04/11/2007
El mundo a la velocidad del viento
Texto de Suso Pérez
Fotos de Xavier Cervera
La Barcelona World Race es una nueva regata de dos tripulantes que darán la vuelta al mundo sin escalas. A partir del próximo domingo, nueve barcos se enfrentarán a los mares más turbulentos del planeta durante tres meses. Entre ellos, tres españoles, con los que el Magazine ha podido navegar.

Guillermo Altadill lleva la caña mientras Jonathan McKee comprueba una burda.
El grupo de elite de los regatistas oceánicos es un club muy reducido. Mucho más pequeño que el de los alpinistas que suben cada año el Everest
En la salida de la BWR, el próximo día 11 a las 13 horas, habrá, junto al Mutua Madrileña, otros dos barcos con tripulación española. Guillermo Altadill, el indiscutible número uno español de la navegación oceánica, irá a bordo del Estrella Damm junto con el estadounidense Jonathan McKee. El currículum de Altadill, que ha dado ya seis vueltas al mundo en regatas con tripulación, se complementa con la discreta eficacia de McKee, extraordinario competidor en Juegos Olímpicos y en la Copa del América. El Estrella Damm, construido el pasado verano en Inglaterra, es un Open 60 de última generación, y para los aficionados es uno de los favoritos. Su imagen, con el colorista aspecto que le ha dado el diseñador de moda Custo Dalmau, se ha convertido en uno de los iconos publicitarios de la BWR. La espectacularidad exterior del barco de Altadill y McKee choca con el interior, tan espartano que se ha dejado sin pintar el color negro de la fibra de carbono y tan vacío que los dos pufs rellenos de bolitas de poliuretano en los que se sientan sobre el mismo suelo los dos navegantes son el único lujo que se han permitido. Pese a todo es un barco sorprendentemente acogedor e incluso relajante.
de: CusCus | 04/11/2007
Bien por los que hayan tomado la iniciativa de organizar esta regata. Como bien decís, no tendrá la épica de la Vendée Globe, pero será la mayor epopeya que tenga su base en nuestro país. Sin duda, esto facilitará que empiece a hablarse de vela y haya más patrocinadores.








