24/02/2008

Una odisea a dos voces

Texto de Suso Pérez
Jean-Pierre Dick y Damian Foxall ganaron la primera edición de la Barcelona World Race, una regata alrededor del mundo para dos tripulantes. Dick, patrón y artífi ce del proyecto del que surgió el velero Paprec-Virbac, explica en estas páginas la aventura de esa vuelta al mundo.
A la izquierda, el Paprec-Virbac visto desde popa. En la parte inferior, sobre al agua, se puede ver el trim tab, una especie de alerón móvil para variar el asiento del barco, una innovación técnica de la que Jean-Pierre Dick se siente muy satisfecho.
La travesía del Pacífi co fue extraña para el Paprec-Virbac, que sevio obligado a ir de nuevo a latitudes muy bajas. “Yo no quería bajar tanto, pero había un anticiclón en los 48-50 grados de latitud sur, y la única solución para avanzar era bajar a los 54º sur. Es peligroso por la posibilidad de encontrar icebergs. Y así fue: llegamos a ver nueve. La parte buena es que con el anticiclón había muy buen tiempo y buena mar. Y no demasiado viento si tenemos en cuenta dónde nos encontrábamos.” Si el Pacífi co hizo honor a su nombre al no castigarlos con temporales fuertes, el cabo de Hornos estuvo a la altura de su leyenda. “Hornos fue difícil, con olas grandes y mucho viento. De noche llegamos a tener miedo, porque las olas llevaban al barco a surfear y era muy impresionante. Es un lugar salvaje, en el que hay que tener cuidado con el litoral chileno porque crea unas olas muy peligrosas. Virar el cabo es también muy emocionante porque es el fi nal de un mes de navegación en el Gran Sur, la liberación.” Pero para Dick y Foxall, la subida del Atlántico no fue el paseo hasta casa que esperan los navegantes océanicos después de dejar atrás las penalidades del Índico y el Pacífi co. “Ahora, si miramos la regata en su conjunto, es verdad que fue muy difícil remontar el Atlántico ciñendo, siempre con el viento en contra. Para el barco fue más duro que correr con los vientos portantes del Pacífi co, porque ciñendo sufre mucho más.” De hecho, fue a la altura de las costasde Brasil donde se produjo una de las averías más graves que sufrió el Paprec-Virbac en su vuelta al mundo, aparte de la rotura de un trozo de la pala de un timón, tras golpear con algún objeto fl otante en el Pacífi co, que Foxall consiguió reparar en un par de sesiones de habilidad circense. El navegante irlandés logró aplicar y pegar capas de fi bra de carbono sobre la zona rota mientras se encontraba suspendido sobre el agua con un arnés, con sólo los pies apoyados en la popa de la embarcación, y mientras el velero seguía surcando las aguas a toda velocidad. En el Atlántico lo que se rompió fue el estay de solent, un cable que sujeta una de las velas de proa y que sirve también para mantener fi rme el mástil. “Por suerte teníamos izada otra vela pequeña que aguantó el palo y pudimos sujetar el cable y la vela suelta. Pero fue una maniobra a la carrera
Deportes anterior 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | siguiente
Le invitamos a que sea el primero en comentar esta información.
30 de noviembre
30 de noviembre
Publicidad
Buscar en