José Antonio Marina “Es sexista decir que ellas son de letras”

El filósofo y pedagogo José Antonio Marina (Toledo, 1939) tiene rango de eminencia en materia educativa. Autor del texto que sirvió de base a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, ha publicado una treintena de libros. En el último ofrece las claves para mejorar el sistema educativo. Lo titula Despertad al diplodocus “porque la educación se ha dormido por pura desidia. No aparece en las encuestas del CIS como algo que preocupe a los españoles, así que los políticos no se ocupan de ella. Les resulta difícil de gestionar porque no es lo suyo”. Considera una “auténtica tragedia” que la mujer española accediera a la educación tan tarde respecto a otros países. “Alrededor de las primeras que fueron a la universidad se formaba tal tumulto que debían ir casi con servicio de seguridad. Y luego llegó el franquismo, y todo fue hacia atrás. Si algo nos ha enseñado la historia es que el progreso va unido a la aparición de la mujer en la vida pública; nunca al revés”.

Le preocupa y mucho la reaparición del machismo entre adolescentes. “Hemos bajado la guardia porque pensábamos que estaba resuelto. Y ahora cerca del 40% de las chicas creen que el control de sus novios es cariño en vez de tiranía”. Explica que es un proceso más complejo de lo que parece. “La educación que recibieron las madres de estas adolescentes se basaba en la autonomía de género y en la igualdad, pero a sus hijas les confunde el aluvión de mensajes sexistas del entorno que les hacen pensar que mediante lo sexual son dueñas de la situación, cuando, en realidad, son sus víctimas. En esos programas televisivos que se presentan a sí mismos como ‘experimentos sociológicos’ todo se trivializa y sólo se habla de sexo y poder, pero no del resto del abanico de las relaciones humanas”.

“Parece que hay más afán de dominar entre los chicos –añade–. Las chicas tienen a menudo la autoestima baja, y esto explicaría esa especie de sumisión. La presión sobre su imagen las encamina hacia una sexualidad precoz que no les conviene. A los planes de estudio les falta la formación emocional”. Piensa que no debería ser la misma para ambos, porque “aunque somos iguales en derechos e inteligencia cognitiva, tenemos distintos intereses y esquemas emocionales. Para el enamoramiento venimos al mundo preparados. Para la convivencia, no. Cuando en la pareja no hay simetría y reciprocidad, llegan las tensiones de poder, e incluso la violencia”.

En lo académico no marca distinciones “y, sobre todo, conviene dejar claro de una vez que las chicas no son de letras porque les venga de fábrica; es un estereotipo sexista que cuesta mucho erradicar”.