Stephen Hawking
"Hemos de emigrar urgentement a otros planetas"

Sensores, señales luminosas y sofisticados ordenadores permiten hablar a Hawking con golpes de mejilla
Si existiera, ¿qué le preguntaría usted?
Le diría: “Tío, ¿cómo llegó a ocurrírsete algo tan complicado como la teoría M en once dimensiones?”.
Pero ¿no cree que, de algún modo, siempre se necesitarán dioses?
El universo está gobernado por leyes científicas. Estas leyes deben cumplirse sin excepciones
o, si no, no serían leyes. Eso no deja mucho espacio para los milagros…
Usted declaró una vez que ya no se estaba a tiempo de que la evolución haga más inteligentes a las personas y que era mejor autodiseñarse. ¿Está hablando de crear una superraza en el laboratorio? Suena inquietante…
Una vez leído el libro de la vida en el proyecto del genoma humano, se empezarán a introducir correcciones en el ser humano. No lo dude. Estoy convencido de que durante los próximos cien años se descubrirá cómo modificar tanto la inteligencia como instintos negativos, como la agresividad. Los gobiernos, claro, promulgarán leyes contra la ingeniería genética con humanos. Pero el mundo es muy grande y, en algún remoto lugar, alguien no será capaz de resistir la tentación de mejorar características humanas como el tamaño de la memoria, la resistencia a enfermedades o la duración de la vida. Una vez que aparezcan tales superhumanos, cada vez habrá más y surgirán conflictos políticos muy graves porque estos superhombres convivirán con los humanos no mejorados, que serán incapaces de competir con ellos. ¿Qué les pasará a esos humanos que serán como nosotros? Presumiblemente morirán o se convertirán en irrelevantes. En su lugar habrá una raza de seres autodiseñados que se mejorarán a sí mismos a ritmos cada vez mayores.
Usted busca una teoría física completa y unificada, que lo explique todo. ¿Eso es posible?
En 1980 dije que se podría encontrar una teoría del todo antes de finales de siglo. Esta sigue siendo mi previsión, pero ahora me refiero al siglo XXI… Si alguna vez conseguimos hallar esa teoría del universo, sería el mayor triunfo del razonamiento humano.
¿Tiene que ver eso con sus intentos de conciliar la teoría de la relatividad con la teoría cuántica?
Sí. Hoy lo explicamos todo mediante dos teorías parciales, que son los grandes hitos intelectuales de la primera mitad del siglo XX: la teoría de la relatividad, que describe la estructura a gran escala del universo, y, por otro lado, la mecánica cuántica, que trata fenómenos a escala reducidísima, como una billonésima de milímetro. Desgraciadamente, ambas teorías no pueden ser correctas a la vez. Por eso buscamos reconciliarlas. Roger Penrose y yo demostramos que la teoría de la relatividad de Einstein predecía que el espacio-tiempo comenzó en el big bang, y que todo acabará en un agujero negro. Para entender cómo comenzó el universo, y lo que sucede con los agujeros negros, tenemos que combinar la teoría cuántica y la relatividad. Conseguir una sola teoría que describa todo el universo. En eso estoy.
Ha dedicado su libro La gran ilusión al trabajo de Albert Einstein, al que tanto admira. Haciendo de abogado del diablo, ¿podría decir cuál fue el error más grande que él cometió?
En realidad, su mayor error podría acabar siendo un gran acierto. Einstein se dio cuenta de que el universo no podía ser estático, de acuerdo con las leyes de la relatividad general. Para forzar al universo a un estado eternamente estático, Einstein introdujo un término ad hoc en sus ecuaciones de campo conocido como la constante cosmológica. Cuando Edwin Hubble descubrió la expansión del universo en 1929, Einstein se dio cuenta de su equivocación y se refirió a la constante cosmológica como “el mayor error de mi vida”. Pero, en los últimos años, la constante cosmológica se ha vuelto a introducir en las teorías como una energía oscura que impregna el universo. Observaciones recientes de supernovas lejanas sugieren que la energía oscura está, de hecho, provocando una aceleración de la expansión del universo.
Hasta la fecha, el famoso bosón de Higgs no ha sido observado, ni siquiera en el acelerador de partículas (LHC) del CERN…
Creo que será mucho más interesante que no se encuentre el Higgs. Nos mostraría que algo de nuestra teoría está mal y que necesitamos volver a pensar sobre ello. Como sabe, me he apostado 100 dólares a que no lo encontraremos. Pero, bromas aparte, hay que tener claro que ese experimento es vital si la raza humana no quiere hacer el ridículo. El presupuesto del LHC, sumado al del programa espacial, juntos, cuestan menos de una décima parte del porcentaje del PIB mundial. Si la raza humana no puede permitirse eso, entonces no se merece seguir existiendo.
Usted siempre habla de ciencia, pero ¿cómo se definiría ideológicamente?
Soy socialista, ideológicamente, de modo que me encuentro más cerca de Gordon Brown que de Peter Cameron. No me gustó nada la política de Blair, especialmente respecto a la guerra de Iraq. Creo que Brown es un buen hombre, y yo siempre he votado a los laboristas.








