio Cattelan. No sé si les suenan, pero si no saben sobre ellos, no duden en investigar. Son interesantes, realmente originales y provocadores (cada uno a su manera).

A Twombly y a Cattelan es difícil verlos en directo ya que su producción artística o no es muy mediática, son demasiado conceptuales o, lo que es peor, su forma de provocar se considera hoy demodé. Quizás por eso me atraen tanto. A Twombly lo he podido ver en Bilbao, Houston y ahora aquí en París. A Cattelan me lo topé en una exposición colectiva que se hacía en Londres en el 2000 y desde entonces no he dejado de interesarme por él. Su obra más conocida abría esa exposición, y hoy la he visto de nueva presidiendo las salas emperifolladas de La Monnaie. No les explico la obra, aunque les avanzo que tiene que ver con un meteorito y alguien abatido. 

Estos dos artistas provocaron en mí el interés por el arte. ¿Cuáles son los suyos?