18/06/2007

Dar un vuelco a la rutina no es fácil, pero la utopía es posible

Cambio de vida

Texto de Rubén Mayoral
Fotos de Clemente Bernad


Muy pocos estaríamos dispuestos a dejarlo todo y cambiar de vida.
Hay personas que no sólo están dispuestas, sino que lo necesitan y lo llevan a cabo. Para ello, no dudan en renunciar a un buen sueldo, a un contrato indefinido e incluso a la casa por la que han pagado hipoteca durante años.
Tienen en común la búsqueda de la felicidad y necesitan empezar de cero.


Cuéntenos la historia de su cambio de vida

Albert Ferrer da de comer a una niña en Nicaragua

Solidaridad en Honduras “Cuando haces cosas para los demás, el dinero deja de importarte”
Albert Ferrer (42 años)
Solidaridad en Honduras
Albert Ferrer es en buena parte responsable del éxito de humoristas como Chiquito de la Calzada o Pedro Reyes y de presentadores de televisión como Boris Izaguirre. Este catalán de 42 años fue mánager de todos ellos. También de Paz Padilla, con quien estaba casado y tiene una niña de 10 años, Ana. Negociaba contratos con cadenas de televisión, cerraba acuerdos con productoras, buscaba actuaciones... “Nunca me sentí muy a gusto. El mundo del espectáculo es sucio e hipócrita. Lo único que quieres es cada vez ganar más dinero y con esto no te sientes realizado.” Hace tres años se separó de Paz Padilla y de los trajes caros y los zapatos de marca. En su decisión pesa mucho la frase que le soltó una amiga: “En esta vida puedes escoger entre estar de paso o modificar la vida de alguien”. Se puso a trabajar de fotógrafo e hizo sus primeros viajes a Nicaragua. “Lo primero que descubres es lo injusto que es haber nacido en un sitio o en otro. Allí hay gente que no tiene nada, y tú puedes hacer mucho.” En octubre del 2006 decidió implicarse mucho más. Vendió su casa de Barcelona y el coche y se fue a Honduras. Junto a unos amigos ha creado un comedor para 350 niños, construyen un colegio y mantienen otros proyectos en Nicaragua. “En Europa se vive muy bien, pero es insostenible lo que hacemos. Yo me siento mucho más útil desde que he decidido irme. Cuando haces cosas por los demás, te sientes compensado con una sonrisa. El dinero deja de importarte.” www.albertfm.com

Pau Vidal, en Voinjama, una de las ciudades de Liberia donde trabaja
“El arquitecto honesto está al servicio de la gente sencilla"

Pau Vidal (29 años)
Arquitectura y fe en Liberia

De pequeño se pasaba horas montando piezas de lego. Una vez incluso llegó a construir una ciudad entera en su habitación. Salía con una chica, empezó arquitectura y en sus ratos libres  colaboraba en un centro de minusválidos. Parecía tenerlo todo claro, pero una pregunta le inquietaba: “¿Qué quieres hacer en la vida? Intenté hallar la respuesta y me topé casi por casualidad con los jesuitas. Tenía 21 años. Percibí con fuerza que el deseo de servir a los demás y el seguimiento de Jesús eran las dos caras de una única moneda. Pedí entrar al noviciado en mayo del 2000 y fui admitido”, afirma. Se marchó a Zaragoza. “Mis padres no entendían nada. Me decían que era demasiado joven, que no había visto mundo, que iba a ser un don nadie, que tenía que terminar los estudios… Mi madre lloraba, y mi padre se rebotó.” Dos años después y hechos los votos religiosos, volvió a Barcelona. Estaba dispuesto a acabar la carrera de arquitectura, pero su objetivo final distaba del de la mayoría de la clase. “Al arquitecto honesto le importa un comino lo que los grandes digan. Está al servicio de los pequeños, de la gente sencilla. Respeta las técnicas locales, apuesta por la producción local y ayuda a mejorar las condiciones de vida.” Desde hace años aplica su visión de la arquitectura en África. Ahora está destinado a una Liberia prácticamente destruida tras 14 años de guerra civil. “La gente retorna del exilio y necesitan urgentemente infraestructuras escolares y casas donde cobijarse del sol y las lluvias torrenciales. Yo me encargo de dos proyectos: el de asistencia a vulnerables y el de la construcción de escuelas destruidas. Aquí uno proyecta, hace de constructor, de aparejador, de albañil. Ni permisos, ni  licencias... Sentido común.” Mucho sentido común. www.enpau.blogspot.com

