Autorretrato de América Latina VI Paraguay/Uruguay
Paisaje después de la dictadura
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Una empresa colocó este cartel en la avenida España y otro igual en otra avenida. La toma es directa, no hay ningún tipo de manipulación digital. (De la serie Registro Asunción, de Gabriela Zucolillo)
Paraguay es uno de los países más desconocidos del Cono Sur. Los mismos paraguayos, al referirse a él, comentan que es como una isla rodeada de tierra. A diferencia de sus vecinos, no es especialmente rico en recursos naturales y basa buena parte de sus ingresos en la economía sumergida propiciada por el tráfico de productos hacia Argentina y Brasil. El país tiene una de las poblaciones más homogéneas de América Latina, formada por descendientes de europeos, especialmente españoles, e indígenas guaraníes. Sus lenguas oficiales son el castellano y el guaraní.
En Uruguay, la población es básicamente de origen europeo. A pesar de que su nombre proviene del Guaraní, el río del país de los pájaros pintados, la población indígena fue totalmente erradicada en 1831. Es el segundo país más pequeño de América del Sur y uno de los más prósperos, aunque actualmente está sumido en una profunda crisis. Según la ONU, es el Estado de Latinoamérica con el grado de alfabetización más alto y el que tiene una distribución de riqueza más equitativa. A finales del siglo XIX, se le conocía como la Suiza de América, pero actualmente su economía está demasiado vinculada a Argentina y es muy vulnerable a los altibajos de su gran vecino.
En el campo artístico, la producción de los dos países no es demasiado relevante en la región. Las sucesivas crisis sociales y económicas han provocado un éxodo de creadores hacia Europa y Estados Unidos debido a la falta de recursos y las persecuciones políticas de las dictaduras. Los artistas que resisten se ven obligados a lidiar con la falta de circuitos y las escasas posibilidades de prosperar.
Este capítulo de la serie Autorretrato de América Latina presenta escenarios y momentos de la cotidianidad regional. En Paraguay, Carlos Bittar muestra los entresijos de las clases más pudientes de Asunción; imágenes que contrastan con la mirada de Lucas Núñez, que representa el barrio chino capitalino, situado a escasos metros del Congreso Nacional, y en el que cientos de personas malviven diariamente rodeados de drogas y violencia estructural. Juan Britos se aproxima al interior del país, a las zonas de población mayoritariamente indígena. El gran Chaco Paraguayo es una extensión semidesértica con un índice de población bajo y con muy pocas posibilidades de manutención. Sus habitantes se ven obligados a emigrar hacia los países fronterizos o a la capital, Asunción.
El proyecto de Jorge Sáenz Rompan filas denuncia la continuidad de la herencia militar en el país, centrándose en el servicio militar obligatorio, que hasta finales de los noventa duraba tres años y era la pesadilla de muchos jóvenes paraguayos. La publicación de un libro con estas imágenes contribuyó al fin de la obligatoriedad. Finalmente, Gabriela Zucolillo, en su serie Registro Asunción, muestra algunos absurdos de la ciudad: cables por todos lados y carteles publicitarios configuran el paisaje habitual de la capital. La imagen Dios, ten piedad de nuestro país representa como ninguna el sentir de muchos de sus habitantes.
Ya en Uruguay, Daniel Behar se aproxima a la cotidianidad local y a los ratos de ocio, retratando personajes en bares y cafeterías. El país es uno de los más tranquilos de América Latina, con bajos índices de violencia y alta calidad de vida. Ricardo Antúnez critica la progresión de los centros comerciales en detrimento de los negocios tradicionales, e Iván Franco acompaña a jóvenes de Montevideo a un gran concierto en el interior del país.
El campo uruguayo ha quedado, en muchos sentidos, paralizado en el tiempo. El escritor Eduardo Galeano escribe sobre el proyecto fotográfico de Alejandro Dubé, realizado en la zafra azucarera: “Estas fotografías, tomadas hace cinco minutos, son también imágenes de hace cinco siglos… Más parecen esculpidos que fotografiados estos rostros, estas manos, estos cuerpos. Quizá son un monumento que rinde homenaje a los peludos de hoy y también a los de ayer, a esos millones de hombres que extenuaron sus vidas en los cañaverales y en los ingenios para dar dulzura a las mesas del mundo”.
Y para finalizar, Juan Ángel Urruzola, exiliado político durante la dictadura militar y hoy residente en el país, recupera la presencia de los desaparecidos, recolocando personalmente sus rostros en las calles de Montevideo.

Mundo militar
Jorge Sáenz
PROYECTO: ROMPAN FILAS
“Fotografío con mi cabeza, sobre todo este tipo de ensayos como el que se está publicando ahora, en los que la vocación fundamental es política. Pero también fotografío con el corazón, a partir de odios increíbles provocados por injusticias de las que aquí todos somos testigos... Fotografío por una luz que me seduce, por aburrimiento, por curiosidad, deteniéndome en texturas insignificantes, y también y sobre todo por amor, por el amor a los que quiero, ya que para mí la foto es una forma de comunicar también en el terreno íntimo de los sentimientos...” Jorge Sáenz (Buenos Aires, 1958) es corresponsal de Associated Press en Paraguay. Es el coordinador del Taller de Ensayo Fotográfico en Buenos Aires y Asunción. Ha publicado diversos libros, entre los que destacan Rompan filas, El embudo, El aburrimiento y El amigo de Hortensia.










