09/12/2007

Viaje al Futuro V

En el centro de la red

Texto de David Dusster
Fotos de Xavier Cervera
Internet será una infraestructura invisible sobre la que se construya cualquier cosa en cualquier lugar del mundo, auguran los investigadores de las principales empresas que habitan en la región del silicio.Información instantánea personalizada, ordenadores que no calculen sino que procesen, miles de cerebros están allí pensando el futuro global

Johnson Hsieh, programador de software de 24 años de Google, trabaja con su portátil frente a uno de los edificios principales de la sede central de la compañía en Mountain View, con las montañas de Santa Cruz de fondo, en el Silicon Valley

Despachos con sables de juguete, un esqueleto de dinosaurio expuesto en el campus, un par de piscinas, una réplica del prototipo de la nave de turismo espacial, un panel que informa del número de búsquedas simultáneas que se están realizando por internet… cualquier cosa se puede encontrar en el Googleplex, la sede central, en pleno Silicon Valley, de la empresa que se ha adueñado de internet en el último lustro. Al caer la tarde otoñal se observa a empleados jugando a fútbol en un campo lindante, leyendo mientras se espera que la ropa esté lista en la sala de lavadoras, arremolinándose en un jardín frente a un escenario donde habrá un concierto, o moviéndose entre las dependencias con patinetes eléctricos o bicicletas que llevan como identificación las banderas con los colores de Google. Algunos coches descapotables y todoterrenos aparcados frente a las oficinas hablan de la bonanza del líder de la web; unos carteles enganchados en los ventanales con un mensaje despreciativo hacia el iPhone, el último gran lanzamiento de Apple, otro gigante del Silicon Valley, abonan las críticas de arrogancia que muchos rivales y medios de comunicación vierten sobre el gran fenómeno empresarial y bursátil de Estados Unidos.
En Google hay dos lemas: Don´t be evil (No seas malvado), como pauta de conducta, y organizar la información del mundo por encima de la rentabilidad económica, como objetivo prioritario. Pero los 7.500 millones de beneficios del año pasado y la cotización en bolsa, que se ha multiplicado por ocho para alcanzar un máximo histórico, desafían esa candidez de los inicios, cuando Google fue creada en 1998. Los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, defienden que su empresa no es ni debe ser convencional, y se han esforzado hasta el punto de que ha sido designada como la compañía de Estados Unidos más apetecible para trabajar, según la revista Forbes. Al menos, en la sede central aún se conserva el ambiente de campus universitario, algo bastante común en las empresas tecnológicas estadounidenses. La diferencia es que Google ha refinado las atenciones y prestaciones, desde guarderías para los hijos a autobuses privados gratuitos con wi-fi incorporado y paradas establecidas hasta en San Francisco, a una hora de Mountain View, de igual forma que perfeccionó las búsquedas en la red gracias a un algoritmo matemático que priorizaba los links que tenían más referencias y más visitas en lugar de dar una lista de resultados arbitraria. Los empleados como Johnson Hsieh, un programador de software de 24 años que trabaja en el edificio 43, el secreto búnker de cristal en el que se sigue mejorando el motor de búsqueda, pueden dedicar el 20% de su tiempo a ideas personales y pueden comer gratis cada día en la cafetería NoName o desplazarse a cualquier otro de los restaurantes de la empresa, que incluye un local de pinchos vasco.
Google manda en internet, posee un índice de más 10.000 millones de páginas web, archiva la información que generan las búsquedas y está expandiendo su influencia a cualquier ámbito imaginable en el cibermundo: publicidad, e-mail, mapas, aplicaciones (ofrece un paquete on line para crear documentos, hojas de cálculo, agenda, correo y chats), redes de contacto social, vídeo (ha comprado YouTube por 1.600 millones de dólares) y, próximamente, el teléfono móvil. Cuanto más se acceda a internet, más búsquedas se harán y más posibilidades habrá de que el usuario haga click en los anuncios que salen en el margen derecho de la pantalla. Cada anunciante paga a Google medio dólar por click. Y los expertos se preguntan hasta dónde puede crecer Google. Por el momento, no hay respuesta.
Hace justo treinta años, VintonCerf y Robert Kahn circulaban por las carreteras de la bahía de San Francisco en una furgoneta gris que podría pasar por el vehículo de un repartidor de leche a domicilio sino fuera porque su interior estaba diseñado como un laboratorio futurista. Era el 22 de noviembre de 1977, y Cerf y Kahn crearon y utilizaron protocolos TCP que hicieron posible conectar a las tres redes precursoras de internet, que funcionaban de forma independiente. El éxito les valió el reconocimiento de padres de internet y numerosos premios, incluido, en el 2002, el Príncipe de Asturias. Vinton Cerf en la actualidad ocupa el cargo de vicepresidente y jefe evangelista de Google, un cargo asesor, una especie de gurú que trata de difundir la religión de la web entre unos empleados muy creyentes. Y se atreve a hacer pronósticos: “Dentro de treinta años, se podrá acceder a internet desde cualquier lugar a velocidades muy rápidas”.
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de: Manuel Roman | 10/12/2007
Si quereis ver un itinerario virtual del Silicon Valley visitando algunas de las empresas del articulo situadas sobre mapas de Google o incluso ver el itinerario en Google Earth, ir a este link: http://www.witur.com/?tour=152.
20 de julio
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