Subnormales

–Ayer le llamé subnormal a una persona y hoy no hago más que darle vueltas.
–¿Por qué?, ¿se enfadó?
–No. La verdad es que no se enfadó, se quedó callado. Fue una discusión de tráfico. Una tontería, un momento en el que uno pierde la cabeza y se acaba metiendo en un problema.
–¿Y le llamaste subnormal y se quedó callado?
–Pues sí. No sé por qué, se me quedó mirando y dio media vuelta y se marchó. Debía de estar yo muy fuera de mí.
–Pero si tú eres una persona de lo más pacífica...
–Pues ya ves. Pero lo peor es lo que me salió por la boca, llamarle subnormal. Hacía mucho que no usaba esa palabra.
–Era una palabra muy común. Ahora se oye menos.

Las familias teníamos vergüenza de un hijo que hubiese nacido con alguna discapacidad

–Eso es, se oye menos y está bien que no se oiga. Por eso me dejó mal sabor en la boca. Porque recordé cómo nos referíamos a las personas con discapacidades, con ese desprecio. No los considerábamos iguales.
–Sí. También decíamos mongólicos a las personas con síndrome de Down. Te comprendo, ahora digo la palabra mongólico y me da hasta vergüenza.
–Tengo una sobrina con discapacidad, parálisis cerebral, imagínate si tengo motivo para sentir vergüenza. Es una chica encantadora, y valiente. Es la sobrina que más quiero.
–Realmente cuánto desprecio había hacia esas personas, las familias teníamos vergüenza de una hija o un hijo que hubiese nacido con alguna discapacidad. Y eso nos hacía ser inhumanos con las personas a las que más queríamos.
–Recuerdo viajar a países europeos y ver muchas más personas con discapacidades y pensaba: “¿Aquí hay más personas con dificultades que allí?”. No, simplemente no las escondían.
–¿Qué era lo que nos hacía ser una sociedad con un comportamiento tan inhumano?
–Creo que era un sentido de la vergüenza. Algo así como no querer reconocer en público un defecto o un fracaso.
–Precisamente quien tiene más dificultades es quien tiene más mérito.
–Díselo a mi sobrina, que se licenció en Empresariales y está aprendiendo a conducir... La adoro.
–Podríamos dejar el calificativo de subnormal para llamar a personas que son completos imbéciles y se burlan de las personas con discapacidades.
–Dejémoslo en imbéciles simplemente.