Queti Domínguez en el Garraf

“Dos años después siguen llamándome para darme trabajo”

Queti Domínguez (48 años)
La vida en un monasterio Budista
Ha pasado quince años en el cine y la televisión. La mayoría de este tiempo, como productora en TV3. Su trabajo consistía en buscar equipos, cerrar presupuestos... Una gran responsabilidad compensada con una plaza de funcionaria y un sueldo generoso. “Siempre me ha gustado trabajar, pero encontraba absurdo todo el esfuerzo que dedicaba a mi trabajo”, asegura Queti. Su situación podría despertar la envidia de muchos: firmar la producción de series de éxito y llegar holgadamente a fin de mes. “Pero estaba rodeada de gente entre la que yo me sentía como una extraterrestre.” Y la trampa del dinero: “Lo ganas, pero también te lo gastas. Acabas creyendo que tienes determinadas necesidades como comprarte ropa de marca y al final trabajas para pagar tus deudas”. El 19 de enero del 2005 salió por la puerta de TV3 y entró por la del monasterio budista del Garraf. La decisión estaba más que estudiada. “Tuve muchas charlas con el lama del monasterio y acabé lanzándome a la piscina.” En la tele no lo acabaron de entender, y menos aún algunas amistades. “En cambio, gente como mi madre lo entendió.” Siempre le ha gustado  despertarse temprano. “Empezamos meditando a las 6 de la mañana. Desayunamos y nos ponemos a trabajar. Yo estoy en secretaría, con los papeles, las visitas... A las 13.30 comemos. Volvemos a trabajar hasta las 18.30. Después, feng shui, tai chi, inglés... Cenamos y acabamos haciendo meditación todos juntos para terminar el día.” Los lunes los pasa cuidando a unas ancianas y cenando un buen plato de carne con alguna amiga. “Quiero seguir creciendo y centrarme en el presente. Y si un día decido que quiero dejar la comunidad, lo haré. Eso sí: no volvería a trabajar en lo mismo, y eso que aún hoy me llaman de productoras para ofrecerme trabajo.” Su respuesta siempre es la misma: “No, aún no me he arrepentido”.

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de: Patricia Bernardo | 20/02/2008
Desde el 17 de junio de 2007 en que salió publicado este artículo en el Magazine guardo la revista como si de un tesoro se tratara, y cuando me siento ahogada por una vida muy parecida a la que llevaban los protagonistas del artículo, vuelvo a leerlo y piendo: cambiar de vida es posible, no te desesperes. Muchas gracias por darme esperanza.
de: Tobias Almeida | 14/01/2008
Respirar, despreocuparse de los agobios de esta vida moderna. Beber un the London gin dedicarse a un buen libro, poder vivir y gozar de la vida... Gracias por tan refrescante artículo, es muy bueno conocer otras formas de ver las reglas del juego actuales.
de: Jorge Iglesias | 22/08/2007
Me parece encomiable la actitud de los testimonios del artículo. Es una idea que puede cambiarte la vida y voto encarecidamente por la publicación de artículos referentes a la felicidad de la gente en una sociedad donde el dinero y la competitividad lo son todo, dejando a un lado la satisfacción personal de disfrutar de uno mismo. Gracias y enhorabuena.

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