06/04/2008

La máquina del big ban

Texto de Álvaro Colome
Fotos de Marta Calvo
El ser humano ya es capaz de reproducir las condiciones que se dieron una fracción de segundo después del big bang. El acelerador de partículas LHC es la mayor construcción jamás realizada por el hombre, y su puesta en marcha será un acontecimiento que marcará por siempre el futuro
no sólo de la ciencia, sino de nosotros mismos.
El LHC también tiene repercusiones más inmediatas, como el perfeccionamiento de los aceleradores más pequeños, hoy fundamentales en la lucha oncológica
Pero el LHC también pretende demostrar otras teorías hasta el momento puramente especulativas. Por ejemplo, la existencia de grandes cantidades de antimateria absolutamente oculta a nuestros sentidos. El modelo estándar predice que en el origen del universo se creó tanta materia como antimateria. Sin embargo, en el mundo que hoy conocemos hay más de la primera que de la segunda. Dado que la antimateria es la imagen perfecta de la materia y dado que la una aniquila a la otra, la física de partículas es incapaz de explicar dónde se encuentra la antimateria que falta, interrogación a la que tal vez responda el colisionador de hadrones al mostrarnos el modo en que ambas interaccionan. De igual modo, el LHC también debería demostrar la posibilidad de mundos supersimétricos, es decir, la presencia por cada partícula conocida de una compañera supersimétrica. “Esta teoría demostraría la existencia en el universo de una enorme cantidad de masa oscura que no vemos ni sentimos, pero que está ahí”, dice Antonio Ferrer Soria, catedrático de la Universidad de Valencia y promotor del experimento Atlas. Si se verificara esta especulación, los científicos al fin entenderían por qué sólo vemos el 5 por ciento de la masa del universo, y descubrirían dónde se encuentra el 95 por ciento restante.
Aun cuando las implicaciones inmediatas de este experimento para la vida cotidiana son ínfimas, sus consecuencias tendrán una repercusión enorme sobre nuestras existencias. De alguna forma, la construcción del LHC recuerda a la anécdota protagonizada por Michael Faraday, descubridor de las leyes de la inducción electromagnética, cuando fue visitado por un parlamentario británico que le preguntó por qué perdía el tiempo con esos experimentos absurdos, a lo que el científico respondió: “No lo sé, pero estoy seguro de que en el futuro su gobierno cobrará muchísimos impuestos como resultado de mi trabajo”. Como aquel hombre inventó los generadores eléctricos, no hay duda de que tenía razón, del mismo modo que creen tenerla los científicos del CERN al asegurar que su experimento cambiará por siempre la física y, por tanto, la historia de la humanidad. Pero el LHC también tiene repercusiones más inmediatas, como el perfeccionamiento de los aceleradores más pequeños, hoy fundamentales en la lucha oncológica. Eso, sin olvidar que, si hace unos años el CERN inventó la World Wide Web como solución al problema de intercambio de información, ahora han inventado el Grid, sistema de computación distribuida que revolucionará la informática mundial y que no tardará en instalarse en nuestros hogares. Como el acelerador de partículas producirá una información de 15 petabits (mil billones de bits) al año, se ha creado un sistema de racimo por el cual 100.000 ordenadores de todo el mundo recabarán la información que los detectores vayan proporcionando. “Hay doce grandes centros de computación repartidos por todo el planeta donde se mandará la información –dice María Alandes Pradillo, encargada de controlar el almacenamiento de datos–. Se podría decir que el Grid permite hacer un trabajo, partir sus resultados en trozos pequeños y enviar cada una de esas partes a ordenadores interconectados en todo el mundo, para recomponer después ese mismo trabajo con toda la calma del mundo. Es decir, el Grid es un servicio de almacenamiento de datos, mientras que la www era un servicio de distribución de información.”
De cualquier modo, si construir el LHC ha llevado décadas, obtener resultados una vez se hayan realizado las primeras colisiones tampoco será inmediato. Se dice que los científicos tardarán meses en desenmascarar la información recibida y probablemente un par de años en asegurar que, entre los cientos de petabits almacenados, se encuentra el dato que confirma la existencia del bosón de Higgs. Mientras tanto, tendremos que conformarnos con ver el mundo tal y como siempre lo hemos visto. “En realidad, no pretendemos descubrir el big bang –concluye Álvaro de la Rújula, uno de los físicos teóricos más reputados del CERN–. Porque sólo hay que abrir los ojos y mirar la vida tal como es. Eso es el big bang. Nuestro mundo, nuestra casa, nuestro cuerpo es el big bang. Podemos entender más o menos el universo, pero el big bang está a nuestro alrededor.
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de: Miguel Angel García García | 05/09/2008
Creo yo que antes de jugar a ser Dios, el hombre debe de ayudar primero al otro, librarlo de la ignorancia que prevalece en el mundo, después sanar los efectos de la naturaleza que en estos momento afectan a nuestro ecosistema, ¿Creo yo que esos científicos son muy egoístas y no consideran los efectos secudarios de esta catástrofe?
de: Camila Cruz | 11/07/2008
Me parece un avance inportante para la ciencia, pero una locura por todas las consecuencias que nos podría traer.
de: Montse Terradas | 09/04/2008
Cuando leí el domingo 5 de abril el artículo de "La Máquina del Big Bang", en el Magazine, me pareció lo más interesante que leía en mucho tiempo, teniendo en cuenta mi ignorancia al respecto, y me hice la siguiente pregunta: ¿Por qué no es un tema de debates y de noticia en los medios televisivos? Creo que es muchísimo más importante que la gente conozca y pueda llegar a entender lo que significa para todo el mundo un estudio como éste. O quizás es mejor que no se nos alarme o inquiete con un suceso como éste?
de: Laura Beltra Sanz | 08/04/2008
Me parece que el fondo de la cuestión no parece ser lo expuesto, el hombre desconoce muchas de estas energias. Desafiar la física en este contexto mundial, referido al cambio climático y al egoismo del hombre, puede provocar lo que todavía no estamos preparados, por que la base de la formación del cosmos, está basada en la infinidad de la conciencia espiritual. Vamos eso es lo que pensamos. PD/ Para que el hombre pueda evolucionar quizas debería empezar por amarse y respetarse, para poder amar y respetar lo desconocido.
de: Francisco José Arias | 07/04/2008
Es una pena que a los místicos de la teoría de cuerdas en el fondo les dé igual lo que pueda desprenderse de la experimentación en el LHC: ellos siempre encontrarán una forma de interpretar los resultados a su favor, algún razonamiento ad-hoc que permita salvar su súper-religión de supercuerdas. En el fondo, dirían ellos, hay tantas teorías de supercuerdas posibles, que lo que un experimento concreto en un universo concreto nos muestre no significa nada. Y es que su mundo pitagórico está por encima de la vil materia.
7 de septiembre
7 de septiembre
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