El último día de mi vida: Luz Casal “Me hubiera gustado saber matemáticas, física y química”

Un par de momentos delicados de mi vida”. Así se refiere Luz Casal (Boimorto, A Coruña, 1958) en el cuestionario a los dos cáncer de mama que superó en el 2007 y el 2010. “Me descubrió mi fortaleza, más que física, mental, para tomarme la prueba como parte de la vida y agudizó mi capacidad de entender al otro”, recuerda. “Vivir, vivir/esa es la opción que yo elegí”, canta en A mi manera. La discografía de Luz Casal es un canto a la vida, a veces desde la muerte. Cuando está jodida necesita escribir, luego lee el texto y aligera el sentimiento que le embarga. “Para encontrar la niña que fui / y algo de todo lo que perdí /miro hacia atrás / y busco entre mis recuerdos... / Cada momento era especial / días sin prisa, tardes de paz...” Entre mis recuerdos, el bálsamo que le sirvió en 1995 para aliviar la muerte de su padre. “Sí, mi padre significó mucho más de lo que fui capaz de entender hasta que lo perdí”, explica a El último día de mi vida. “...Miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos. / Y si las lágrimas vuelven / ellas me harán más fuerte”. ¿Ha llorado mucho?

–No mucho, porque tengo la suerte de que aquellas cosas que me hacen daño, igual que las que me producen alegría, las canalizo a través de la música. 

José Casal vuelve en su nuevo disco Que corra el aire con Meu Pai: “Lo fui todo para él / lo más dulce, lo más cruel...”. Su padre está más vivo que nunca.

–Sí... y han pasado 23 años. La presencia del que no está aquí, que te acompaña, te da cierta tranquilidad, la esperanza de no esfumarte, de que la materia se transforme y podamos ser cualquier otra cosa, incluso no humana, me parece interesante.

–“Estamos aquí de paso / el viaje hacia un fin marcado...”, canta en Días prestados.

–Hay que aprovechar el tiempo en cosas que te gusten, quitar la toxicidad de la vida cotidiana. No sé qué posibilidades me da el destino, pero mientras pueda emplearé mi tiempo de la manera más personal posible, sin dejarme influenciar, sin permitir que el ruido exterior me impida desarrollarme como persona. 

–¿Hay algo más allá de la muerte?

–Me encantaría. Me encantaría reencontrarme con la gente a la que he querido y a la que debo muchas lecciones. No tanto volver, que también. 

–Y llega Lucas. En el nuevo álbum “...se ha vuelto canción / y su memoria un ­poema”.

–Es una canción alegre. Una vez más, la presencia de alguien aunque no esté. Hay tres momentos en los que Lucas aparece en mi vida. El primero, cuando sé que ha fallecido el compañero de una niña de seis años que es familia mía. Ella va cada cierto tiempo a la tumba de Lucas a llevarle una carta en la que le explica todo lo que hacen ella y sus compañeros de colegio. Luego la madre del niño escribe un libro titulado Lucas y me lo envía porque hay referencias a canciones mías. Tengo que cerrar el libro porque es demasiado emotivo para mí. El tercer momento es cuando la madre de la niña tiene tres episodios de salud dramáticos, al borde de la muerte. La visito en el hospital y me dice: “He estado allí y he visto a Lucas. Me ha dicho que le diga a su madre que está bien”. Creí que eso fue producto de los fármacos que estaba tomando. Tenía la letra escrita cuando volví a hablar recientemente con ella y me repitió: “No sé si te lo creerás. Estuve en el otro lado, vi a Lucas y me dijo que le dijera a su mamá que estaba bien”.

Un joven llamado Lucas falleció hace tres meses y hubiera cumplido 21 años el pasado 2 de marzo, que fue el día en que salió Que corra el aire, el nuevo disco. “Su hermana me escribió para decirme que la canción ha consolado a ella y a sus padres. Imagínate qué emoción puedes provocar a unos padres para que, escuchando la canción, consideren que es el reflejo de su hijo”.

Lucas se ha vuelto canción.

Morir también es vivir.

1. Si supiera que mañana es el último día de su vida, ¿qué haría? ¿Cómo lo pasaría?
Daría mi último concierto. El lugar me sería indiferente. Seguramente empezaría cantando Días prestados, estamos aquí de paso, ya que es bastante preciso para esta pregunta. Y acabaría con Piensa en mí.

2. ¿Qué le hubiera gustado hacer y ya no podrá porque no tendrá tiempo?
Haber pasado por la universidad y haber tenido un conocimiento de matemáticas, de física y de química que no tengo.

3. ¿Qué aconsejaría a los que se quedan?
Que no pierdan el tiempo y que disfruten.

4. ¿Cómo diría que fue su vida?
Bastante espléndida.

5. ¿De qué está más orgullosa?
 De mi tesón.

6. ¿Se arrepiente de algo?
Sí, pero como no lo puedo arreglar, forma parte de mi aprendizaje.

7. ¿El mejor recuerdo de su vida?
Tengo varios. Uno, relacionado con mi infancia, que es cuando mis padres celebraron de manera espléndida mi primera comunión. Otro, cuando logré mi primer contrato discográfico. Otro, cuando actué en el estadio Santiago de Chile en el Festival de Amnistía Internacional. Y luego ha habido momentos importantes, como el darme cuenta del cariño que me tenía la gente en un par de momentos delicados de mi vida. 

8. ¿Cuál sería el menú de su última cena?
Más que un menú me tomaría un par de copas de vino o de champán.

9. ¿Se iría a dormir?
Me gustaría irme de este lado siendo consciente, pero tranquila, sin sufrimientos. Sí, me iría a dormir.

10. ¿Cuál sería su epitafio?
No sé. Yo creo que el epitafio está en forma de canciones.