X Games
Espectáculo al límite

Un bólido vuela sobre otro en el cruce de la pista de rallycross durante los X Games de Los Ángeles 2009. Hasta este año 2013, los Summer X Games sólo se disputaban en la ciudad californiana
Foto de Christian Pondella
La comunidad que se mueve en torno a estas actividades emplea la expresión “deportes de acción” para referirse a ellas, aunque distingue entre disciplinas extremas como el rallycross, el enduro y las motos acrobáticas, y urbanas, básicamente skaters y ciclistas BMX. En el universo mediático deportivo español, dominado por el fútbol, el público asocia estas actividades más con el ocio juvenil que con la práctica deportiva seria, pero hay una audiencia que sigue con gran atención las proezas de estos gladiadores modernos. Un ejemplo: el vídeo más visto en internet de Leo Messi acumula 19 millones de visualizaciones, frente a los 50 millones de los que puede presumir una filmación del piloto de coches Ken Block en la que da un recital de conducción extrema.
Ken Block es uno de los ídolos de estos deportes, a la altura del skater Tony Hawk, ya retirado de la competición, o del motorista Travis Pastrana, el primero que realizó un doble salto mortal hacia atrás con una moto, en los X Games de Los Ángeles 2006. Con sólo 29 años, Pastrana ha aparcado las motos y ha llevado su carrera profesional a los coches de rally, especialidad que lo traerá a Barcelona. El motivo del cambio son las lesiones que ha sufrido este acróbata sobre dos ruedas: “Cuando tenía 15 años, estuve a punto de morir y me pasé cinco meses en una silla de ruedas”, explica a Magazine a propósito de una caída que le arrancó la pelvis de la espina dorsal.
“Mi madre –continúa– me preguntó muy seriamente si estaba seguro de querer seguir con esta ‘loca pasión’. Aun entre tanto dolor, en aquel momento, sentado en el hospital y sin saber si los deportes de acción podrían ser mi modo de vida, respondí que sí sin dudarlo. Fui muy afortunado de tener unos padres que me apoyasen”.
Es difícil ponerse en la piel de estos deportistas, entender qué les lleva a asumir tanto riesgo. Al menos, cuesta tanto como a ellos explicar sus sensaciones. ¿Qué se siente en los escasos segundos en los que vuelan ejecutando un truco? “Recuerden lo que sintieron la primera vez que subieron en una montaña rusa –lo intenta Pastrana–, y luego imaginen que es posible que el vagón salga volando de los raíles si se escoge el camino equivocado”. Y aun así, explica, “no me dedicaría a un trabajo de oficina por más dinero que me pagasen, lo mismo que no hay dinero que pueda pagar el riesgo de practicar deportes de acción…, pero si para pagarme un deporte de acción tuviera que trabajar como oficinista, ¡por supuesto que lo haría!”.
La espectacularidad y el riesgo están presentes en todas las competiciones de los X Games, que tienen un formato de invierno, con disciplinas de nieve, y otro de verano, el que llega ahora a Barcelona, donde se verán cinco especialidades de moto –step up, o salto de altura; best whip, en la que hay que sacudir lateralmente la moto al saltar; freestyle, donde los riders recorren un circuito con rampas y saltos ejecutando sus trucos; speed & style, que son carreras uno contra uno que combinan la velocidad y las acrobacias, y enduro.
En coches sólo se corre el rallycross, sobre una pista de tierra y asfalto, con un cruce en el que literalmente vuelan unos sobre otros. Skateboard y bicicleta comparten cuatro pruebas: big air, un recorrido por una rampa con dos grandes saltos que les permiten realizar piruetas en el aire; park, en la que la pista parece una piscina vacía salpicada de rampas; street, para la que se ofrece a los competidores un escenario con bajadas, escaleras, barandillas y cornisas que reproducen un entorno urbano, y vert, donde evolucionan en un medio tubo con paredes de 4,5 metros de alto.

