23/12/2007
Especial 2007
Cambio climático
Texto de Antonio Cerrillo
La inquietud por las consecuencias del cambio climático se ha instalado en una sociedad en la que nadie se atreve ya a desmentir a la ONU y al panel de científicos, al tiempo que ha hecho retroceder a los negacionistas y los escépticos (algunos, meros oportunistas) que apenas han tenido tiempo de resituarse. Incluso en política es ya impensable imaginar el futuro sin modificar hábitos y consumos que están dañando el planeta. Y a eso se han dedicado las últimas cumbres científicas del año.

El 30 de julio esta imagen del satélite Aqua mostraba los dos incendios que arrasaban Tenerife y Gran Canaria
La estrategia de la ONU de dar a conocer con todo detalle la evaluación de los científicos sobre el calentamiento global y el éxito de Al Gore ha llevado el cambio climático a la agenda política
El 2007 pasará la historia sin duda por haber sido el año en que el Panel de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU sentenció que el calentamiento del planeta no sólo es inequívoco, sino que es “muy probable” (con más de un 90% de las posibilidades) que se deba a las propias actividades del hombre derivadas de la quema de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas). No se puede entender el cambio climático que se registra en el planeta (aumento de temperaturas, deshielos de capas heladas en el Ártico, derretimiento de los glaciares de montaña, subida del nivel del mar) sin la contribución de los gases de efecto invernadero.
Este año la ONU ha decidido que el cuarto informe de evaluación sobre el cambio climático se daría a conocer en tres partes, que se corresponden con los grupos de trabajo sobre evidencias científicas del calentamiento, impactos y vulnerabilidad, y medidas para mitigarlo, con un remate final para difundir el informe de síntesis en Valencia, con lo cual la voz de los científicos llegó más nítidamente que nunca para dar la alarma sobre los efectos peligrosos que está teniendo el calentamiento.
Toda esta estrategia de la ONU, junto con el gran éxito internacional de la película de Al Gore Una verdad incómoda, hicieron que la causa del cambio climático se instalara en la agenda política, incrementara notablemente la conciencia ambiental ciudadana como no se había producido en los últimos años e hiciera retroceder a los negacionistas y los escépticos (algunos de ellos, meros oportunistas) que apenas han tenido en esta ocasión oportunidad de resituarse y jugar con la desmemoria para reinterpretar sus postulados anteriores. En este escenario, la figura de Al Gore ha emergido con más influencia que cuando fue vicepresidente de Estados Unidos, pues entonces promovió el protocolo de Kioto, pero no pudo ratificarlo al tener minoría en el Senado. Y no menos relevante ha sido el papel de Rajendra Pachauri, el climatólogo indio presidente del IPCC que también recogió el Nobel de la Paz en Oslo el 10 de diciembre.
Las investigaciones científicas han ayudado a empujar la cumbre del clima celebrada en Bali, entre el 3 y el 1 de diciembre, convocada para arrancar un mandato que permita lograr que en dos años, en el 2009, se disponga de un nuevo acuerdo internacional contra el cambio climático que sustituya al protocolo de Kioto. Las metas del de Kioto ya han quedado obsoletas: los objetivos de reducción de gases (centradas sólo en las naciones industrializadas) acaban en el 2012, y es necesario negociar con tiempo un nuevo acuerdo para lograr que el nuevo entre en vigor sincronizadamente el 1 de enero del 2013 y no reproduzca una brecha o vacío legal.
Ahora, lo que se intenta no es sólo lograr que los países industrializados intensifiquen sus objetivos de reducción de gases a partir del 2012 sino también imaginar fórmulas para que las naciones con economía emergente (China, India, Brasil, México) esbocen limitaciones de gases respetando el hecho de que sus emisiones de CO2 per cápita son inferiores, y tienen derecho a seguir desarrollándose. Se trata sin embargo de que tengan tecnologías limpias para que su modelo sea más racional y duradero que el que ha impuesto el mundo industrializado con sus pautas insostenibles.
Este año la ONU ha decidido que el cuarto informe de evaluación sobre el cambio climático se daría a conocer en tres partes, que se corresponden con los grupos de trabajo sobre evidencias científicas del calentamiento, impactos y vulnerabilidad, y medidas para mitigarlo, con un remate final para difundir el informe de síntesis en Valencia, con lo cual la voz de los científicos llegó más nítidamente que nunca para dar la alarma sobre los efectos peligrosos que está teniendo el calentamiento.
Toda esta estrategia de la ONU, junto con el gran éxito internacional de la película de Al Gore Una verdad incómoda, hicieron que la causa del cambio climático se instalara en la agenda política, incrementara notablemente la conciencia ambiental ciudadana como no se había producido en los últimos años e hiciera retroceder a los negacionistas y los escépticos (algunos de ellos, meros oportunistas) que apenas han tenido en esta ocasión oportunidad de resituarse y jugar con la desmemoria para reinterpretar sus postulados anteriores. En este escenario, la figura de Al Gore ha emergido con más influencia que cuando fue vicepresidente de Estados Unidos, pues entonces promovió el protocolo de Kioto, pero no pudo ratificarlo al tener minoría en el Senado. Y no menos relevante ha sido el papel de Rajendra Pachauri, el climatólogo indio presidente del IPCC que también recogió el Nobel de la Paz en Oslo el 10 de diciembre.
Las investigaciones científicas han ayudado a empujar la cumbre del clima celebrada en Bali, entre el 3 y el 1 de diciembre, convocada para arrancar un mandato que permita lograr que en dos años, en el 2009, se disponga de un nuevo acuerdo internacional contra el cambio climático que sustituya al protocolo de Kioto. Las metas del de Kioto ya han quedado obsoletas: los objetivos de reducción de gases (centradas sólo en las naciones industrializadas) acaban en el 2012, y es necesario negociar con tiempo un nuevo acuerdo para lograr que el nuevo entre en vigor sincronizadamente el 1 de enero del 2013 y no reproduzca una brecha o vacío legal.
Ahora, lo que se intenta no es sólo lograr que los países industrializados intensifiquen sus objetivos de reducción de gases a partir del 2012 sino también imaginar fórmulas para que las naciones con economía emergente (China, India, Brasil, México) esbocen limitaciones de gases respetando el hecho de que sus emisiones de CO2 per cápita son inferiores, y tienen derecho a seguir desarrollándose. Se trata sin embargo de que tengan tecnologías limpias para que su modelo sea más racional y duradero que el que ha impuesto el mundo industrializado con sus pautas insostenibles.
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