Autorretrato de América latina III
Un país en el diván de sus grandes fotógrafos
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La tradición fotográfica argentina está muy vinculada a la fuerte herencia cultural europea y a influencias angloamericanas. En el contexto globalizado en el que nos encontramos, tiene poco sentido hablar de un estilo fotográfico regional, pero en lo temático los autores seleccionados ofrecen una particular mirada de temas importantes en el panorama nacional. La fotografía es una herramienta fundamental para dar dimensión del grado de agitación de una sociedad. Lejos han quedado las imágenes que dieron la vuelta al mundo de piqueteros y manifestantes abucheando masivamente puertas de entidades bancarias y sedes del gobierno civil. Poco a poco, la recuperación económica y la vuelta a la normalidad se han ido evidenciando; sin embargo, el imaginario colectivo argentino ha quedado impregnado de una sensación de fragilidad y de vulnerabilidad que se refleja en las imágenes presentadas.
La historia contemporánea del país está llena de momentos álgidos y de violentas crisis. A principios del siglo XX, Argentina era una indiscutible potencia mundial; en los años 40, barcos argentinos llegaban a España repletos de bienes y alimentos para mitigar las carencias de posguerra en un ejemplo de solidaridad transnacional.
En 1976, inició uno de los peores episodios del país: una dictadura que se saldó con más de 30.000 desaparecidos y en la que más de 300.000 ciudadanos tuvieron que exiliarse. Las heridas que abrió la dictadura distan mucho de estar cerradas. El proyecto de Helen Zout Huellas de desapariciones es una investigación fotográfica de los rastros que quedaron tras esa época negra. Lamentablemente, este proyecto ha vuelto a la más vigente actualidad al desaparecer de nuevo uno de los sobrevivientes retratados: Julio Jorge López continúa en paradero desconocido después de testimoniar en los juicios que se están realizando tras la anulación de la ley de punto y final.
Los fotógrafos argentinos han denunciado con intensidad y desde muchas perspectivas la época militar. En el proyecto El combatiente, Marcelo Grosman fotografía militares el día de la patria, y Juan Travnik retrata a excombatientes de las Malvinas, una guerra que ayudó a catapultar la dictadura, pero que también dejó a miles de ciudadanos traumatizados de por vida.
La sociedad actual se divide entre grandes contradicciones. Por un lado, un país pujante, gracias al crecimiento de las exportaciones de materias primas y de productos agropecuarios y, por otro, el estancamiento de una gran bolsa de pobreza que ha ido aumentando en las sucesivas crisis. Argentina es el país latinoamericano con una clase media más consolidada pero también más vapuleada. El proyecto de Alejandro Lipscyc representa la imagen de la crisis con la figura del emigrante, un profesional bien formado que se ve obligado a abandonar el país en busca de nuevas perspectivas. Dani Yako y Gabriel Díaz presentan imágenes de los niños de la calle en el cono urbano bonaerense, fotografías que contrastan con el proyecto de Adriana Lestido, Madres e hijas, en el que la autora muestra la relación de cuatro familias monoparentales de la clase media porteña. Grupo social al que también se aproximan Guillermo Srodek con sus interiores de la provincia del Gran Buenos Aires y Gustavo Bethular, fotografiando las fiestas rave como un escaparate de tendencias al margen de la realidad del país.
Otro aspecto preocupante y que trata magistralmente Ananké Asseff es el aumento de la violencia en el país; los robos y los secuestros han adquirido en Argentina valores desconocidos hasta la fecha. La sensación de vulnerabilidad es creciente entre todos los colectivos. Ananké ha retratado el miedo a través del creciente rearme de parte de la población. En la otra cara de la moneda, el colectivo SUB fotografía a las clases sociales más desfavorecidas con posicionamientos de denuncia ante las injusticias de las que son objeto.
Es un recorrido fotográfico heterodoxo a través de la Argentina contemporánea, imágenes que muestran pero sobre todo sugieren, generando más preguntas que respuestas en relación con temas fundamentales en el país.°
“Recorrí el país, me conecté con la gente, con los lugares, con las cosas que pasan. La muestra tiene que ver con eso. Esto es lo que hice, éste es el país que me dejó hacerlo. Sé que hay instalada una queja constante, sólo vemos lo que no tenemos. No es así para nada, es el país en el que nos tocó vivir y tiene sus cosas. Es verdad que es un país injusto, con una falta de equidad terrible, pero son cosas que hay que cambiar” (de una entrevista en Foto Mundo). Dani Yako (Buenos Aires, 1955) es fotógrafo desde los 29 años. Vivió en España entre 1976 y 1983 y a su vuelta a Argentina dirigió la sección de fotografía de la agencia D y N. Actualmente es editor jefe de fotografía del diario Clarín. Compagina la práctica periodística en el diario con el desarrollo de una extensa obra personal. Su principal proyecto reciente ha sido el libro Extinción, una investigación sobre los oficios que se están perdiendo en Argentina.

ALE LIPSZYC
“Estas fotos pertenecen a una serie de retratos que realicé durante la crisis económica de los primeros años de este siglo. Uno de los fenómenos frecuentes en las capas medias de la sociedad fue el de la emigración. Son fotografías del momento en el que las personas abandonaban su hogar camino al aeropuerto.” Alejandro Lipszyc (San Martín, 1971) colabora como fotógrafo independiente para muchos medios periodísticos de Argentina: La Maga, Rolling Stone, El Gráfico, Página 12, Latido TXT. Ha trabajado temas como la emigración, el desempleo o la marginalidad, experimentando con nuevos lenguajes fotográficos y ha investigado especialmente el retrato
Víctor Lev y Ester Govergon, jubilados, partieron hacia Farkradim, Israel; Guadalupe Díaz de Rosa, maestra, y Andrés García, ingeniero, con sus hijos Josefina y Felipe, marcharon hacia Aventura, Florida; y los Faietz dejaron Villa Crespo (Buenos Aires) para ir a hacia Madrid








