Dar un vuelco a la rutina no es fácil, pero la utopía es posible
Cambio de vida
Muy pocos estaríamos dispuestos a dejarlo todo y cambiar de vida.
Hay personas que no sólo están dispuestas, sino que lo necesitan y lo llevan a cabo. Para ello, no dudan en renunciar a un buen sueldo, a un contrato indefinido e incluso a la casa por la que han pagado hipoteca durante años.
Tienen en común la búsqueda de la felicidad y necesitan empezar de cero.
Cuéntenos la historia de su cambio de vida

Albert Ferrer da de comer a una niña en Nicaragua
Solidaridad en Honduras
Albert Ferrer es en buena parte responsable del éxito de humoristas como Chiquito de la Calzada o Pedro Reyes y de presentadores de televisión como Boris Izaguirre. Este catalán de 42 años fue mánager de todos ellos. También de Paz Padilla, con quien estaba casado y tiene una niña de 10 años, Ana. Negociaba contratos con cadenas de televisión, cerraba acuerdos con productoras, buscaba actuaciones... “Nunca me sentí muy a gusto. El mundo del espectáculo es sucio e hipócrita. Lo único que quieres es cada vez ganar más dinero y con esto no te sientes realizado.” Hace tres años se separó de Paz Padilla y de los trajes caros y los zapatos de marca. En su decisión pesa mucho la frase que le soltó una amiga: “En esta vida puedes escoger entre estar de paso o modificar la vida de alguien”. Se puso a trabajar de fotógrafo e hizo sus primeros viajes a Nicaragua. “Lo primero que descubres es lo injusto que es haber nacido en un sitio o en otro. Allí hay gente que no tiene nada, y tú puedes hacer mucho.” En octubre del 2006 decidió implicarse mucho más. Vendió su casa de Barcelona y el coche y se fue a Honduras. Junto a unos amigos ha creado un comedor para 350 niños, construyen un colegio y mantienen otros proyectos en Nicaragua. “En Europa se vive muy bien, pero es insostenible lo que hacemos. Yo me siento mucho más útil desde que he decidido irme. Cuando haces cosas por los demás, te sientes compensado con una sonrisa. El dinero deja de importarte.” www.albertfm.com

Pau Vidal (29 años)
Arquitectura y fe en Liberia

Queti Domínguez en el Garraf
Queti Domínguez (48 años)
La vida en un monasterio Budista
Ha pasado quince años en el cine y la televisión. La mayoría de este tiempo, como productora en TV3. Su trabajo consistía en buscar equipos, cerrar presupuestos... Una gran responsabilidad compensada con una plaza de funcionaria y un sueldo generoso. “Siempre me ha gustado trabajar, pero encontraba absurdo todo el esfuerzo que dedicaba a mi trabajo”, asegura Queti. Su situación podría despertar la envidia de muchos: firmar la producción de series de éxito y llegar holgadamente a fin de mes. “Pero estaba rodeada de gente entre la que yo me sentía como una extraterrestre.” Y la trampa del dinero: “Lo ganas, pero también te lo gastas. Acabas creyendo que tienes determinadas necesidades como comprarte ropa de marca y al final trabajas para pagar tus deudas”. El 19 de enero del 2005 salió por la puerta de TV3 y entró por la del monasterio budista del Garraf. La decisión estaba más que estudiada. “Tuve muchas charlas con el lama del monasterio y acabé lanzándome a la piscina.” En la tele no lo acabaron de entender, y menos aún algunas amistades. “En cambio, gente como mi madre lo entendió.” Siempre le ha gustado despertarse temprano. “Empezamos meditando a las 6 de la mañana. Desayunamos y nos ponemos a trabajar. Yo estoy en secretaría, con los papeles, las visitas... A las 13.30 comemos. Volvemos a trabajar hasta las 18.30. Después, feng shui, tai chi, inglés... Cenamos y acabamos haciendo meditación todos juntos para terminar el día.” Los lunes los pasa cuidando a unas ancianas y cenando un buen plato de carne con alguna amiga. “Quiero seguir creciendo y centrarme en el presente. Y si un día decido que quiero dejar la comunidad, lo haré. Eso sí: no volvería a trabajar en lo mismo, y eso que aún hoy me llaman de productoras para ofrecerme trabajo.” Su respuesta siempre es la misma: “No, aún no me he arrepentido”.