Salvo el rallycross, reconocido por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), ninguna de las pruebas está reglamentada por organismos oficiales. Los 350 atletas que participarán en la cita barcelonesa acuden por invitación, lo que, según la organización, garantiza la presencia de los mejores, pero sin duda también asegura la visibilidad de las marcas que los esponsorizan y que a la postre corren con los gastos; los patrocinadores, por otra parte, hacen lo posible por fichar a los más destacados en cada disciplina, para ganar visibilidad en televisión y en los medios digitales y las redes sociales que viralizarán sus hazañas, a medio camino del deporte y el espectáculo puro, una asociación que no parece molestar a los competidores.
Al respecto, Sergio Layos, ciclista de BMX madrileño, de 27 años, opina: “Es un poco de todo, los X Games atraen a gente que no practica y sólo quiere ver el espectáculo, y eso ayuda al deporte, a que se vea que los atletas son gente normal. Pero el espectáculo no es lo que da sentido a la actividad”. Alain Goikoetxea, veterano skater vizcaíno de 36 años, dice no haberse planteado la cuestión, pero reconoce que “los X Games son un espectáculo alucinante”. En cambio, la joven motorista sevillana Carmen Segura, que con 21 años debutará en la prueba de enduro, considera que “al estar el acceso limitado a los mejores y por invitación, tiene más de espectáculo que de prueba deportiva”.
En cuanto al gran campeón Pastrana, zanja la cuestión con una reflexión práctica: “Yo pienso que el golf es más una habilidad que un deporte. Veo el curling como una diversión entre amigos que toman unas copas, pero sin embargo lo juegan en los JJ.OO. Para mí, los deportes de acción son los más entretenidos porque comportan un alto riesgo. A nosotros no nos juzgan por cómo colocamos los dedos de los pies o por ser perfectos en la ejecución, nos valoran por hacer cosas que cualquier persona del mundo, hasta ese momento, pensaba que era imposible. Nosotros ganamos cuando vamos más rápido, saltamos más lejos y nos esforzamos hasta el límite. Así que quien piense que esto tiene más de espectáculo que de deporte, que coja una bolsa de palomitas de maíz y disfrute, porque se lo va a pasar bomba”.

Travis Pastrana, ganador de 17 medallas en los X Games, desde 1999, 11 de ellas de oro, en varias disciplina
Las cifras de la épica
El formato estival de los X Games que llega a Barcelona ofrece tres citas más: Foz do Iguaçú (Brasil 16 a 21 de abril), Munich (27 a 30 de junio) y la veterana de Los Ángeles (1 a 4 de agosto).
Todas tienen una dimensión similar en disciplinas, cobertura televisiva y premios. En Barcelona, para los cuatro días de competición se invierten 16 millones de euros. Dos proceden del Ayuntamiento, sobre todo en servicios e instalaciones. El resto lo aportan el canal televisivo ESPN, propiedad del gigante Disney, y su socio local, Seven, y salen de la venta de derechos de televisión, publicidad y patrocinios.
Los atletas acceden por invitación, y algunos cobran por asistir, así que la bolsa de 1.222.000 euros en premios no es la mayor atracción. Cuentan más la espectacularidad de la cita y la visibilidad global que otorga. La esponsorización es el maná que lo nutre todo. La motorista de enduro Carmen Segura, aspirante a profesional, calcula que mantener una temporada profesional le costaría de 30.000 a 40.000 euros.
Lógicamente, las cifras son menores para skaters y ciclistas, y mayores para los pilotos de rally. Todo ese dinero procede de las marcas comerciales que auspician a los competidores, poco propensas a divulgar su inversión en patrocinio, pero el dato permite hacerse una idea de la economía que mueven estas actividades y la importancia de lograr la máxima difusión. Los 624 profesionales de televisión que traerá ESPN emitirán 30 horas en directo y 335 en redifusión, y su señal llegará a 350 millones de hogares de 200 países. Cifras que dejan pequeñas las 140.000 entradas que espera vender la organización y que costarán entre 15 y 35 euros. La ciudad calcula que recibirá un retorno de 42 millones de euros cada uno de los tres años que alojará los X Game






