Rossy de Palma El último día de mi vida: "Quiero vivir hasta los 99"

La vida es un misterio extraordinario, un misterio que uno ha de descubrir por sí mismo, dice Jiddu Krishnamurti. Rosa Elena García Echave (Palma, 1964), conocida como Rossy de Palma, lleva desde muy joven trabajando su interior, y Krishnamurti es uno de sus autores preferidos.

–¿Qué es la vida para usted? ¿Cómo hay que vivirla?
–He aprendido mucho de ella y cuando acabe mi vida ya lo contaré. La vida es muy compleja y no quiero explicarla porque la limitaré.
Rosa Elena dejó los estudios en tercero de BUP y se echó a la calle. Vendió ropa en un mercadillo, formó parte de la banda de pop punk Peor Imposible y se mudó con su grupo musical de su Mallorca natal a Madrid, donde triunfaba la movida. En ella conoció a Pedro Almodóvar, y sin casting alguno pasó a protagonizar un pequeño papel en la película La ley del deseo (1987). Y lo hizo siendo ella misma, sin pasar por maquillaje, peluquería ni vestuario porque Pedro quería, ha recordado Rossy, reflejar de la forma más fiel “mi look de ese momento”. Ese que llevó a un transeúnte a piropearle con un “no sabía que las flores caminaran”, que la actriz consideró como “un elogio a la gracia, ni siquiera a la belleza”. Con el director manchego vinieron luego Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) o ¡Átame! (1990), entre otras. Ahora estrena Los Rodríguez y el más allá, una locura de comedia en la que la familia se entera de que el abuelo difunto dejó en el trastero de la casa una puerta que conduce a otro planeta, el planeta de donde era él.
Rossy de Palma no quiere explicar aquí esa experiencia personal que tuvo con la muerte, en la que, sí dice, se vio separada de su cuerpo, algo que promete explicar algún día. 

–¿Le da miedo la muerte?
–Me da miedo faltar a las personas que me quieren. Me da miedo la muerte de personas que quiero; y yo quiero ser muy longeva.
–¿Cree que hay algo más allá?
–Son los 21 gramos del alma, no sé si se mudan a otro lugar. Imagino que te quedas inanimado, yo qué sé adonde va...
Dice que el significado de la vida es vivir, que vivimos para vivir y que el personaje que más le ha impactado de los que ha interpretado ha sido ella misma. La Rossy de Palma que, con 14 años, se tapaba en las fotos, porque no quería salir. Hasta que aprendió a convivir con su nariz, que se convirtió en su escudo: todo el mundo se paraba en ella “y no veía más allá de mis narices”. 
Mientras, su mundo interior seguía evolucionando desde el autodidactismo. Porque, de haber estudiado, hubiera tenido que hacer Filosofía, Sociología, Antropología y Bellas Artes, ha explicado. Se ha considerado en alguna ocasión una anarquista individualista que se pasa la vida buceando en su interior y echa mano de Krishnamurti, su filósofo hindú preferido, para gestionar el dolor. 

1. Si supiera que mañana es el último día de su vida, ¿qué haría? ¿Cómo lo pasaría?
Estar con mis personas queridas cerca y hacer las cosas sencillas de la vida, como una puesta de sol, estar cerca de la naturaleza, mirar unas rosas… Intentar no perderme nada.

2. ¿Qué le hubiera gustado hacer y ya no podrá porque no tendrá tiempo?
Seguramente aprender idiomas o conocer algún sitio que no conozca. En esta vida no voy a aprender chino o árabe, que me gustaría, pero en la que me reencarne estaría bien. 

3. ¿Qué aconsejaría a los que se quedan?
Que disfruten, estaré buena yo, si me he ido, para aconsejar nada.

4. ¿Cómo diría que fue su vida?
Mi vida la quiero vivir hasta muy mayor, me gustaría llegar hasta los 99.

5. ¿De qué está más orgullosa?
De ser sencilla y no haber perdido la inocencia con todo lo que haya podido pasarme.

6. ¿Se arrepiente de algo?
No, porque no se puede pensar en eso. Me arrepiento de lo que no he hecho.

7. ¿El mejor recuerdo de su vida?
Los nacimientos de mis hijos. Estar embarazada y tener una vida dentro es mágico.

8. Cuál sería el menú de su última cena?
Calamares en su tinta de mi madre y unos huevos fritos con patatas.

9. ¿Se iría a dormir?
Si estoy enferma no me voy a dormir. Dependerá de si tengo dolores.

10. ¿Cuál sería su epitafio?
Ha sido maravilloso, muchas gracias por venir.