Una odisea a dos voces

Conseguimos controlar una rotura que nos hubiera podido obligar a abandonar la regata.” La fatiga del material volvió a ser puesta a prueba en la travesía del estrecho de Gibraltar, la última puerta para entrar de nuevo en el Mediterráneo. El Estrecho recibió al líder –y en días posteriores también a los siguientes competidores– con una de sus peores caras: un temporal de levante con vientos de más de 40 nudos que pareció convertirse en un muro infranqueable para el velero. La especial confi guración de la zona, que encajona el viento que llega prácticamente desde Córcega y levanta olas altas y cortas en el embudo del Estrecho, puede hacer de un temporal que tal vez no sería nada del otro mundo en mares abiertos un caos absoluto bañado en agua blanca. “Sabíamos que Gibraltar es potencialmente muy duro, y más en invierno. Siempre hay viento, en un sentido o en el otro, así que tienes el 50% de posibilidades. Es otra de las difi cultades de la Barcelona World Race. En la Vendée Globe te diriges a Bretaña, en la costa atlántica francesa, y eso cambia totalmente la estrategia. Aquí debes tomar una decisión: o remontar el Atlántico hasta alcanzar la costa de Portugal para luego dirigirte a Gibraltar o, eventualmente, seguir un rumbo muy cerca de la costa de África, por Canarias. Has de elegir. En cualquier caso, entrar en el Mediterráneo con levante es incómodo, pero sobre todo sufres por el material, por el barco. Temes que algo pueda no aguantar después de tres meses de regata. La parte buena es que la paliza dura sólo poco más de un día.” Después de esa violenta batalla en el mar de Alborán, el Paprec-Virbac fue a buscar la costa de Argelia para luego virar y subir a rumbo directo hacia la meta, en Barcelona. El levante iba amainando progresivamente, así que las últimas millas fueron cada vez más tranquilas en el mar. El problema fue entonces que apenas quedaba comida a bordo. “Habíamos calculado las provisiones para una regata de 84 días. Y estábamos en el día 92. Prácticamente no quedaba nada de comer.” Jean-Pierre Dick y Damian Foxall cruzaron la meta el lunes 11 de febrero a las 21.49 horas. Habían dado la vuelta al mundo en 92 días, ocho horas, 49 minutos y 49 segundos, completando 28.329 millas de navegación, a una velocidad media de 12,7 nudos (casi 23 km/h). “Conforme nos acercábamos a Barcelona, en lo que más pensaba era en jamón de Jabugo.”







