03/01/2010

La fábrica de recambios humanos

Texto de Marta Ricart
Fotos de Ana Jiménez
En ningún lugar como en un banco de tejidos cobra tanto significado la imagen del cuerpo humano como una máquina: aquí se fabrican los repuestos para repararla. A la espera de la medicina regenerativa, fragmentos de piel, de hueso o córneas, procedentes de donaciones como los órganos, se trasplantan para curar dolencias y, en más de un caso, también salvan vidas.

Ana Vilarrodona, directora técnica de la Transplant Services Foundation (TSF) del Clínic de Barcelona, comprueba unos envases de piel crioconservada (a –196°C en nitrógeno líquido). Envases como estos se envían, por ejemplo, a Reino Unido dentro de un acuerdo con
su servicio de salud

En la etiqueta de un frasco se lee: 50 centímetros cuadrados de piel. Humana. Un envase plástico contiene un dado blanco con apariencia de esponja, pero es hueso liofilizado. Dos técnicos enfundados en trajes estériles separan huesos y tendones. Descrito así casi parece truculento, pero todo es muy aséptico en estas llamadas salas blancas, que cumplen rigurosas condiciones para evitar la biocontaminación. Si nadie dijera que es material humano, pasaría inadvertido. Pero precisamente por ser tejido humano ayudará a miles de personas a curarse. A algunas hasta les salvará la vida.

En España se realizan al año casi 4.000 trasplantes de órganos (de riñón, hígado, corazón, pulmón, intestino o páncreas). Casi el triple  de pacientes, más de 11.000, reciben un trasplante de tejidos, según datos de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) referidos al 2008. Aún podrían ser más los tejidos implantados si se dispusiera de más recursos sanitarios para su extracción y tratamiento ¬se estima que el 10% de los fallecidos en hospitales podrían ser potenciales donantes de tejidos, mientras que sólo serían trasplantables los órganos del 1%–.
Los tejidos que se implantan son huesos y tendones (tejido osteotendinoso), piel, córnea, válvulas cardiacas y segmentos de arterias y membrana amniótica (la que recubre la placenta durante el embarazo). Se guardan y se tratan en los bancos de tejidos. En algunos bancos se conservan además sangre y derivados, óvulos, semen, embriones, tejido ovárico o cordón umbilical, pero cuando se habla de trasplante de tejidos no se suele hacer referencia a este material biológico.

El trasplante de tejidos es un poco hermano menor del de órganos, aunque se inició mucho antes –el Centro Oftalmológico Barraquer de Barcelona fue pionero en impulsar la donación y trasplante de córnea a mediados del siglo pasado– y ambos se rigen por las mismas normas de donación, extracción o trasplante sin ánimo de lucro. En algunos países, como Estados Unidos, los tejidos biológicos para implante se tratan como los sintéticos, como un producto sanitario más, pero en Europa se tiende a reforzar, como en los órganos,  el carácter de donación solidaria para evitar que se negocie con material biológico humano.

Aunque los tejidos no tienen el eco social del trasplante de órganos ni rezuman ese valor de vida salvada contra reloj, que les pregunten a quienes han recibido implantes si no han cambiado sus vidas. Los trasplantes de hueso se emplean sobre todo para completar o reforzar huesos de un paciente en casos de fracturas, de colocación de prótesis (sobre todo por segunda vez, cuando el hueso original está muy desgastado) o para rellenar huesos de los que se han extraído tumores.

Los casos son muy diversos: a un niño y una niña operados de tumores en Barcelona, por ejemplo, se les trasplantó 15 centímetros de hueso en el fémur y un trozo de hueso para completar la mandíbula, lo que les permitió, respectivamente, andar y comer o hablar. El menisco, más conocido por las operaciones a los futbolistas, se trasplanta entero. Los injertos de piel se hacen a personas que han sufrido quemaduras o que tienen ulceraciones por problemas vasculares. Esa piel protege la herida mientras se regenera la piel del paciente. La córnea se trasplanta en patologías que pueden llevar a la ceguera. En algunos casos, en lugar de córnea se implanta membrana amniótica. Las válvulas cardiacas y segmentos de arterias son los que más claramente salvan vidas: se utilizan en personas con malformación cardiaca o en pacientes a los que se hacen by pass, entre otros casos.

La mayoría de los grandes hospitales y clínicas tenía bancos de tejidos, uno para cada tipo. En España, en los últimos años –sobre todo, a raíz de un decreto del 2006 que elevó la exigencia de las instalaciones para asegurar que el material no se contamina, y a la ley del Medicamento que rige las terapias avanzadas–, la tendencia es ir agrupando ese atomizado mapa en bancos grandes, en algunos casos, uno por comunidad autónoma, que conservan y tratan diversos tejidos. La sofisticación tecnológica y su coste han aumentado también porque cada día se apuesta más por la investigación, explica Blanca Miranda, quien lleva muchos años en la coordinación de trasplantes y es directora general de la Transplant Services Foundation (TSF) que el hospital Clínic de Barcelona tiene en Sant Boi de Llobregat.
Procesado de la piel: se cortan bandas de cinco centímetros de anchura y se estiran hasta obtener una malla, así se implantarán como vendas que cubran la herida mientras la piel del paciente se regenera. Un injerto a un paciente puede requerir 2.000 o 3.000 centímetros cuadrados de piel y en pocas semanas se deteriora
Este banco es una de las instalaciones de última generación de referencia en Europa. Se creó hace 15 años, pero en el último lustro ha potenciado su trabajo y su proyección internacional (de ahí el nombre en inglés) y ha aglutinado los diversos bancos que tenía el Clínic; además, sirve a otros centros sanitarios desde Cataluña hasta La Rioja. De hecho, los bancos de toda España están coordinados, y se envían tejidos según las necesidades. Lo mismo ocurre con varios centros europeos. La TSF es el banco español que procesa y distribuye en conjunto más material. Recientemente, ha añadido una unidad de tejidos pediátricos, que son poco usuales, en colaboración con el hospital infantil Sant Joan de Déu de Barcelona.

