Emilio Gutiérrez Caba "Hoy se contrata a muchos actores por sus seguidores en Twitter"

Grande de nuestro cine, televisión y teatro –ahora protagoniza la controvertida función Copenhague, con gran éxito–, nacido en Valladolid hace 77 años, descubre su faceta como escritor en El tiempo heredado. Centrado en las mujeres de su dinastía familiar, iniciada a mediados del XIX, tiene a sus hermanas Julia e Irene como referentes contemporáneos.

¿Cómo es su casa?
Cálida y tan llena de libros de cine, teatro y dvd que he tenido que alquilar un trastero.

¿qué objetos nunca irán allí? 
Mis libros y figuras de tintín, que me gustan mucho.

¿Ya sabe si lo de su familia es genética, tradición, las dos cosas o ninguna?
Como lo de la genética es indemostrable, diré tradición y supervivencia. Yo comencé en el 63 porque vi que podía desarrollarme profesional y económicamente. A partir de la muerte de Franco se toma conciencia de lo que es este oficio. Lo de las estrellas fue cosa de Hollywood, por más que nos miráramos en ellos.

Algo más habrá cuando ni su hermana Julia ni usted piensan en jubilarse...
En muchos casos es que la pensión no es suficiente. En el caso de Julia yo creo que la mantiene viva. Le costó tanto abrirse camino que en el fondo todavía la habita la luchadora actriz veinteañera que fue.

Los jóvenes que ven la serie Estoy vivo tienen a Julia reverenciada. 
Es fantástico que ya mayores lleguen personajes así que te hacen traspasar las barreras entre generaciones. Pero, como todo lo humano, lo nuestro es efímero y quedamos pocos que recordemos a Rodero, Bódalo y Closas o mi hermana Irene que falleció tan pronto. Antes había 15 grandes actores y ahora, aunque muchos más jóvenes se dedican a esto, no hay tantos, ni tienen aquella relevancia social. La cultura cada vez importa menos. Se contrata a los actores por sus seguidores en Twitter...

¿Sabe lo que movió a su tatarabuelo agricultor a dejarlo todo por el teatro?
¿Una fascinación? ¿Supervivencia? Nunca lo sabré. Llevo 40 años recopilando datos pero no hay documentos, ni una carta, que permita saber por qué ocurrió eso en 1868.

Para las mujeres Caba lo del empoderamiento fue algo natural…
Pero sin ser conscientes de ello. Sólo mi abuela agarró las riendas de su vida y hasta tomó decisiones empresariales. Las demás estaban empoderadas pero quizá no quisieron ejercer  aunque fueran el sustento básico de sus familias.

En el mundo del teatro, ¿la igualdad era mayor que en otros ámbitos?
Hasta cierto punto. Como en mi casa ellas ganaban más, yo pensaba que las actrices estaban mejor pagadas. La sorpresa fue al descubrir que, salvo primeras figuras, es al contrario, lo que veo una chulería inaceptable e injusta.

Se dice que los actores españoles no sueltan prenda en sus autobiografías, a diferencia de los americanos...
Soy muy partidario de contar el anecdotario. Y creo que algunos de los nuestros, como María Luisa Ponte o María Asquerino, no fueron precisamente recatadas al escribirlas…

¿Alguna vez contará el suyo?
Ya lo tengo escrito. No digo más.

¿Cuál es el aroma del teatro?
Huele a recuerdos. A melancolía si hay butacas vacías y a miedo a fallar si están llenas. A emoción. A expectación.

Se dice que tiene buen ojo para elegir personajes, como el de Copenhague.
Es un texto complejo sobre el encuentro de dos físicos que podrían haber decidido cuál de los dos bandos ganaría la Segunda Guerra Mundial otorgándole la posibilidad de fabricar la bomba atómica. En el fondo, se habla de parejas, sentimientos, amistad  y de cómo habría sido nuestra sociedad si las bombas las hubieran soltado los nazis.