Aitana Sánchez-Gijón: “No se puede hacer del cambio climático un tema de izquierdas o derechas”

sus aromas y colores favoritos
el bosque en otoño. el olor del romero y la jara en primavera

¿Qué le disgusta tener cerca?
armas. las de la serie son falsas, pero incluso así me molestan

Lo suyo son las mujeres con poder…
Ya era hora de que en las series que crean referentes para las nuevas generaciones nos muestren así. La pena es que aún reparemos en ello. 

¿Cuándo no sea así habrá igualdad?
Estaremos muy cerca. Hace 20 años una mujer de 50 como yo habría sido la madre de la protagonista o la secretaria del comisario. Es bueno que cada vez los personajes femeninos sean más ricos y complejos porque nuestra vida lo es.

¿Se lleva bien con su yo de 50 años?
De maravilla. ¡Con lo que me ha costado llegar hasta aquí! 

Al mirar atrás, ¿le gusta lo que ve?
Me gusta hasta lo que no me gusta. Pero no lo firmo todo. Si volviera atrás sabiendo lo que sé haría muchas cosas de otra manera y me ahorraría unos cuántos dolores, meteduras de pata y relaciones tóxicas. Pero soy quien soy porque he recorrido ese camino y no otro. Dejémoslo estar.

Con su trabajo en Estoy vivo debuta en lo paranormal…
A estas alturas. La gracia de la serie es que ha conseguido un equilibrio perfecto entre lo fantástico, lo policíaco, lo cotidiano (que se refleja en ese Vallecas en el que pasan cosas tan extrañas) y el humor. 

¿Qué le hace sentir viva?
Lo que me saca de lo que conozco. Mi deseo de explorar me ha llevado a la danza. Bailar por primera vez a mis 50 años está siendo un reto. Toda yo soy un dolor. Me duelen partes de mi cuerpo que ni sabía que existían. Vi un espectáculo de danza y palabra de Chevy Muraday que me dejó pegada a la butaca, lo abordé para hacer algo juntos y en éstas estamos.

¿Cómo son esas Juanas que va a pasear por todo el país? 
Están en la historia, en la leyenda. Juana de Arco, la papisa Juana, sor Juana Inés de la Cruz o Juana la Loca, rompieron el molde, se salieron del camino marcado y acabaron lapidadas, quemadas en la hoguera o encerradas de por vida. 

¿Qué ha empleado para abordarlo? 
La relación con mi cuerpo. Había bailado danza clásica de pequeña, pero en los últimos años he investigado con Andrés Lima, con coreógrafos como Sol Picó o con expertos en el lenguaje del circo sobre cómo sacarle el máximo partido como medio de expresión.

¿Le queda tiempo para andar pendiente de la actualidad?
Y para enfadarme muchísimo con la gente que ha hecho del tema del cambio climático un problema de izquierdas y derechas como si estuviéramos en el parvulario. ¡Qué estrechez de miras! A los conservadores les va a afectar igual. 

Algo imprescindible en su vida.
Los libros.

¿Qué le devuelve la sonrisa?
Juntarme con mis amigos en el parque del Oeste sobre unas mantas en la hierba y tomarme un vino y  brindar por la vida. Pasar un día de sol bajo los árboles.