14/10/2007

Queremos su opinión


Cuidar a los hijos y a la vez trabajar, desarrollarse y pagar la

hipoteca es una ecuación difícil para los padres del siglo XXI. No

es sencillo encontrar la mejor solución: ¿permisos?,

¿guarderías?, ¿más facilidades laborales? El Magazine quiere

conocer la opinión y las experiencias de los lectores.
Nuestros lectores participan

De: Jesús Perdiguer Andrés

Ser mal padre no está mal visto

En mi opinión, el problema es multifactorial. A mí me gustaría destacar dos de los factores que habitualmente no salen en los medios de comunicación y que para mi son de especial relevancia: El primero, es la falta de presión social sobre los padres y madres "dimisionarios". Si tu eres un expresidiario o un exdrogadicto, la presión social hace que lo intentes ocultar, ya que si tu entorno lo supiese, probablemente notarías un vacío importante en tus relaciones. En el caso de los padres que han dimitido de sus funciones, eso no ocurre. No hay ningún problema en explicar, siempre como un mártir, que hace 2 años que "mi ex no me deja ver a los niños" o simplemente, "durante la semana no veo a los niños". Otros dicen aquello de "Prefiero quedarme a hacer horas extras en el trabajo que volver pronto a casa. Porque si no, me tengo que poner a bañar a los niños, hacer la cena etc.". También es una cuestión de status. "En el trabajo, doy órdenes y soy alguien, en casa me dan órdenes". Es decir, esos padres no se sienten mal por no dedicar tiempo a sus hijos. El segundo es, "no ser capaces de renunciar a casi nada porque la presión social nos dice que nuestra ambición debe ser casi ilimitada". Nuestro estilo de vida no nos permite pensar en qué es necesario y qué es prescindible. Los padres y madres inician la carrera por el éxito social: aumentar el poder adquisitivo y el status familiar es el objetivo. Si para ello hay que sacrificar tiempo, se hace. Si hay que endeudarse, se hace. Si hay que trabajar más, se hace. Algunas de las frases más célebres son: "Me tengo que cambiar el coche", " El piso se me ha quedado pequeño", "Necesitamos una asistenta", "No llegamos a fin de mes", entre otras muchas. Pero casi nunca se plantearán la verdadera prioridad: LOS HIJOS.

Nuestros lectores participan

De: Olga García Delgado

No existe la supuesta ley de conciliación familiar.

Nuestros hijos necesitan de nuestra asistencia, porque de ello dependerán muchas de las pautas sociales de su vida. Los padres deberíamos exigir poder llevar las riendas de su educación, aprendizaje, valores... Pero esa supuesta ley de conciliación familiar es una utopía, pues queda muy bien a efectos escritos como posible buena voluntad por parte de los empresarios, pero la realidad no es así. Una mujer en la mayoría de las empresas es un "problema". Primero cuando decide quedarse embarazada, después cuando decide que quiere y debe ayudar a crecer a sus hijos ( reducción de jornada o excedencia laboral). En un primer momento la empresa no puede negar el derecho que por convenio en muchas empresas existe, pero después con el tiempo y llegado el momento de la incorporación al trabajo la realidad se vuelve difícil, pues te ves obligado a trabajos de los cuales no te sientes satisfecha, o en el peor de los casos te ves obligada a finiquitar tu contrato porque todo son dificultades por parte de los empresarios. Esa es mi experiencia en una gra empresa (Banco Santander), donde siempre se motiva a los empleados a tener disposición a la movilidad geográfica. Pues a mi me negaron dicha disposición. Había pasado año y medio de excedencia para el cuidado de mis hijos, en aquellos momentos de 3 años uno y 18 meses otra.


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De: Gemma Herrero

Prioridad: el buen desarrollo psico-afectivo y emocional de los hijos

Soy consciente de la importancia que representa el cuidado de los hijos durante los primeros años de su vida, para su salud, su felicidad (ahora y en su etapa adulta), y, para su autoestima, seguridad y confianza, para su buen desarrollo psico-afectivo y emocional. Necesitan el acompañamiento de sus padres, mucha paciencia y mucho amor. Es por ello que dejé de trabajar para cuidar de mi hijo, que ahora tiene 18 meses. Todavía le doy el pecho y creo que me he ahorrado mucho en leches, guarderías y canguros, pero ésta no es la solución. Los niños son el futuro, del planeta y de la humanidad, deberían ser una prioridad, por delante de hipotecas, casas, coches, etc. Ellos necesitan nuestra dedicación y atención más que bienes materiales. Necesitan nuestros brazos y que juguemos con ellos tanto como el comer o el respirar. Deberían ser una prioridad para todos, también para los gobiernos pues los niños son una INVERSIÓN de futuro, deberían ampliar la baja maternal a 1 o 2 años como en otros países. Entre todos podemos cambiar la situación, hemos de manifestarnos por lo que realmente vale la pena, si callamos como borregos estamos siendo cómplices de la creación de un futuro caótico. Somos responsables de esta situación, no es cuestión de echarle la culpa al gobierno o a las Empresas. Seamos responsables y consecuentes. Si buscamos el estado de bienestar, la calidad de vida, la igualdad de sexos, el desarrollo y la evolución, empecemos por el bienestar de los más pequeños y por mejorar su calidad de vida, que en muchos casos pasa por pasar más tiempo con sus padres.

Nuestros lectores participan

De: Raquel Fernández Fariñas

EL PRIMER DILEMA DE LA VIDA

He leído vuestro reportaje sobre el gran esfuerzo que supone educar a los hijos en sus primeros años a la vez que trabajar fuera de casa. En mi caso, trabajo 8 horas diarias fuera de casa, tengo dos hijos de 18 meses y 2 años y medio, y mi marido no llega a casa hasta las 9 de la noche. Los niños están desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde con una mujer que los cuida y con su abuela, que los lleva al parque cada día. En mi opinión, la solución al problema es difícil, pero sería de gran ayuda una combinación de medidas para flexibilización de la vida laboral junto con medidas sociales efectivas. Estas medidas sociales no estriban tanto en dar dinero a las familias, sino en facilitar el número de horas que los padres están con sus hijos. Así pues, una medida importante y eficiente consistiría en ampliar la baja maternal a 1 año. Esta medida, junto con incentivos reales a las empresas para que sus empleados pudieran tener un horario flexible, solucionaría parte del problema. En definitiva, no se trata de dar cheques-bebé o guarderías 24 horas, sino de compatibilizar la vida laboral con la vida familiar.

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