Energía sin fin

"Las fuentes renovables deben ser impulsadas para reactivar la economía y generar empleo en época de crisis. Son esenciales para reducir las importaciones de combustibles fósiles: 42.000 millones de euros al año", dice Esteban Morrás, director general de Acciona Energía. A diferencia de una nuclear, que precisa 12 años hasta ser una realidad, un parque eólico o una planta solar requieren sólo uno o dos años como máximo.
Con estas garantías, las empresas se han lanzado a hacer inversiones, y España ha asistido a una ebullición de promotores de parques eólicos, fabricantes de aerogeneradores –Made, Gamesa, Ecotècnia, M. Torres–, constructores de módulos fotovoltaicos –Isofotón y BP Solar–, diseñadores de equipos de solar térmica (Abengoa, Acciona, Sener) o de componentes. Son empresas “vanguardistas e innovadoras”, que han hecho de España un modelo que seguir, explica Jerónimo Camacho, director general de desarrollo estratégico del Centro Nacional de Energías Renovables (Cener), creado por el Gobierno para promover las energías limpias y con sede en Sarriguren (Navarra).
Buena parte de las tecnologías de aerogeneradores que se instalan en el mundo es de patente española. Las empresas aludidas han instalado en varios países 9.000 MW eólicos. El desembarco español exterior no se da en ningún otro sector.
Abengoa proyecta construir la mayor plantar solar del mundo cerca de Phoenix (Arizona) para abastecer a 70.000 hogares. Acciona inició hace dos años la venta comercial de electricidad de la planta de cilindros parabólicos Nevada Solar One, cerca de Las Vegas, la mayor instalación solar del mundo (64 MW). Y Torresol Energy (promovida por la ingeniería española Sener en alianza con capital de Abu Dhabi) tiene previsto construir dos grandes plantas termoeléctricas en el llama-do cinturón solar (sur de Europa, norte de África, Oriente Medio y sudoeste de EE.UU.). Delegados chinos han visitado España para conocer este modelo, y hasta el presidente estadounidense, Obama, pone como ejemplo a España.

El paradigma de lo ocurrido estos años lo ejemplifica Acciona Energía. Ha llevado el poder de las energías limpias al corazón de las empresas eléctricas. De ser en su inicio una modesta empresa, el grupo Acciona pasó a controlar Endesa, desde donde se retiró a sus cuarteles de invierno para llenar sus alforjas con más activos renovables. Así, a mediados de este año, tendrá 8.400 MW instalados en energías renovables, de ellos 6.875 MW en propiedad –con 5.813 MW eólicos distribuidos en 208 parques–. La presencia de Acciona Energía se desarrolla en 15 países, ha protagonizado el fenómeno de la implantación de las huertas solares fotovoltaicas y a finales del 2010 espera tener en funcionamiento cuatro centrales termoeléctricas con cilindros parabólicos: una en Alvarado (Badajoz), dos en Palma del Río (Córdoba) y una cuarta en Majadas (Cáceres). Estas plantas generarán en el 2011 el equivalente al consumo de 132.000 hogares. Y todo esto surgió de un pequeño germen visionario. En 1989, y con participación del Gobierno de Navarra, se creó la empresa EHN, dedicada a fomentar las renovables. Esta construyó su primer parque eólico en 1994. No paró de crecer, hasta que la constructora Acciona –que había iniciado su actividad en renovables en los años 90– compró sus acciones e intensificó su actividad para convertirse en uno de los líderes mundiales del sector eólico y de las energías renovables.
La apuesta por la innovación está siendo clave. Los molinos son cada vez más potentes; las palas, más grandes, y los paneles fotovoltaicos, más eficientes. Es una carrera continua. La empresa sevillana Abengoa, por ejemplo, puso en marcha el 28 de abril la segunda planta solar del mundo con tecnología de heliostatos y torre central (PS 20), también en Sanlúcar la Mayor. Dobla la potencia de la primera planta: 1.255 heliostatos y una torre de 165 metros de altura. Produce electricidad limpia equivalente al consumo de 10.000 hogares.

El papel futuro de las renovables en España será “irreversible”, dice José María Vélez. En los próximos años. España necesitará una diversidad de fuentes de energía. Antes, los sectores pronucleares denostaban las fuentes renovables y ahora, visto su empuje, las ven como uno de los tres pilares del futuro esquema energético (junto con las plantas de ciclo combinado). La necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y de mitigar el calentamiento dará a las fuentes limpias un papel aún preponderante en detrimento de los combustibles fósiles (sobre todo, carbón y petróleo).
“Las energías renovables tendrán una participación creciente en la demanda energética, y esto supondrá un gran esfuerzo en investigación y desarrollo”, dice Jerónimo Camacho, convencido de que el I+D será el gran ariete para continuar su implantación a gran escala y así reducir costes. “Cada año se da un salto tecnológico, con lo cual la capacidad para mejorar su desarrollo es inmensa. Las empresas de energías renovables dedican a I+D diez veces más que la media del sector”, dice Javier García Breva, ex director del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía.°







