06/04/2008

La máquina del big ban

Texto de Álvaro Colome
Fotos de Marta Calvo
El ser humano ya es capaz de reproducir las condiciones que se dieron una fracción de segundo después del big bang. El acelerador de partículas LHC es la mayor construcción jamás realizada por el hombre, y su puesta en marcha será un acontecimiento que marcará por siempre el futuro
no sólo de la ciencia, sino de nosotros mismos.

Para lograr el objetivo perseguido conviene reproducir la temperatura del espacio exterior,
los –271°C (1,9°K), una empresa sólo realizable mediante el manejo de enormes cantidades de helio, elemento que no está presente de manera concentrada en la naturaleza y que por tanto tiene que ser recolectado


Si este experimento sale como se espera, nuestra visión del mundo cambiará para siempre. Hasta que eso ocurra, los científicos trabajan silenciosamente en las instalaciones del colisionador, un túnel circular de 27 kilómetros de perímetro y 31.000 toneladas de peso. Y es que el LHC es un inmenso aparato en forma de anillo por cuyas venas se dispararán millones de protones a velocidades cercanas a las de la luz, recorriendo cada una de esas partículas el doble de la distancia entre la Tierra y Neptuno. Las colisiones de dichas partículas, unas 1.000 millones por segundo circulando en sentidos opuestos, reproducirán las circunstancias del universo cuando apenas tenía una billonésima de segundo de vida, producirán las mayores cantidades de energía jamás conseguidas por el hombre y generarán tanta información que podríamos llenar 100.000 CD por segundo. En su construcción han participado 10.000 científicos de 500 institutos y empresas de todo el mundo, cuya colaboración internacional ha permitido trabajar durante 15 años en la construcción de un aparato que ha costado 4.000 millones de euros (más que la Estación Espacial Internacional). “La idea de diseñar una máquina que hiciera colisionar protones nació en los años ochenta
–dice Manuel Aguilar Benítez de Lugo, vicepresidente del CERN y director del departamento de investigación básica del Ciemat–. Desde entonces, España ha participado activamente, aportando el 8,2 por ciento del presupuesto general.”
Pero el presupuesto no es lo único que justifica la cooperación internacional. Para construir este enorme artilugio ha hecho falta la colaboración de las mejores mentes del planeta, porque tanto la ingeniería como la física de partículas han sido llevadas al extremo. Nunca antes se había diseñado una máquina tan grande, tan precisa y tan compleja, donde los protones lanzados a lo largo del túnel no circularán en línea recta, sino que girarán miles de veces en el interior del anillo, para lo cual se necesitan 8.000 imanes superconductores que desvíen ligeramente las partículas para que estas cojan la curva. “Además, el campo electromagnético que producirá el LHC es 300.000 veces superior al terrestre
–comenta Valeria Pérez Reale, física de partículas al servicio de uno de los experimentos–, para lo cual hemos construido los mayores imanes del mundo.” Además, hacen falta circuitos de alta precisión por donde discurran unos haces de protones menores que un pelo humano; hace falta también calcular las variables que podrían alterar la trayectoria de las partículas, como las vibraciones de coches circulando en la superficie o la alteraciones en el subsuelo provocadas por las mareas del lago Leman; y, en definitiva, hace falta ultimar tantos detalles que, al final, cuando se dé por concluida la construcción, los ingenieros podrán asegurar que han creado una burbuja absolutamente aislada del exterior.
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de: Camila Cruz | 11/07/2008
Me parece un avance inportante para la ciencia, pero una locura por todas las consecuencias que nos podría traer.
de: Montse Terradas | 09/04/2008
Cuando leí el domingo 5 de abril el artículo de "La Máquina del Big Bang", en el Magazine, me pareció lo más interesante que leía en mucho tiempo, teniendo en cuenta mi ignorancia al respecto, y me hice la siguiente pregunta: ¿Por qué no es un tema de debates y de noticia en los medios televisivos? Creo que es muchísimo más importante que la gente conozca y pueda llegar a entender lo que significa para todo el mundo un estudio como éste. O quizás es mejor que no se nos alarme o inquiete con un suceso como éste?
de: Laura Beltra Sanz | 08/04/2008
Me parece que el fondo de la cuestión no parece ser lo expuesto, el hombre desconoce muchas de estas energias. Desafiar la física en este contexto mundial, referido al cambio climático y al egoismo del hombre, puede provocar lo que todavía no estamos preparados, por que la base de la formación del cosmos, está basada en la infinidad de la conciencia espiritual. Vamos eso es lo que pensamos. PD/ Para que el hombre pueda evolucionar quizas debería empezar por amarse y respetarse, para poder amar y respetar lo desconocido.
de: Francisco José Arias | 07/04/2008
Es una pena que a los místicos de la teoría de cuerdas en el fondo les dé igual lo que pueda desprenderse de la experimentación en el LHC: ellos siempre encontrarán una forma de interpretar los resultados a su favor, algún razonamiento ad-hoc que permita salvar su súper-religión de supercuerdas. En el fondo, dirían ellos, hay tantas teorías de supercuerdas posibles, que lo que un experimento concreto en un universo concreto nos muestre no significa nada. Y es que su mundo pitagórico está por encima de la vil materia.
31 de agosto
31 de agosto
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