María Bayo “No nos enamoramos igual”

La soprano navarra María Bayo (Fitero, 1961) es una de las voces españolas del ámbito clásico más reconocidas internacionalmente. Auténtica especialista en elevar a Rossini o Mozart a las alturas que merecen, en lo operístico, acaba de publicar un álbum de canciones “con corte romántico” de autores españoles, como Granados, Turina o Manuel de Falla, algunas de las cuales podrían funcionar como banda sonora para un romance. En ese asunto, encuentra la artista las primeras diferencias entre los géneros. “Porque no creo que hombres y mujeres nos enamoremos igual. Ellos centran su atención en lo físico para satisfacer sus deseos sexuales rápidamente. Las mujeres buscamos más los sentimientos, nos fijamos más en el aspecto afectivo”.

No es la única diferencia, a su juicio. “La humanidad, en el transcurso de la historia, ha tratado de compensar las carencias y las limitaciones biológicas de ambos sexos. Los hombres, privados de poder dar vida, han centrado su visión en acaparar poder y privilegios, centrando sus objetivos en el trabajo para lograr el éxito social. Cuando las mujeres experimentan la maternidad, cambian el orden de prioridades, protegiendo instintivamente el núcleo familiar”. Es rotunda al afirmar que “la vida la veremos igual cuando ambas posturas sean complementarias y se impliquen por igual en un proyecto de vida en común. La convivencia sigue siendo un arte difícil”.

Amante de la conversación, el humor inteligente y la complicidad, opina que “si eso lo tienes en tu pareja es un regalo impagable; hace todo más comprensible y llevadero”. Por el contrario, detesta “al hombre egoísta que no sabe escuchar, que pretende imponer sus ideas y muestra superioridad, falta de empatía, intolerancia y poco respeto hacia los demás”.

No les envidia nada más allá de los privilegios de los que todavía gozan “por ser de sexo masculino, aunque afortunadamente en mi profesión no es así. Al igual que las actrices en el teatro, somos tan valoradas como los hombres. No siempre fue así, sin embargo. En su momento, el castrati supuso una seria rivalidad para la prima donna”, apunta divertida. “En el canto se respeta el espacio femenino, pero en otras profesiones cercanas como la dirección de orquesta y escena, lamentablemente, las mujeres siguen siendo minoría.

Con respecto al machismo que se le achaca a muchas zarzuelas, considera que son fruto de una época “y reflejan hábitos y formas de pensar felizmente superadas. La sumisión de la mujer está presente en muchos argumentos. A menudo el conflicto comienza cuando la mujer se subleva ante el poder patriarcal, casi siempre rechazando un matrimonio concertado, para defender su libertad de elección”.