16/05/2010

Los nuevos dioses

Texto de Marta Ricart
Fotos de Maite Cruz
El ser humano siempre ha intentado dominar la naturaleza en su favor y cuanto más amplía sus conocimientos y sofistica sus herramientas, más lejos sitúa los límites. La ciencia al servicio de la salud es el mejor ejemplo. Genética, nanoingeniería, bioinformática..., las áreas más heterogéneas se combinan en atrevidas estrategias para desafiar las imperfecciones biológicas.

Carlos Simón, ante un panel de fotos de niños nacidos por técnicas in vitro

LA REPRODUCCIÓN ASISTIDA GANA A LA CLONACIÓN

Hace diez años, la clonación estaba en boca de todos. La clonación de la oveja Dolly en 1996 abrió unas perspectivas que agitaron la sociedad, sobre todo cuando unos años después se planteó desde algunos sectores científicos marginales esta vía para la reproducción humana. La opción se perdió en las brumas de la polémica, aunque la técnica de clonación se ha mantenido para usos científicos. La reproducción asistida se vale por sí misma, no ha parado de progresar y ha permitido que sean madres y padres personas con problemas de infertilidad, sin pareja o hasta mujeres posmenopáusicas (lo que tampoco estuvo exento de controversia). Hoy, estas técnicas permiten la selección del sexo, por ejemplo. Pero aspectos como este no centran el trabajo, “no aportan mucho ni hay una gran demanda”, afirma Carlos Simón, director científico de la clínica de reproducción IVI y del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia. “Los avances –explica– potencian una medicina personalizada para ayudar más y a más personas que quieran tener hijos.
Con el diagnóstico preimplantacional –el análisis de características del embrión fecundado en el laboratorio, antes de implantarlo en el útero materno–, cada día menos invasivo, se analizan los embriones para ver su viabilidad, si se desarrollarán en un feto, y lo mismo el útero.” El objetivo es aumentar las tasas de éxito en las fecundaciones in vitro de en torno al 50% actual hasta un 80% e implantando un solo embrión.

Las innovaciones no tienen límite. El IVI ha probado un útero artificial, hecho de un tipo de silicona (fabricado por una empresa tecnológica suiza). Es un pequeño receptáculo en el que se depositan los óvulos recién fecundados para que maduren dos o tres días dentro del útero en lugar de hacerlo in vitro y después se implantan en el útero para que progrese el embarazo.

El equipo de Simón (y otros en otros países) investigan ahora para obtener óvulos y espermatoziodes a partir de células madre. Es un proyecto en el que se espera que en unos cinco años se puedan tener resultados. Si se lograra, evitaría recurrir a la donación de óvulos o semen y los gametos se obtendrían de la misma mujer u hombre que quiera tener un hijo. La investigación exploró primero las células madre embrionarias, y ahora se trabaja en la línea de moda, la reprogramación celular. También se estudia, señala Simón, cómo funcionan las células madre del endometrio, de los testículos, de los ovarios y los mecanismos de producción de óvulos o de esperma pensando en futuras terapias regenerativas de disfunciones que hoy causan infertilidad.

El diagnóstico preimplantacional de los embriones también ha conseguido en los últimos años que vayan naciendo niños libres ya de unas 50 graves enfermedades hereditarias. Esta técnica, combinada con los avances genéticos, ha permitido la selección genética de embriones (el Gobierno la autoriza con cuentagotas) en casos en que exista un elevado riesgo de que la madre o el padre puedan transmitir al hijo un cáncer de tipo hereditario. El primer caso que se autorizó en España fue el de una joven que iba a ser madre cuando ya contaba con seis de sus familiares más próximas con cáncer de mama (tres habían fallecido).

El caso de Andrés y Javier también marca un hito: la selección genética de un embrión para que naciera un bebé completamente compatible con un hermano aquejado de una grave enfermedad y pudiera curarle con un trasplante de cordón umbilical (que contiene células madre). El trasplante se hizo el año pasado, y los dos niños están bien, según confirma el médico que propició este tratamiento, Guillermo Antiñolo, director de la unidad de genética, reproducción y medicina fetal del hospital Virgen del Rocio de Sevilla. Este centro tiene otros dos casos similares en marcha. Antiñolo apunta que este caso ilustra uno de los paradigmas de la medicina actual: la combinación de conocimientos y trabajo en áreas muy diversas.

El próximo paso cree Antiñolo que será corregir o tratar enfermedades o anomalías genéticas (estas, con terapia génica) del feto todavía en el útero (cirugía fetal), aunque son intervenciones que tardarán en generalizarse, advierte. Centros como el Virgen del Rocío han potenciado el análisis genómico para conocer los genes implicados en las dolencias, empezando por las hereditarias, muchas de las cuales causan las llamadas enfermedades raras.
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