17/06/2007

¿Por qué estoy sin pareja?
Muchas mujeres tropiezan con barreras culturales y sociales a la hora de encontrar un hombre dispuesto a compartir su vida con una persona que triunfa profesionalmente y con expectativas vitales muy amplias. ¿Por qué no encontramos al hombre de nuestra vida? era la pregunta que planteaba el Magazine. La web está abierta a las experiencias de las lectoras


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De: susana del prado

Para la del pimpollo 8 años menor

¿De verdad sales con un joven de 22 años? ¡Pero qué país es este! Si está recién salido del cascarón! Desde luego deberías sentir cierto rechazo hacia esa situación, pero no por miedo, sino por decencia y rectitud moral. ¿Dónde vamos a llegar?

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De: Mar García Blanco

La edad es importante, ¿qué opináis?

¿Existe el hombre de nuestra vida? Realmente, he perdido la cuenta de las veces que me he preguntado esto mismo. Y también recuerdo que, a partir de cumplir los treinta, me dio por pensar que la respuesta era que no. Siempre he sido bastante soñadora, me temo. Digo “me temo” porque, al soñar tanto, idealizaba a las personas, las hacía a mi gusto, respondían o se comportaban como a mí se me antojaba, y eso no funciona en la vida real. Creo que por eso, en un momento dado, que, en mi caso, se dio más o menos al entrar en los treinta, dejé de soñar tanto y me volví más escéptica. También influyó el reconocer que con la edad te vuelves más exigente, te acomodas a unas formas de comportamiento, a unas rutinas (no lo digo en el mal sentido de la palabra en este caso) y parece que nadie debería estropearte esto, que no merece la pena cambiar tu manera de vivir la vida porque no vas a encontrar a nadie lo suficientemente comprensivo, apasionado, fiel, etc., que haga que te dejes de tener miedo a que te hagan daño, te líes la manta a la cabeza y puedas “vivir y sacarle todo el jugo a la vida”, como se dice en una de mis pelis preferidas “El club de los poetas muertos”. Pero apareció. Pero había un pero, sobre todo por mi parte, miedo. Mi compañero en cuestión es ocho años más joven que yo. ¿Es un problema? ¿No tiene por qué serlo? A mí me ha hecho dudar de que esto pudiera funcionar. De momento sólo puedo decir, reconocer, que soy muy feliz. Me llena, me entiende, parece él el mayor, el más maduro. Pero tengo miedo, sí, de seguir apostando por nosotros y de que no salga bien o, cuando menos me lo espere, que se acabe.

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De: ana hurtado mora

Están ocupadísimos..

Antes por que eran super trabajadores y "supuestamente" tenían que quedarse hasta tarde para terminar algún "trabajo", y ahora no era bastante con el trabajo, sino que se pasan la vida preocupándose de qué crema ponerse en la cara y qué marca se lleva ahora... y si el beckham se deja el pelo por la cintura... En fin, que con un poco de suerte tienen tiempo para pasearse por la calle y para que podamos aprovechar esas grandes oportunidades y si no terminan hablando de futbol, terminan hablando de si al día siguente tiene que hacer 20 o 30 abdominales.

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De: maria smith

La vida es para compartir

La pregunta planteada ya me parece un mal empiezo. "¿Por qué no encontramos al hombre de nuestra vida?". Con este frase planteada así, asumimos que no le vamos a encontrar. Entonces, está claro que no le encontramos.
Reconozco que hoy en día, en nuestra sociedad, esta pregunta tiene mucha relevancia, eso lo vemos con la industria de los "singles", que se está disparando ahora en España. Pero si íbamos a buscar respuesta me parece que hay unos problemas fundamentales, por decir algunas.
1) La creencia que no le vamos a encontrar ya nos condiciona.
2) La vida individualista que vivimos y que defendemos a saco para que podemos hacer lo que nos da la gana y no compartirlo.
3) La búsqueda de perfección que es implícita en la cultura que chupamos cada día de la tele, las revistas... etc.
4) La obsesión por saber todo sobre las vidas de los demás y no conocernos a nosotros mismos para ser mejores personas, y así encontrar y atraer a hombres que nos inspiran.
Y, por último:
5) Antiguas referentes de lo que son las parejas, cómo deben funcionar, cómo deben funcionar y porqué las necesitamos.

En fin, estamos perdidas, tanto las mujeres como los hombres, en una vida de masidas referencias irreales. Si realmente queremos abrirnos a los hombres maravillosas que andan por allí, somos capaces. Pero como el sacrificio forma parte de poder compartir y dar, hay que ser capaz de renunciar a algunas cosas para que nos vengan otras y no tener miedo del cambio. El amor está por allí, todos lo merecemos y todos somos capaces de darlo. Sólo hay que creerlo y dejarlo venir.

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De: MARIA DOLORES ANTON CONESA

¿QUEREMOS REALMENTE ENCONTRAR PAREJA?

Nunca he tenido pareja ni he sentido la necesidad real de tener un compañero hombre en mi vida. En la pubertad y en la adolescencia, a mí me parecía que tener novio era como tener la regla, que te creciera el pecho o ser más alta que tus compañeras de clase... era algo que tenía que pasarte, quisieras o no. Pero sí tuve la regla, el pecho no me creció y no fui la más alta y tampoco me salió novio, pero tampoco me salieron granos en la cara. Cuando entré en la juventud, entre 20 y 30, mi objetivo era estudiar y encontrar trabajo, no tuve tiempo para buscar pareja... Ahora que he entrado en la segunda juventud de los 40, estoy en un momento pleno de mi vida, sé lo que quiero o no quiero, tengo ingresos y estoy haciendo las cosas que quiero arreglo, eso sí, a mi presupuesto. Tengo una pareja, mi hermana, y hacemos lo mismo que cualquier pareja, a excepción que, por motivos legales, morales, naturales, no practicamos sexo.
Las dos queremos abrir nuestro espacio vital a dos hombres, pero cuando oyes casos de violencia de género, te planteas si realmente vale la pena que los encontremos. Recuerdo la canción de la "Muralla" que popularizo Ana Belén: a que hombre le abro la muralla,... ¿cómo sé que será un compañero de vida, que no será un parásito o, peor aún, un virus o una bacteria mortífera que acabará con mi vida casi perfecta?. Ahora estoy bien, no necesito sexo compartido para vivir, el acto autoamatorio me satisface plenamente. ¿Echo de menos a un hombre en mi vida? mentira si dijera sí, pero no estoy obsesionada... Hasta la hora de mi muerte puede que aparezca, que nos encontremos en la mitad del camino, sólo le pido a Dios, todas las noches, que si aparece, tanto a mi hermana como a mí, valga la pena, que sea un caballero en todos los sentidos, trabajador, honrado, decente, que seamos compatibles en la vida y en la cama y si no que cierre para siempre la muralla del amor en pareja y nunca me cierre el de la fantasía ni la esperanza.

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