Esteve Trias, director asistencial de la TSF, apunta que procesan unos 10.000 productos al año, como el 95% del tejido óseo liofilizado que se distribuye en España, el 20% del óseo congelado, el 65% de las válvulas y fragmentos de arterias o el 18% de las córneas. Piel donada y tratada en España se envía regularmente a Reino Unido o válvulas cardiacas, a Alemania y a Grecia.

Del cuerpo de un donante se pueden obtener 450 piezas de tejidos implantables (hasta 800 si son muy pequeñas), cuenta Trias. Estos repuestos biológicos (también los hay sintéticos, pero se tiende a potenciar los biológicos por ser más compatibles) se extraen de donantes (en la mayoría de los casos, fallecidos), se tratan y se guardan en los bancos de tejidos, y se envían al quirófano, prácticamente a la carta, según lo que solicite el cirujano para cada paciente. Esta adaptación a las necesidades de cada paciente, lo que se hace cada día más, se denomina ingeniería de tejidos. Por ejemplo, lo es utilizar trocitos de hueso de cadera para la sujeción de vértebras. En este ámbito, se trabaja además en combinar tejidos artificiales y biológicos, o en crear implantes que no sean sólo un trozo de hueso tallado a medida, sino uno inexistente en el cuerpo, juntando partes duras y esponjosas, y más apropiado para determinado implante.

O se estudia cómo crear piezas óseas que encajen a presión y sirvan como prótesis biológicas. “Hay productos óseos –señala Miranda– que se tratan de manera que facilitan la inducción de hueso nuevo en el paciente. Se constató que si se desmineraliza el hueso (se elimina el calcio) cuando se implanta, favorece que allí el paciente fabrique más rápidamente tejido óseo propio.”
Sala blanca de la TSF y el almacén
“Lo que tenemos hoy supone un gran avance, permite a muchos pacientes mejorar su vida, hasta salvarla en algunos casos, pero esta manera de hacer tiene sus días contados; en un futuro próximo trabajar con repuestos parecerá rudimentario, se usará terapia celular, la medicina reparadora y creadora de tejidos y órganos que ya se ensaya”, afirma Cándido Andión, jefe de criobiología del Complejo Hospitalario de A Coruña, donde funciona uno de los primeros bancos multitejidos de España, creado hace más de dos décadas.

En unos años, se confía en generalizar con éxito tratamientos en que, como el ya extendido trasplante de médula ósea o de cordón umbilical contra la leucemia, se extraerán células del paciente (de la médula, de sus tejidos, células capaces de generar tejido nuevo), se tratarán o cultivarán en el laboratorio y se le volverán a implantar para que reparen tejido dañado en el corazón por un infarto, o en el hígado, o por una lesión medular o por otras patologías, desde la enfermedad de Crohn (inflamación intestinal por un fallo del sistema inmune) al deterioro del limbo corneal. Y se espera crear órganos (en parte o por entero) para sustituir los que no funcionen. Ya se aplica o se ha ensayado la regeneración en casos de daño cardiaco, lesiones de rodilla o de piel, entre otros. Es la terapia celular.

En estas líneas investigan los bancos de tejidos en coordinación con los equipos médicos de los hospitales. También, combinando terapia celular e ingeniería tisular, se hace cultivo celular: se estudia (ya ha habido ensayos) cómo, a partir de una estructura que sirva de andamio, hacer crecer tejido con cierta forma para determinada aplicación. La TSF investigará el uso como andamio o matriz de tejido de piel y de membrana amniótica descelularizadas –se eliminan las células del donante y queda una base de colágeno en la que hacer crecer células del receptor–. Implantes así permitirían tratar mejor algunas dolencias y eliminar el riesgo de rechazo por el sistema inmunitario del paciente, un grave efecto secundario de los trasplantes de órganos. En los implantes de tejidos hay menor rechazo, casi no existe en el óseo, pero es notable en el trasplante de córnea, recuerda Miranda.

En Europa hay 40.000 personas esperando un trasplante de órganos –se practican 28.000 anuales–. Para los de tejidos, la espera es escasa. Cuando hay lista de espera, como ocurre en el caso de las córneas, es porque se necesita material muy compatible entre donante y receptor. Así, puede haber 13 personas en lista de espera para un menisco, aunque en la TSF haya 200 guardados, pero es que se buscan piezas casi idénticas en tamaño o morfología a la que se debe sustituir en el receptor.
de: Joaquim Gironella Sevilla | 03/01/2010
És interessant, es llegeix bé i posa'l en una carpeta de medecina.

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