06/04/2008

La máquina del big ban

Texto de Álvaro Colome
Fotos de Marta Calvo
El ser humano ya es capaz de reproducir las condiciones que se dieron una fracción de segundo después del big bang. El acelerador de partículas LHC es la mayor construcción jamás realizada por el hombre, y su puesta en marcha será un acontecimiento que marcará por siempre el futuro
no sólo de la ciencia, sino de nosotros mismos.
El experimento tendrá lugar en la frontera franco-suiza, a pocos kilómetros de Ginebra,  a cien metros bajo tierra, durante el próximo verano

Las colisiones de los protones se producirán en cuatro detectores colocados a lo largo del anillo. Cada uno de esos artilugios (Atlas, CMS, Alice y LHCb) es una suerte de cebolla cilíndrica, del tamaño de un edificio de entre cinco y ocho plantas, en cuyas capas quedarán grabados los rastros dejados por las partículas generadas tras la colisión. Porque el LHC no pretende analizar las colisiones en sí, sino las consecuencias de éstas. Es como si quisiéramos estudiar dos globos repletos de pintura. En vez de analizar su exterior para imaginar qué contienen, se prefiere observar las manchas generadas tras una colisión entre ambos, dado que es por las manchas producidas como descubrimos su contenido. “Cada detector es una especie de microscopio que nos permitirá ver qué ocurre en las colisiones de partículas
–aclara María Cruz Fouz, investigadora del Ciemat y física al servicio del detector CMS–. Cuando las partículas colisionan producen nuevas partículas, que son las que queremos estudiar, con la finalidad de verificar si las ideas que tenemos sobre cómo funciona la física son reales. Porque todo este aparato sólo pretende eso: demostrar lo que ya sabemos sobre el papel.” Realmente, este experimento no pretende más que dar solidez a lo que se conoce como el modelo estándar, un planteamiento teórico consensuado por la ciencia que permite explicar el funcionamiento de casi todas las leyes que rigen el universo, pero con el que todavía no se ha experimentado debido a la dificultad para llevar a cabo una liberación de energía tan extraordinaria como la necesaria para validar dicho modelo. Pero el LHC lo hará. En otras palabras: si los responsables del CERN logran generar la misma cantidad de energía que en el origen del universo, los humanos al fin tendremos una explicación unificada, una teoría del todo, sobre el funcionamiento del cosmos, es decir, nos aproximaremos a aquello que Einstein buscó sin éxito durante toda su vida.
Además, el LHC pretende responder a dos preguntas fundamentales: ¿De qué se compone la materia? y ¿cómo ha llegado nuestro universo a convertirse en lo que hoy es? Para contestarlas, los científicos se comportan como niños rompiendo un juguete para descubrir su funcionamiento interno. Sólo con este método podrán encontrar respuesta a cuatro grandes misterios todavía no resueltos: la posibilidad de supersimetrías, la invisibilidad de la antimateria, la presencia de agujeros negros por doquier y, la más importante de todas las teorías por validar, la existencia del bosón de Higgs. Se trata de una partícula, ya predicha en el modelo estándar, que recibe el nombre del físico que especuló sobre su existencia en 1964: Peter Higgs. Según la teoría de este escocés, el Higgs es el campo de fuerza encargado de proporcionar masa a todas partículas del universo. La demostración de su existencia nos permitiría explicar por qué dos partículas de tamaño semejante tienen distinto peso, como ocurre con el protón, 2.000 veces más pesado que el electrón. En realidad, los físicos experimentales del mundo entero consideran que la verificación de esta teoría es tan crucial para la comprensión del funcionamiento del universo que han dado en llamarla “la partícula de Dios”. Si el experimento consigue probar que las partículas elementales adquieren masa gracias al Higgs, se confirmaría la teoría de la relatividad especial. Es decir, sabríamos cómo funcionan todas las fuerzas que mantienen el cosmos como lo vemos.

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de: MIZAEL MOCTEZUMA | 13/09/2008
Yo sólo digo " que Dios nos libre de una catástrofe "
de: Miguel Angel García García | 05/09/2008
Creo yo que antes de jugar a ser Dios, el hombre debe de ayudar primero al otro, librarlo de la ignorancia que prevalece en el mundo, después sanar los efectos de la naturaleza que en estos momento afectan a nuestro ecosistema, ¿Creo yo que esos científicos son muy egoístas y no consideran los efectos secudarios de esta catástrofe?
de: Camila Cruz | 11/07/2008
Me parece un avance inportante para la ciencia, pero una locura por todas las consecuencias que nos podría traer.
de: Montse Terradas | 09/04/2008
Cuando leí el domingo 5 de abril el artículo de "La Máquina del Big Bang", en el Magazine, me pareció lo más interesante que leía en mucho tiempo, teniendo en cuenta mi ignorancia al respecto, y me hice la siguiente pregunta: ¿Por qué no es un tema de debates y de noticia en los medios televisivos? Creo que es muchísimo más importante que la gente conozca y pueda llegar a entender lo que significa para todo el mundo un estudio como éste. O quizás es mejor que no se nos alarme o inquiete con un suceso como éste?
de: Laura Beltra Sanz | 08/04/2008
Me parece que el fondo de la cuestión no parece ser lo expuesto, el hombre desconoce muchas de estas energias. Desafiar la física en este contexto mundial, referido al cambio climático y al egoismo del hombre, puede provocar lo que todavía no estamos preparados, por que la base de la formación del cosmos, está basada en la infinidad de la conciencia espiritual. Vamos eso es lo que pensamos. PD/ Para que el hombre pueda evolucionar quizas debería empezar por amarse y respetarse, para poder amar y respetar lo desconocido.
de: Francisco José Arias | 07/04/2008
Es una pena que a los místicos de la teoría de cuerdas en el fondo les dé igual lo que pueda desprenderse de la experimentación en el LHC: ellos siempre encontrarán una forma de interpretar los resultados a su favor, algún razonamiento ad-hoc que permita salvar su súper-religión de supercuerdas. En el fondo, dirían ellos, hay tantas teorías de supercuerdas posibles, que lo que un experimento concreto en un universo concreto nos muestre no significa nada. Y es que su mundo pitagórico está por encima de la vil materia.
30 de noviembre
30 de noviembre
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