El tren patriarcal

Según su página web, Sustrai es una fundación sin ánimo de lucro que intenta responder a las agresiones contra el medio ambiente en particular y contra la sociedad en general por parte de intereses privados que cuentan con la complicidad de las entidades públicas: “centrales térmicas, especulaciones urbanísticas, líneas de alta tensión, vertidos, canteras, vertederos, escombreras, incineradoras de residuos y de manera especial el Tren de Alta Velocidad (TAV)”. Consideran a este ferrocarril “el mayor exponente de desequilibrio medioambiental, económico y social que vamos a sufrir en Navarra en los próximos años”.


Demos la bienvenida (o no) a una nueva modalidad ferroviaria: la patriarcal


   Su último alegato lleva por título “¡Peligro TAV! Un tren que transporta desigualdad de género a toda velocidad”. ¿Desigualdad de género? Pues sí: “Es una expresión más de la violencia patriarcal y capitalista contra las mujeres. Nos silencia y nos invisibiliza”. Como si en los trenes (de Navarra o de la Cochinchina) no viajasen tanto hombres como mujeres, exigen una encuesta específica para conocer su opinión: “¿Quién ha estudiado cómo nos desplazamos las mujeres y por qué somos mayoría entre las personas usuarias de los trenes de cercanías?”. Y, sobre todo, fíjense en las frases que usan para denunciar lo que consideran un despropósito, frases en las que se escucha el eco refrito de otras reivindicaciones, esas sí, sensatas: “vuelven a cargar sobre las mujeres el trabajo doméstico y el de cuidados”; “vuelven a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas”; “nos violentan definiendo cómo debemos usar el espacio público”... En ningún caso demuestran que el TAV vaya a comportar lo que afirman, pero escribiendo “decidir sobre nuestros cuerpos” y “nos violentan” consiguen que a los que no leen a fondo se les disparen las alarmas y, sin cuestionarlo, se traguen a pie juntillas que ese tren es “violencia patriarcal”. ¿De verdad no se dan cuenta de que, a base de utilizar patriarcal para todo, han acabado por desgastar la palabra?

    Dicen las Sagradas Escrituras que el mundo –“los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay”–  lo creó Dios (en seis días; el séptimo, como se había estresado, descansó), pero cada vez estoy más convencido de que es una afirmación errónea. El mundo lo crearon los de El Mundo Today de buena mañana y en un pispás, y luego se fueron al bar a desayunar. Si no, no se entiende que cada día nos encontremos con noticias reales que parecen escritas por ellos.