Ya es septiembre

A punto del parón de agosto, un pueblo de Murcia hizo pública su voluntad de cambiar de nombre. Pertenece al municipio de Cartagena y se llama Los Urrutias, un topónimo en el que, incluso a los oídos de los no aficionados al fútbol, resuenan tintineos vascos, por sus primeros pobladores. Con esa voluntad de cambio, a finales de julio presentaron en el Registro General del Ayuntamiento cartagenero la solicitud de que el pueblo pase a llamarse Los Olvidados, de resonancias buñuelescas. Consideran que están dejados de la mano de Dios.

'Los Olvidados' es una gran película de Buñuel, Los Olvidades de Cartagena es otra cosa

Enumeran sus problemas: "El abandono que venimos soportando durante décadas, la desidia en el mantenimiento de las escasas infraestructuras con las que ha sido dotada a lo largo de su historia, la lamentable situación en la que se encuentras nuestras playas y, entre otros muchos más, los problemas de salubridad provocados por la plaga de mosquitos originada por el estado de las aguas y la reducción de los horarios de atención médica en el consultorio". Por todos estos motivos piden que "el nombre que a partir de ahora ostente la localidad sea lo más ajustado a la situación expuesta. Hemos pensado que Los Urrutias pase a llamarse en el futuro Los Olvidados, con lo que se hace justicia al estado actual de infraestructuras de todo tipo". 

A lo largo de la historia algunas poblaciones han cambiado su topónimo. En Ávila, Escarabajosa se convirtió en Santa María del Tiétar. en Burgos, Peñaranda de la Perra arrinconó a la chucha y pasó a ser Peñaranda de Duero. En la vega de Granada, el municipio de Asquerosa cambió a Valderrubio. Y junto a Barcelona, el primitivo Malvitge pasó a ser Bellvitge, que es más mono, sobre todo si acaba por dar nombre a un hospital. 

Pero en todos los casos el cambio se hizo para eliminar connotaciones negativas. Según en qúe ambientes, decir que eres de Peñaranda de la Perra o de Asquerosa puede despertar suspicacias. El caso de los Urrutias es justo lo contrario. De un topónimo sin connotaciones negativas piden pasar a otra que las tenga, para evidenciar el olvido en el que los tienen. No lo conseguirán, claro está, pero algunos titulares de prensa sñi, que es a lo que en el fondo aspiran. 

Lo malo es haber dado la noticia justo antes de que la mayoría del personal se fuera de vacaciones. Ideas así, si sus promotores las consideran buenas, deben dejarse en le congelador hasta que llega septiembre -este lunes ya es día 2- y hay más audiencia.