04/11/2007
El mundo a la velocidad del viento
Texto de Suso Pérez
Fotos de Xavier Cervera
La Barcelona World Race es una nueva regata de dos tripulantes que darán la vuelta al mundo sin escalas. A partir del próximo domingo, nueve barcos se enfrentarán a los mares más turbulentos del planeta durante tres meses. Entre ellos, tres españoles, con los que el Magazine ha podido navegar.

El Mutua Madrileña, de Sansó y Rivero, sale de Barcelona en una jornada de pruebas en la que el viento de gregal (NE) alcanzó fuerza 8
Treinta y cuatro nudos de viento y olas de dos metros frente a la costa de Barcelona. El Mutua Madrileña está en su salsa y vuela a 20 nudos de velocidad a un largo, dejándose empujar por el viento por su aleta de babor. Va tan rápido que da alcance a las olas que le preceden, y el mar, como si se resistiera a tamaña afrenta, se encarama por la proa y barre toda la cubierta en una cascada de agua que acaba por estrellarse contra el timonel, fuertemente agarrado a la rueda, antes de desaparecer por los grandes imbornales de popa.
Javier Bubi Sansó y Francisco Pachi Rivero están satisfechos. Los dos tripulantes del Mutua Madrileña, que el próximo domingo tomarán la salida de la Barcelona World Race para competir contra otros ocho barcos en una regata a dos alrededor del mundo sin escalas y sin ayuda, dan por bueno el intenso programa de mejoras que han aplicado a su embarcación para hacerla más competitiva. El barco, con velas mucho más grandes que cuando lo adquirieron (era el Ecover del británico Mike Golding y su plano vélico era más indicado para regatas en solitario), navega realmente rápido. Y además ahora lo conocen a fondo. Cuando deciden trasladar a popa todo el peso posible, incluyendo los sacos con las velas almacenadas en el interior, el barco gana otros dos nudos de velocidad y empieza a alcanzar planeadas de 22 nudos. Aún no es bastante para los dos regatistas. Llenan entonces el tanque de lastre de babor situado más a popa (hay tres a cada banda, de una tonelada cada uno, para equilibrar el barco) e izan una tercera vela, una trinqueta, que se enverga entre la mayor y el reacher. Asentado sobre su popa y con tal despliegue de trapo, la corredera electrónica registra entonces una punta de velocidad por encima de los 28 nudos.
Hay pocas sensaciones comparables. Viento y olas en un atardecer con nubes de borrasca, el zumbido sordo del casco de fibra de carbono deslizándose sobre las colinas de agua como un vagón de tren desbocado, rociones que calan hasta el interior de las botas, emoción y ninguna sensación de miedo, sólo descargas de adrenalina que rozan la euforia... una experiencia fascinante mientras uno no piensa en que Bubi y Pachi y sus dieciséis rivales –integrantes todos ellos de la restringida elite mundial de los navegantes oceánicos– vivirán en estas condiciones durante tres meses. Día y noche.
La Barcelona World Race (BWR) ha encontrado un hueco inteligente en el mundo de las regatas extremas que dan la vuelta al mundo. Entre la Vendée Globe (en solitario y sin escalas) y la Velux Five Oceans (en solitario, con escalas) y la Volvo Ocean Race (con tripulación, con escalas), la nueva regata de Barcelona propone una prueba muy atractiva: juntar a dos tripulantes ayuda a reunir presupuestos, siempre enormes para una regata de estas características. Además, el hecho de navegar a dos permite exprimir a fondo estas embarcaciones y, previsiblemente, hacer la regata más emocionante para los aficionados que la sigan en directo por internet. Y aún aporta otro factor interesante, al unir a regatistas más curtidos con otros para los que tal vez aún sería excesivo plantearse una vuelta al mundo en solitario.
Sansó y Rivero forman un equipo bien compenetrado, y el ambiente a bordo es divertido y relajado mientras el Mutua Madrileña navega a una velocidad que nos llevaría de Barcelona a Andratx, en Mallorca, en menos de cinco horas (un barco moderno de recreo, de los cientos que efectúan esta travesía clásica en verano, tal vez tardaría doce o trece horas en estas condiciones de nordeste fuerza 8).
Javier Bubi Sansó y Francisco Pachi Rivero están satisfechos. Los dos tripulantes del Mutua Madrileña, que el próximo domingo tomarán la salida de la Barcelona World Race para competir contra otros ocho barcos en una regata a dos alrededor del mundo sin escalas y sin ayuda, dan por bueno el intenso programa de mejoras que han aplicado a su embarcación para hacerla más competitiva. El barco, con velas mucho más grandes que cuando lo adquirieron (era el Ecover del británico Mike Golding y su plano vélico era más indicado para regatas en solitario), navega realmente rápido. Y además ahora lo conocen a fondo. Cuando deciden trasladar a popa todo el peso posible, incluyendo los sacos con las velas almacenadas en el interior, el barco gana otros dos nudos de velocidad y empieza a alcanzar planeadas de 22 nudos. Aún no es bastante para los dos regatistas. Llenan entonces el tanque de lastre de babor situado más a popa (hay tres a cada banda, de una tonelada cada uno, para equilibrar el barco) e izan una tercera vela, una trinqueta, que se enverga entre la mayor y el reacher. Asentado sobre su popa y con tal despliegue de trapo, la corredera electrónica registra entonces una punta de velocidad por encima de los 28 nudos.
Hay pocas sensaciones comparables. Viento y olas en un atardecer con nubes de borrasca, el zumbido sordo del casco de fibra de carbono deslizándose sobre las colinas de agua como un vagón de tren desbocado, rociones que calan hasta el interior de las botas, emoción y ninguna sensación de miedo, sólo descargas de adrenalina que rozan la euforia... una experiencia fascinante mientras uno no piensa en que Bubi y Pachi y sus dieciséis rivales –integrantes todos ellos de la restringida elite mundial de los navegantes oceánicos– vivirán en estas condiciones durante tres meses. Día y noche.
La Barcelona World Race (BWR) ha encontrado un hueco inteligente en el mundo de las regatas extremas que dan la vuelta al mundo. Entre la Vendée Globe (en solitario y sin escalas) y la Velux Five Oceans (en solitario, con escalas) y la Volvo Ocean Race (con tripulación, con escalas), la nueva regata de Barcelona propone una prueba muy atractiva: juntar a dos tripulantes ayuda a reunir presupuestos, siempre enormes para una regata de estas características. Además, el hecho de navegar a dos permite exprimir a fondo estas embarcaciones y, previsiblemente, hacer la regata más emocionante para los aficionados que la sigan en directo por internet. Y aún aporta otro factor interesante, al unir a regatistas más curtidos con otros para los que tal vez aún sería excesivo plantearse una vuelta al mundo en solitario.
Sansó y Rivero forman un equipo bien compenetrado, y el ambiente a bordo es divertido y relajado mientras el Mutua Madrileña navega a una velocidad que nos llevaría de Barcelona a Andratx, en Mallorca, en menos de cinco horas (un barco moderno de recreo, de los cientos que efectúan esta travesía clásica en verano, tal vez tardaría doce o trece horas en estas condiciones de nordeste fuerza 8).
de: CusCus | 04/11/2007
Bien por los que hayan tomado la iniciativa de organizar esta regata. Como bien decís, no tendrá la épica de la Vendée Globe, pero será la mayor epopeya que tenga su base en nuestro país. Sin duda, esto facilitará que empiece a hablarse de vela y haya más patrocinadores.







