02/03/2008
Utópicos a los treinta
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De: Lucía Rodríguez Mourazos
Muchas opciones válidas
Afortunadamente la vida no es uno de esos exámenes tipo test cuyas preguntas tienen una única respuesta correcta. No hay un baremo exacto de cómo puntúan los aciertos y penalizan los fallos. Fijaros en cualquier aspecto de vuestra vida, la de cualquiera, siendo honrados, para vosotros mismos. No creéis que podría haber otros cien tíos o tías, además de vuestras parejas, con los que serías igual de felices. No os da la sensación de que otras 3/4 profesiones que no son la que ejercéis podrían sacaros de la cama cada mañana para llenar vuestros días con retos y frustraciones. No os gustan variedad de platos distintos, en sabor, textura y olores y no detestáis otros tantos que podrían ser similares a los del primer grupo. Con los libros, las películas, los deportes, la ropa, los zapatos no os pasa lo mismo ¿No? Me refiero a que las cosas que nos hacen felices a cada uno son varias y distintas incluso en el mismo momento de la vida, no os digo nada con el correr del tiempo. Entonces, ¿de qué nos extrañamos cuando cada cual lleva la propia vida a su manera y se la gana como "decide"?. No siempre la opción propia es la óptima para todos los demás, pero veo un empeño general en imponer mi opción a la del que tengo enfrente. Me parece más una necesidad de reafirmación de que lo nuestro es bueno, que sólo parece llegar cuando los demás lo hacen suyo. Alguien sabio me aconsejó que si tenía mucho interés en llevar a buen puerto un proyecto hiciese sentir a la persona de la que más dependía el éxito del mismo que era SU proyecto. Nadie pone tanto esfuerzo ni ilusión en lo propio como en del compañero, por bueno que sea. ¿Soy yo el único que lo veo, o todo se basa en lo mismo?. ¿Será que necesito que otras 100 personas piensen lo mismo que yo para que sea más cierto?
De: Rosi López
Mis padres también
Me he pasado la vida viendo como mis padres trabajaban de sol a sol para poder darnos a mi hermano y a mí una vida mejor. Consiguieron pagarnos unos estudios y ahora nosotros tenemos una cultura "mayor"?? que la suya que nos ha servido para tener una hipoteca por 30 años, un coche a 7 años y poder comer. Nuestra vida no es mejor que la suya en algunos aspectos, sí en otros, pero lo cierto es que nos quejamos pero su vida ha sido mucho mas dura que la nuestra, mil veces peor y jamás, jamás, jamás se han quejado. Aprendamos de ellos.
De: Vanessa Louise Harris
Cambiamos la estabilidad conformista por el riesgo con aspiraciones
Vanessa Harris (28 años), Esther Marcos (29 años) y Patricia Carrero (30 años). Periodista, Diseñadora Gráfica y Licenciada en Dirección y Gestión de empresas Turísticas, respectivamente. De empleadas mileuristas a emprendedoras. Compartíamos ilusiones y frustraciones. Nuestras ilusiones: emprender un proyecto propio que abriera puertas a una capacidad creativa frustrada y trabajar en lo que nos gusta, como nos gusta. Nuestras frustraciones: estar atrapadas en trabajos mileuristas, poco reconocidos y con una perspectiva de desarrollo profesional y personal bastante mediocre. No creíamos en la falsa seguridad de un trabajo estable. Además, nos enfrentábamos al conflicto interno de que nuestros valores personales chocaban con una concepción empresarial generalmente poco ética. Nosotras apostamos por otro concepto de empresa más cercano a una simbiosis entre entidad, sociedad y entorno. Por eso hemos fundado una agencia especializada en eventos sostenibles (Eventos Ingennia, www.ingennia.net), que minimizan el impacto sobre el medio ambiente y benefician a la comunidad local.
Este proyecto nos ha dado la oportunidad de cohesionar nuestras aspiraciones profesionales y personales con nuestros valores. Estamos cambiando nuestra situación, pero también queremos abrir nuevos caminos y contribuir a promover la incorporación de valores éticos a los procesos empresariales. Queríamos dar un giro a nuestras vidas, y no nos faltaba el valor para hacerlo, pero buscábamos la oportunidad. Cuando la encontramos, como sabemos que el cartero no llama dos veces, nos lanzamos a la aventura a pesar de los rumores de crisis. Está claro que para cambiar las cosas hay que arriesgar, y también que los retos son mucho más gratificantes que el conformismo.
De: Raúl I.
¿Y los de campo?
¡Impresionante! Acabo de leer que a una de aquí la mandaron a los USA dos años, como a mucha otra gente. Será de pijos de capital porque de mi pueblo no fue nadie. ¿Qué pasa? ¿En la España de hace 30 años nadie vivía en los pueblos? Agrícolas sí, eramos de campo, como las amapolas y los botijos. Ahora no, son mileuristas, ahora están desplazados haciendo horas en los polígonos, para pagar la hipoteca. Los pijos de capital conocen los USA, ganan mil euros y se quejan.
De: Alex Fuentes Rivas
El presente con vistas al futuro
Más que experiencia individual, ésta es una en pareja. Circunstancias de la vida unieron a un catalán de Sabadell con una linda mexicana del Estado de México y decidieron celebrar su amor casándose y viviendo en Barcelona. Yo con un empleo en agencia de viajes superando por poco el mileurismo y ella profe de pilates y, ante todo, bailarina de danza contemporánea. El trabajo como instructora de Pilates era desolador y necesitaba un nuevo trabajo y ahi vimos la oportunidad y, junto a dos socios, montamos nuestro estudio de Pilates en Barcelona (www.kenzenpilates.com). Como todo principio es duro, tuvimos que renunciar a nuestro nidito de amor en Barcelona (de alquiler, por supuesto) por la casa de mis padres en Sabadell. No fue una decision fácil, pero la tomamos con el convencimiento de que éste sería un sacrificio, un paso atrás para dar dos hacia adelante. De momento, con grandes sacrificios e interminables jornadas laborales nuestro estudio sale adelante poco a poco. Yo estoy diplomado en turismo y llevo desde los 16 años trabajando en diversos trabajos relacionados con el sector y ella entre danza y pilates ha desarrollado una dura carrera profesional. Ahora casi rozando los 30 y con un negocio que sacar adelante (y préstamos que pagar) ni siquiera podemos pensar en alquilar en la ciudad en la que trabajamos porque es prohibitivo y muchísimo menos comprar un piso. Veo una Europa donde el futuro de los jóvenes no está claro, y nos vamos a tener que buscar la vida fuera. A ella le encantaria que fueramos una temporada a vivir a México y la verdad, no me desagrada la idea. Allí al menos creo que podría tener las oportunidades que aquí creo que no tendré jamás.







